domingo, 16 de mayo de 2010

Semana Mundial por el Parto Respetado


Hoy comienza la Semana Mundial por el Parto Respetado.

Que nos respeten, que nos traten como mujeres que están por dar a luz, con el amor y el cuidado que ello implica, en lugar de como a niñas enfermas, infantilizandonos y no dejandonos decidir sobre COMO, DONDE y ENTRE QUIENES parir, ES UN DERECHO DE TODAS LAS MUJERES ARGENTINAS.

La Ley Nacional 25.929 sobre los Derechos de Padres e Hijos durante el Proceso de Nacimiento, es de cumplimiento OBLIGATORIO en todo el territorio nacional.

Tenemos derecho a:

- Que nos informen las practicas que nos realizan, y a optar por otras alternativas si las hubiere; - A que nos traten con respeto y no violen nuestra intimidad;

- A que se nos consideren persanas sanas y se nos permita ser actrices de nuestro parto, y no meras espectadoras;

- A que nos acompañe la persona que nosotras elijamos;

- A que no nos separen de nuestro bebé;

- A que nos informen y nos apoyen para amamantar a nuestro hijo;

Y nuestros hijos tienen derecho a:

- Ser tratados con respeto y degnamente;

- Ser correctamente identificados;

- A que no se le practiquen examenes de investigación;

- A permanecer en la misma habitación que su mamá.


Y para reflexionar sobre nuestra parte de responsabilidad en el parto de nuestros hijos, les dejo este fragmento del libro "La maternidad y el encuentro con la propia sombra", de Laura Gutman.






LA OPCION DE PARIR RODEADA DE RESPETO Y CUIDADO
(Extraído del libro de Laura Gutman “La maternidad y el encuentro con la propia sombra”, Pág. 48/49)

Creo que nos llegó la hora de hacernos cargo de nuestros partos. Es insólito que, en materia de partos, las mujeres estemos tan desconectadas, ignorantes, temerosas y nos encontremos sin capacidad de hacer buenas elecciones. Esto se contrapone a otros aspectos de nuestra vida cotidiana, como el trabajo, las relaciones sociales, familiares o afectivas, donde nos manejamos con diversos grados de autonomía y decisión.

¿Hay alguna posibilidad de imaginarnos un parto diferente? ¿Es importante?

Comencemos por pensar que el parto no es solo un hecho físico, que comienza con las contracciones uterinas y finaliza con el nacimiento del bebé y el desprendimiento de la placenta. Es, por sobre todo, una experiencia mística, tal vez el hecho más importante en la vida sexual de las mujeres. Y como hecho sexual, tenemos derecho a vivirlo en intimidad y con profundo respeto a la persona como ser único, con su historia, sus necesidades y deseos personales.

Intimidad significa conexión con nuestro ser profundo, sin valoraciones externas de “bueno” o “malo”, al igual que en nuestra vida sexual, en la que intentamos desarrollar en nosotros nuestras capacidades esenciales, acomodando nuestra idiosincrasia, manera de ser, impulsos y deseos sexuales.

Así deberían ser los partos. Diferentes y únicos.

El dolor –tan despretigiado en los tiempos modernos – es necesario para el recogimiento. Para conectarse con partes muy escondidas de nuestro ser, para bucear bien adentro y salir del tiempo y del espacio reales. Para entrar en un nivel de conciencia intermedio, un poco fuera de la realidad. El dolor nos permite desligarnos del mundo pensante, perder el control, olvidarnos de la forma, de lo correcto. El dolor es nuestro amigo, nos lleva de la mano hacia el mundo sutil, allí donde el bebé reside y se conecta con nosotras. Perdemos noción del tiempo y del espacio. Para entrar en el túnel de la ruptura es indispensable dejar mentalmente el mundo concreto. Porque parir es pasar de un estadio a otro. Es un rompimiento espiritual. Y como todo rompimiento, duele. El parto no es una enfermedad para curar. Es el pasaje a otra dimensión.

Ahora bien, esto es posible solo si alguien nos sostiene. Si contamos con un acompañamiento amoroso por parte de un profesional o un ser querido dispuesto a mirarnos y a ponerse a nuestro servicio.

