viernes, 30 de julio de 2010

ATRAVIESA EL ESPEJO: Usos y abusos del carrito.

Les acerco este post de Violeta, de "Atraviesa el Espejo", que no tiene desperdicio alguno.
Y de paso, los invito a recorrer todo su blog, que es simplemente excelente.
Violeta es psicologa especialista en infancia y crianza, y colabora activamente con la revista Ser Padres Hoy de España.

ATRAVIESA EL ESPEJO: Usos y abusos del carrito.: "A lo largo de la historia, las familias de todo el mundo se las han ingeniado para portar a sus hijos consigo mientras éstos no pudieran ca..."

lunes, 26 de julio de 2010

Caminos para la humanización del parto y el nacimiento


Versión borrador de consulta, abril 2003
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“El parto y nacimiento son el principio y punto de partida de la vida y son, por ello, procesos que afectan al resto de la existencia humana. De ahí que la humanización del parto constituye una necesidad urgente y evidente.
Por tanto, creemos firmemente que la aplicación de la humanización en los cuidados que se proveen al comienzo de la vida humana será determinante y definitiva para las sociedades futuras.”
Declaración de Ceará sobre la humanización del parto, Fortaleza –Brasil 2002


La humanidad ha sabido, por miles de años, reconocer sus procesos fisiológicos y actuar acorde con la naturaleza. La industrialización y la medicalización de nuestras sociedades nos ha llevado a una separación de esa sabiduría y a cometer actos absurdos, peligrosos y denigrantes.

Es sabido que la tecnología ha salvado muchas vidas, pero también es sabido que ha ocasionado muchas muertes. El parto humanizado no va en contra de la tecnología; va en contra de la mala utilización que en la mayoría de las instituciones médicas de América Latina se hace de ella.

La propuesta de humanización del parto y el nacimiento se basa en el respeto a los derechos humanos, busca cambiar la idea de que el embarazo y el parto son una enfermedad y, sobre todo, es un requisito para un parto saludable y una bienvenida amorosa a las nuevas personas que llegan a este mundo.

La pregunta no es si esos cambios son necesarios y si deben hacerse, sino cuándo se harán. La humanización del parto y el nacimiento es un movimiento mundial que poco a poco va creciendo y obteniendo el reconocimiento de cada vez más personas en el mundo y, lentamente, va ganando espacio entre los organismos estatales y multilaterales relacionados con la salud y la infancia.

La Red Latinoamericana y del Caribe por la Humanización del Parto y el Nacimiento ha elaborado algunos pasos que deberán darse pronto en todos los países de la región para poder ir hacia un futuro en donde los partos y los nacimientos den vida a una nueva sociedad. Recordemos que “cambiar la forma de nacer cambia la forma de vivir”.



Pasos para el parto y nacimiento humanizados

Hacer respetar los derechos y el rol protagónico de la mujer que pare y el bebé que nace.
La humanización del parto y el nacimiento se basa en el respeto a los derechos humanos. Específicamente, respetar los derechos de las madres y de sus bebés es una condición básica para el parto humanizado y debería ser reseptado en cualquier centro de salud o lugar donde se atiendan partos.

Erradicar todas las formas de violencia en la atención del embarazo, parto y nacimiento.
Se debe formar y capacitar al personal de salud, tanto profesional como administrativo, con el fin de humanizar la atención, para que respete y dignifique a las mujeres en su calidad de usuarias de los servicios de salud. La rutina diaria del personal de salud nunca deberá justificar situaciones de violencia hacia las mujeres. Eliminemos la violencia creando ambientes agradables donde las mujeres se sientan amadas, acompañadas, respetadas, en su intimidad, que pueden expresar sus necesidades logrando ser las verdaderas protagonistas de su maternidad.

Fomentar, mejorar y crear mecanismos de denuncia al alcance de las mujeres.
Todo sistema de salud debe ser autocrítico y para mejorar permanentemente sus servicios debe incorporar las críticas, recomendaciones y denuncias realizadas por las usuarias. Las mujeres deben sentirse apoyadas y estimuladas a denunciar servicios y/o prestadores de salud que no brindan una atención de calidad.