Si las mujeres tenemos que estar atentas defendiéndonos del maltrato y la deshumanización, eso nos resta capacidad para introducirnos en las profundidades de nuestro ser. Por eso es imprescindible elegir la mejor compañía para este viaje. No nos conformemos con lo que “todo el mundo elige”, con los médicos de moda o prestigiosos. Al contrario, hay que evaluar quién está dispuesto a observar nuestro personalísimo encuentro con la sombra, cuidándonos y haciendo todo lo que no ponga en riesgo nuestra salud física y espiritual.


martes, 11 de mayo de 2010

Acto en la Legislatura porteña por la Semana Mundial del Parto Respetado





Será el proximo miercoles 19 de mayo, a las 18 hs., en la Legislatura de la Ciudad Autonoma de Buenos Aires, Peru 160 (Salón Montevideo).
Hablaran la partera Raquel Schallman y el Dr. Guillermo Lodeiro Martinez sobre el lema de este año, “Nacimiento Traumático, como evitarlo. Nacimiento Placentero, como lograrlo.”
Tambien se presentará el libro de la psicologa y partera Amelia Mussini: "El Parto, Miedo y Dolor. Una mirada más amplia de la Preparación Perinatal y de los Equipos de Atención".

sábado, 8 de mayo de 2010

Artículo de Alice Miller (extraido de la revista Mente Libre)

Imagen bajo licencia Creative Commons
Sad but true, by Krudo



¿Por qué las zurras, las bofetadas e incluso los golpes aparentemente anodinos, al igual que las palmadas sobre las manos de un bebé son peligrosas?

1- Sólo le enseñan la violencia.

2- Destruyen la certeza sin falta de ser amado, como un bebé necesita.

3- Crean angustia: la angustia de la siguiente ruptura.

4- Llevan consigo la mentira: pretenden ser educativas, pero en realidad sirven a los padres para descargar su cólera, y si pegan es porque a ellos les pegaron siendo niños.

5- Incitan a la cólera y al deseo de venganza que permanece reprimido y que saldrá más tarde.

6- Programan al niño a la aceptación de argumentos ilógicos (te hago daño por tu bien) y los inscriben en su cuerpo.

7- Destruyen la sensibilidad y la compasión hacia los otros y hacia uno mismo, limitando así sus capacidades de conocimiento.



¿Qué aprende el bebé de las zurras y otros golpes?

1- Que el niño no merece respeto.

2- Que se puede aprender el bien por medio del castigo (lo que es falso, en realidad el castigo enseña al niño solamente a querer castigar a su turno).

3- Que no hay que sentir el dolor, que hay que ignorarlo, lo cual es peligroso para nuestro sistema inmunitario.

4- Que la violencia forma parte del amor (lección que incita a la perversión).

5- Que negar las emociones es saludable (sin tener en cuenta que será el cuerpo el que pagará por este error, a menudo mucho más tarde).

6- Que uno no tiene derecho.. a defenderse hasta que sea adulto.

Es el cuerpo el que guarda la memoria de todas las marcas nocivas de las supuestas "buenas zurras".



¿Cómo podemos liberarnos de la cólera reprimida?

Durante la infancia y la adolescencia:

1-Burlándonos de los más débiles.

2-Pegando a los compañeros

3-Humillando a las chicas

4-Agrediendo a los profesores.

5-Viviendo las emociones prohibidas delante de la T.V. o los video-juegos, identificándose con los héroes violentos (los niños a quien nunca se les pegó, se interesan menos por las películas crueles y no producirán escenas atroces, una vez adultos).



A la edad adulta:

1-Perpetuando uno mismo la zurra como medio educativo eficaz, sin darnos cuenta de que en realidad estamos vengándonos de nuestro propio sufrimiento sobre la siguiente generación.

2-Negándonos (o siendo incapaces) a comprender la relación entre la antigua violencia sufrida y la que se repite activamente en la actualidad; entreteniendo así la ignorancia de la sociedad.

3-Alistándonos en actividades que exigen violencia.

4-Dejándonos influir fácilmente por los discursos de hombres políticos que designan a víctimas propiciatorias en quien pueden depositar la violencia acumulada y de la que se pueden deshacer por fin sin ser castigados: razas "impuras", etnias "que limpiar minorías sociales despreciadas.

5-Como obedecimos a la violencia siendo niños, estamos dispuestos a obedecer a toda clase de autoridad que nos recuerde la de nuestros padres, como los alemanes obedecieron a Hitler, los rusos a Stalin y los serbios a Milosevic.

Inversamente, si tomamos conciencia de nuestros sentimientos reprimidos e intentamos comprender cómo se transmite la violencia de padres a hijos, cesaremos de pegar a los niños de cualquier edad. Es posible ( muchas personas lo han logrado ), una vez que hayamos comprendido que la única razón de dar golpes "educativos" se esconde en la historia reprimida de nuestros padres.

Alice Miller 2008

traducido por Rosa Barrio

viernes, 7 de mayo de 2010

Newsletter Mayo 2010 de Laura Gutman

Otro excelente newsletter de LG para compartir con ustedes.


Adultos infantilizados por los mandatos familiares
Todos hemos sido criados inmersos en culturas, familias, comunidades o grupos que han funcionado bajo un conjunto de supuestos morales, intelectuales o religiosos que dieron marco a una determinada forma de vivir. ¿Cómo saber si esas maneras de concebir la vida, de pensar o amar, enseñadas o impuestas cuando fuimos niños, han sido saludables para nosotros? Hay una única manera de saberlo: preguntándonos si nos producían placer, felicidad o armonía interior. ¡Parece una broma! Obviamente el nivel de represión, autoritarismo, mentiras, amenazas o soledad por las que hemos atravesado nuestras infancias, no tenían nada de placentero. Los niños las adoptamos para convertirnos en miembros de ese grupo. Y además porque no teníamos otra opción. Los mandatos pueden tener su base en el miedo, la moral sexual, el ateísmo a ultranza, la codicia, el sometimiento, el “hay que sacrificarse”, o cualquier otro sistema de creencias que dentro de un contexto determinado, aseguren la supervivencia al conjunto.

Ahora bien, si hoy -disfrazados de adultos- defendemos por fuera de nuestro equilibrio personal, eso que fue nombrado como “necesario” en nuestras familias, significa que hemos quedado congelados en una vivencia infantil donde aquello que nos imponían, tanto a nivel afectivo como moral, era intocable. Imposible disentir. En aquel entonces no pudimos obtener una mirada abierta de ningún adulto dispuesto a ayudarnos a descubrir quiénes éramos nosotros. Por el contrario, alguien nombraba cómo debíamos ser. Luego, hemos vivido nuestra vida tratando de ser “eso” que nos habían dicho que debíamos ser o sentir o pensar o desear. Por una única razón: con el fin de sentirnos aceptados y amados.

Sin embargo, ese conjunto de creencias o mandatos que posiblemente ya no tengan ningún sentido íntimo para nosotros ni conserven la más mínima conexión con nuestro ser esencial desconocido, gana. Nacen nuestros hijos y resulta más poderoso un mandato obsoleto grabado a fuego en nuestro corazón herido que el llanto cristalino de un recién nacido. Atendemos más las frases vacías cargadas de prejuicios antiguos nombrados por un miembro familiar, que la contundente certeza de que nuestros hijos nos reclaman. Si estamos preguntando a diestra y siniestra qué es lo correcto y qué tenemos que hacer con ese hijo que salió de nuestras entrañas o que hemos ayudado a engendrar...entonces definitivamente, hemos decidido permanecer cobijados por los mandatos ajenos, en lugar de convertirnos en adultos responsables y libres.

Laura Gutman




Cuantos mandatos familiares tenemos todos y cada uno de nosotros!!
"No le hagas upa que se malacostumbran"
"Mas vale un cachetazo a tiempo"
"Dejalo llorar que te está tomando el tiempo"
Y esos son solo algunos, los más comunes, los que más se respetan de familia en familia, pero hay tantos otros!
Creo que este tema puede ir bien enlazado con el Newsletter del mes anterior, respecto de las diferencias entre hermanos, las etiquetas...
Y también podríamos leerlo en función a lo que dice Casilda Rodrigañez, en cuanto a que la tradición judeo cristiana de la sociedad occidental nos ha impuesto como cuarto mandamiento: honrar a tu padre y madre. Lo que ellos dicen no se discute, lo que han hecho con nosotros está bien, porque "solo buscan nuestro bien". Y así, como una forma de justificar a nuestros padres, de perdonarlos, repetimos lo mismo con nuestros hijos.
Cuanto para reflexionar, verdad?

miércoles, 5 de mayo de 2010

FELIZ DIA DE LA PARTERA!!


Hoy, 5 de mayo, se celebra el día internacional de la partera.

Una de las profesiones más antiguas del mundo, la partería, en sus origenes, estaba en cabeza de "mujeres sabias", que acompañaban a las madres en el camino de la maternidad. Poco a poco, con la institucionalización y medicalización del embarazo y del parto, nuestra sociedad occidental fue dejando de lado y olvidando a estas mujeres, relegandolas a un papel de ayudantes, en lugar de la función primordial que tenían antiguamente, de mujer experimentada acompañando a la reciente madre.