Crear espacios para la participación activa de las mujeres en la atención materno-perinatal y en la elaboración y evaluación de políticas.
Solo con una verdadera participación de las usuarias de los servicios podrá establecerse un sistema democrático en donde el servicio está en constante mejoría y avance a favor de toda la sociedad. No es suficiente solamente brindar la información a las usuarias sobre el tipo de servicio que recibirán. Se deben crear instancias permanentes y abiertas donde se establezcan diálogos entre el personal de salud, la administración de las instituciones médicas y las usuarias para que las sugerencias de todas las partes puedan ser incorporadas en las normas o políticas nacionales relacionadas con la atención materno-perinatal.

Revisar las tecnologías utilizadas y evaluar las nuevas antes de su incorporación en la atención materno-infantil.
Las personas involucradas en la atención materna y perinatal deben evaluar la tecnología utilizada en la actualidad y tener rigurosidad a la hora de incorporar nuevas tecnologías. Luego de introduciras esas tecnologías es muy dificil dejar de usarlas aunque se demuestre que son inútiles. Por eso se debe exigir amplias investigaciones sobre la eficiencia y eficacia de los métodos antes de su introducción, comparando con otros métodos tradicionales y biológicos, de menor impacto para poder elegir con base en criterios científicos y de mayor utilidad real para la mujer, protagonista del proceso.

Lograr una atenciòn del embarazo, parto y nacimiento integral, de calidad y sin discriminaciones.
La mujer debe estar involucrada en sus cuidados y en el proceso de su atención, debe conocer en profundidad el proceso reproductivo y las mejores evidencias científicas que mejoren los resultados en su salud reproductiva, esto se logra a través de conocimientos y aplicación por parte de la pareja de conductas y cuidados apropiados.

Se debe facilitar que la mujer pueda elegir y mantener el mismo grupo de profesionales que la asitió durante todo el proceso de su gestación, para que la acompañe en el parto, permitiéndole seleccionar el lugar en que será asistido su parto.

Buscar alternativas y opciones diferentes para la atención del embarazo, parto y nacimiento.
La mayoría de los países con los más bajos índices de morbi-mortalidad materno infantil son aquéllos que han incluido en los sistemas de atención del parto casas especiales o “maternidades” y el parto en casa. Estos sistemas han demostrado que ahorran recursos económicos ya que no se abusa de las nuevas y costosas tecnologías que se aplican indiscriminadamente en los lugares de atención en la actualidad. Se pueden crear espacios “humanizados” en los hospitales lejos de los espacios dedicados a las enfermedades como un primer paso. El objetivo es que las mujeres y sus familias tengan opciones para elegir verdaderamente la forma en que será atendido su parto.

Capacitar de manera permanente (con evidencia científica y sabiduría ancestral) a las personas encargadas de los servicios de salud.
El equipo de salud debe basar su práctica clínica en las mejores evidencias científicas disponibles y aplicarlas. Deben además revisar en forma frecuente y periódica la literatura científica para actualizar su conocimiento y brindar así la mejor atención. Debería incluirse en las universidades públicas (y alentar a las privadas) a la creación o mejora de las carreras para formación de parteras profesionales. Aquí es clave la inclusión de las parteras empíricas como parte del cuerpo docente. No trayéndolas a las universidades sino, más bien, llevando a las estudiantes a las comunidades a visitar y aprender de su forma de ver la profesión y la vida. Uno de los mecanismos es la retroalimentación en la formación. Tanto se puede aprender como enseñar y en el intercambio de las capacidades y nociones del oficio está el aprendizaje mutuo.

Conocer la realidad de la atención del parto y el nacimiento.
Para poder proponer nuevas formas de atención del parto es necesario conocer a profundidad la realidad en las salas de parto de los hospitales. Esto no se logra leyendo en papeles el funcionamiento de las instituciones de salud. Esto solo se puede lograr si hay una investigación inter y multidisciplinaria que incluya la visión de las usuarias como la principal fuente de información, ya que son ellas las que realmente viven esa experiencia. Estas investigaciones ayudarán a proponer nuevas alternativas, basadas en las costumbres, necesidades y expectativas de las mujeres de cada localidad o región.