Comparto con ustedes este excelente artículo del Blog Alternativo, y no quiero dejar pasar este día sin enviarles un calido y amoroso abrazo a las dos "matronas" (termino que me gusta más que partera, porque me suena a "madre") que me acompañaron en el parto de Emma: Raquel Schallman, con su sabiduría infinita, y Edith Diez, con su acompañamiento amoroso.

Y un FELIZ DÍA para todas las mujeres sabias que honran esta profesión desde el respeto y la empatía hacia el cuerpo de la mujer que pare y del niño por nacer.

martes, 4 de mayo de 2010

Nuestra experiencia en un cole Waldorf





Estamos más que felices con el cambio de cole de Joaqui, y como cuando buscabamos info sobre pedagogía Waldorf nos era muy dificil encontrar relatos de primera mano de padres Waldorf, queremos contarles un poquito como estamos viviendo esta nueva experiencia.
Joaqui tiene 5 años, así que en un cole común estaría en preescolar. Sin embargo, en este cole, son salas integradas, es decir, niños de 3, 4 y 5 juntos. El fundamento de esto es que los niños más pequeños aprenden de los más grandes, y los más grandes ayudan a los más pequeños, como si fueran una familia. Sin embargo, algunas actividades que son específicas para los niños de preescolar, las hacen aparte.
Por lo tanto, al ser una clase con bastantes niños, no hay una sola maestra, sino varias. Cada mañana, luego de recibir a los niños, cada maestra se pone a hacer alguna actividad (pintar, lustrar juguetes de madera, tejer, amasar pan), y cada niño elige hacia qué maestra ir. En este momento Joaqui está "serruchando madera" para hacer un marco para un cuadro :-D
Una de las cosas que he notado en estos pocos meses que Joaqui ha estado en el cole es como se ha disparado su imaginación. Ya no juega tanto al Power Ranger, sino que ahora juega más a los reyes, los caballeros, a vencer dragones y rescatar princesas.
Esto se debe a que en los coles Waldorf, en esta etapa de la infancia, todas las semanas les cuentan un cuento de hadas. Joaqui me cuenta que durante toda la semana les relatan la misma historia (la que Joaqui repite con la misma entonación que la maestra) y a veces los niños interpretan a los distintos personajes de esa historia. Periodicamente, de acuerdo a la epoca del año, va cambiando el cuento.
Otra de las características de este cole son las fiestas. Hasta ahora, hemos tenido dos: La fiesta de la cosecha y la fiesta del Valor.
En la fiesta de la cosecha se celebra la llegada del otoño: el cosechar lo que se sembró durante el verano y el recogimiento interior de los seres preparandose para la llegada del invierno. Es epoca de cosechar y guardar. Los niños reciben espigas de trigo, las desgranan y muelen los granos hasta transformarlos en harina. Con esa harina luego hacen pan, que comparten entre todos. Joaqui me contó, maravillado, como había hecho pan con una semillita.
En la fiesta del valor, las maestras preparan un circuito dentro del jardín, en el que los niños de 4 y 5 años deben sortear diferentes obstaculos (escalar una montaña, pasar por un aro de fuego, hace equilibrio en un tronco para cruzar un río, cruzar un tunel oscuro) para llegar al dragón, contra el que deben luchar. Luego de vencer al dragón se dirigen a una de las maestras, quien les pregunta muy seriamente “Has vencido al dragón?”. Cada niño responde que sí, y entonces la maestra procede a coronar a cada uno de ellos como rey o reina, entregandoles las coronas de cartón que decoraron especialmente para la ocasión.
Mientras tanto, los niños de 3 años han estado cocinando galletitas y pasteles, y preparando las mesas con telas de color amarillo y rojas (los colores del rey), para recibir a los nuevos reyes y reinas en una gran celebración.
Ese día Joaqui llegó muy orgulloso por haber vencido al dragón, aunque reconoció que al principio estaba un poco desilucionado, porque el dragón, finalmente, “no era de verdad”. :-D
Sé que más adelante tendremos otra fiestas, como la fiesta de la luz, en la que los niños, con sus padres y la comunidad educativa, reciben el invierno con hogueras y farolitos. O la kermesse de primavera, con juegos para toda la familia y abierta para todos los amigos, parientes y vecinos que quieran participar.
Pero de eso ya les contaré cuando haya llegado el momento.
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