Texto extraido de la página de la Red Latinoamericana y del Caribe para la Humanización del Parto y el Nacimiento (RELACAHUPAN)

domingo, 25 de julio de 2010

Un destete respetuoso


Existen dos tipos de destete: el que se da en forma natural, cuando nuestro hijo, de a poco y respetando sus propios ritmos va dejando paulatinamente el pecho, y el destete que nosotras inducimos.
Tomar la determinación de destetar a nuestr@ hij@, cuando estamos conectadas con él y con sus necesidades, es un proceso difícil, tenga la edad que tenga nuestro niñ@. Yo diría que es todo un duelo: el fin de una etapa, y el fin también de una forma de comunicación entre mamá y bebé tan primaria como la vida misma.
Cuando el destete es inducido por la mamá, también hay dos formas de hacerlo: destetar sin más, o bien mirar a nuestro hijo, entender sus necesidades, y poner palabras a lo que nos pasa como mujeres y madres, explicando el porqué ya no podemos o queremos seguir amamantándolo, y tratar de hacer el proceso lo más paulatino y respetuoso que sea posible.
Tomar la decisión de destetar a Joaqui no fue fácil. Tuvimos una lactancia placentera y prolongada, y me sorprendió muchísimo encontrarme que me incomodaba y me molestaba darle el pecho cuando entré en el segundo trimestre del embarazo de Emma. Hasta ese momento, había estado convencida de que amamantaría durante todo mi embarazo, y que cuando naciera la beba iba a lactar en tandem.
Pero no fue así. De pronto sentí toda una mezcla de sentimientos de lo más contradictorios, y muy difíciles de explicar. Esa sensación de que mi hijo aún necesitaba del calor y el confort que encontraba en mi pecho, y al mismo tiempo mi incomodidad (que llegó a convertirse en verdadero dolor), mi sentimiento de “etapa cumplida”, de “ya no tengo más ganas de”.
Cuando comenzamos el proceso de destete Joaqui tenía 3 años y 4 meses. Como ya era un “niño mayorcito” pude hablar con él, explicarle lo que me pasaba y “pactar” pasar de la lactancia a demanda que sosteníamos, a tres tomas diarias: a la mañana, a la tarde (para dormir la siesta) y a la noche. Una vez pautadas estas tres tomas, él de a poco fue dejando primero la de la mañana, luego la de la tarde, para finalmente dejar la de la noche. En poco más de un mes ya casi no mamaba. No obstante, cuando nació Emma pidió un par de veces más. La ultima vez, cuando Emma tenía dos o tres meses, ya no mamó: solo puso la boca en el pecho, me miró, y me dijo muy serio “Ya está, ya crecí”.
Ahí me dí cuenta que finalmente cerrábamos esa etapa.
Supongo que si para mí fue difícil tomar la decisión de destetar con 3 años casi y medio de lactancia a cuestas (y eso que el cuerpo me lo pedía a gritos!) debe ser mucho más difícil destetar cuando tu bebé es chiquito, sea por el motivo que sea: porque la mamá tiene que tomar alguna medicación incompatible con la lactancia, porque se muere de ganas pero no tiene apoyo de su entorno, porque se lo aconsejó el pediatra, porque vuelve al trabajo y no puede o no quiere extraerse leche, o simplemente, porque no tiene más ganas de seguir dando teta. Porque no nos olvidemos que dar la teta, es poner el cuerpo. Y no todas podemos poner el cuerpo de la misma manera, y cada quien tendrá sus razones, tan intimas y particulares como distintos somos cada uno.
Yo soy una firme defensora de la lactancia, creo que no hace falta más que recorrer las páginas de este blog para darse cuenta. Pero mi bronca cuando una mamá decide dejar de amamantar no es contra la mamá. Estoy convencida de que todas hacemos lo que consideramos y sentimos que es mejor para nuestros hijos.
Mi bronca va contra la sociedad, contra las multinacionales como Nestlé y Bagó y contra los pediatras que prefieren “hacer la fácil” y no darse por enterados de que existen grupos de apoyo, que podrían sostener esa lactancia por el bien del bebé un tiempito más. Porque a veces la mamá quiere continuar la lactancia, pero simplemente no la dejan.
Pero si ha sido una decisión meditada y la madre está convencida de que llegó el momento del destete, e intenta hacerlo con respeto y empatía hacia el bebé, debemos apoyarla para que pueda transitar ese proceso y darle a su hijo seguridad y serenidad para pasar a una nueva etapa de su crecimiento. Seguramente así será mucho más sencillo para ambos, y ese bebé tendrá un destete tranquilo y felíz.

viernes, 23 de julio de 2010

El placer de DAR LA TETA


Para mí ha sido un placer haber amamantado a Joaqui hasta los 3 años y medio, y es un placer poder decir que sigo amamantando a Emma, que tiene 20 meses.
Cada etapa de la lactancia de mis hijos ha sido única y especial.
Los primeros meses, a pesar de las congestiones mamarias, de las grietas, de los miedos e inseguridades, no hay nada más lindo que tener a tu bebé, tan pequeñito, pegado a vos, mamando tan tranquilamente que el mundo pareciera detenerse cada vez que te quedas mirándolo. La cara de borrachera de teta, esa carita dormida, con una media sonrisa de saciedad total, los labios medio abiertos en el gesto que quedaron cuando retiraste tu pecho de su boca, y a veces una pequeña gota de leche que resbala por las comisuras. Puede haber una postal más hermosa de un bebé amamantado? O cuando ya son un poquito más grandes, y buscan tu mirada mientras maman, mientras acarician el pecho, te tocan el pelo o “sintonizan la radio” ;-) (las mamás que amamantaron saben a que me refiero).
Los meses pasan, comienza la aventura de la comida, la “alimentación complementaria”. Complementaria al pecho, por supuesto, que debe continuar siendo el principal alimento por lo menos hasta el año, y según recomienda la OMS hasta los dos años del bebé o hasta que la madre y el niño lo decidan. Salir de paseo y no tener que pensar en llevar ni una botella de agua. Si tiene sed, o hambre, siempre podés darle el pecho.
Pasa el tiempo, y si tenemos la inmesa suerte de que nuestro hijo siga tomando teta, podremos seguir consolándolo cuando se siente frustrado por algo que aún no puede hacer, cuando se golpea o se lastima practicando sus nuevas habilidades motrices, y ayudarlo a conciliar el sueño luego de un día repleto de nuevas experiencias.
Y hasta el proceso de destete es hermoso, si podemos hacerlo de una forma natural, respetando los tiempos de nuestro hijo. Ver como va creciendo y desprendiéndose poco a poco del pecho, como va creciendo, como va extendiendo sus alitas y aprende a volar solito -aunque aún cerquita de mamá, eh? ;-)-.
Para mi ha sido un placer dar la teta. Porque dar la teta, ha sido darme a mi misma, a pesar de las dificultades. Brindar a mis hijos no solo nutrición, sino también calor, conexión y mirada, dar una parte de mí que nadie más les podía ni puede dar.

jueves, 22 de julio de 2010

Fiesta bloguera por la Semana Mundial de la Lactancia Materna


Lety, de CriandoCreando, y Mónica, de Familia Libre, han tomado la iniciativa de festejar el inicio de la Semana Mundial de la Lactancia Materna con una fiesta bloguera.La idea es que las mamás que tenemos blogs contemos algo sobre alguna de estas preguntas:
• Cuál es el reto que más trabajo te ha costado sobrepasar para lactar
• Qué es lo que más te gusta o gustó de amamantar
• A qué edad destetaste o piensas hacerlo
• Cuál es tu experiencia con los médicos (pediatras , ginecólogos, dentistas, etc.) respecto a la lactancia

Estos son algunos de los blogs que se han sumado a la propuesta:



Así que me uno a esta celebración, y voy armar una entrada sobre cada tema propuesto, las que iré publicando de a poco en el transcurso de la semana.
Hoy, la primer entrega ;-)

Trabajar y amamantar: difícil, pero no imposible
Lamentablemente aquí en Argentina, las mujeres gozamos de una licencia por maternidad muy corta: 45 días antes del parto y 45 días luego del nacimiento del bebé. Esta licencia, a solicitud de la madre y si el embarazo marcha bien, puede ser de 30 días antes y 60 días después del nacimiento.
Se imaginan lo que es dejar a tu bebé de 45 o 60 días en la guardería, o si tenés mucha suerte, en tu casa con tu mamá, tu suegra o alguna persona que lo cuida, para reintegrarte a trabajar, la mayor parte de las veces, 8 horas diarias?
Si en este primer tiempo el bebé lo que necesita es estar con su mamá, y la mamá con su bebé, la situación empeora cuando esta mamá amamanta y se reintegra a su trabajo con los pechos hinchados de leche, preocupada por si su hijo aceptará o no la mamadera que dejó en casa o en la guardería (de leche materna, si fue lo suficientemente previsora para extraerse antes de empezar a trabajar, de lo contrario de formula), y con un arsenal compuesto de extractor, bolsitas recolectoras, mamadera, refrigerantes, etc.
Y es que la legislación argentina solo contempla una hora diaria de lactancia para la mamá que se reintegra a su trabajo. En el caso de que se desee una excedencia por maternidad, la misma se toma sin goce de sueldo. Y en los tiempos que corren, pocas son las mamás que pueden darse tal lujo.
Como ya conté aquí, me reintegré a trabajar cuando Joaqui tenía 3 meses, porque me había guardado mis vacaciones para tomarmelas a continuación de la licencia por maternidad y así poder estar un mes más con mi hijo.
Pero el 15 de marzo de 2005, al día siguiente de que Joaqui cumpliera los 3 meses, con el corazón hecho un bollito, tuve que volver a mi trabajo.
Una hora de viaje en tren, con mi luncherita, y dentro de la luncherita, los conservadores de frío, bolsitas, una mamadera y el extractor de leche.
Ocho horas de trabajo y una hora más de vuelta a casa, que si había paro de trenes, o cualquier otro problema, se transformaban en hora y media o más, con los mismos bártulos pero esta vez con la luncherita conteniendo mi más preciado tesoro: la leche que hubiera logrado sacarme esa jornada. A veces muy poco, 100, 125 ml… Otras veces -solo Natura sabe porqué tanta diferencia- con 300 ml. o un poco más.
Había tenido la suerte de encontrarme en los primeros meses de lactancia, cuando mi desinformación era grande y mis pechos sangraban por las grietas, con el libro El Arte Femenino de Amamantar, de La Liga de la Leche. Ese libro me enseñó sobre la extracción de leche, y tuve la precaución de guardar bolsitas con LM en el freezer, para poder darle a Joaqui cuando volviera al trabajo.
Así que en casa quedaba Joaqui, con sus 3 meses recién cumplidos, al cuidado de la abuela de mi marido, que le daba mi leche (la que me extraía diariamente) y si esta no alcanzaba, descongelaba las reservas del freezer.
De esta manera sostuve la lactancia exclusiva de Joaqui durante los 6 primeros meses, y de forma complementaria hasta los 3 años y medio, edad a la que se destetó.
Amamantar y trabajar es difícil, las leyes, la sociedad, y a veces hasta los propios médicos, no nos facilitan la tarea.
Más no es imposible. Solo hacen falta muchas ganas, un fuerte convencimiento de estar haciendo lo mejor para nuestro bebé, y una gran dosis de paciencia.
Trabajar y amamantar ES POSIBLE. Y yo doy fe de ello.

martes, 20 de julio de 2010

Vacaciones de invierno


Para mí las vacaciones son un placer. Ya sean las de verano o las de invierno, cada una tiene su encanto en particular.
Tengo la suerte de tener yo también 2 semanas de vacaciones en invierno, así que esta época del año aprovechamos para dormir acurrucados en la cama grande hasta tarde (tardísimo, hoy Emma y yo nos levantamos a las 11 de la mañana!!) y acostarnos tarde también.
Desayunamos y almorzamos tranquilos, sin horarios ni presiones.
Y a la tarde, armar algún programa para los chicos.
El domingo fuimos a ver Toy Story 3 en 3D. Nos encantó. Fue un programa de ultima hora, propuesto por mi cuñada, y la verdad que lo pasamos genial.
El lunes, el programa era teatro en Capital. Joaqui iba con un amiguito, acompañado de mi suegra, a ver Ben 10. Mi cuñada y yo llevábamos a su hijo Juan, a mi otra sobrina, Clarita, y a Emma, a ver “Cantando con Adriana”. Y aquí empiezo a descorazonarme…
Nada más llegar al teatro, nos reciben las promotoras de SANCOR BEBE 3 con flamante campaña de calcomanías que indirectamente, mediante los números 1 (en rosa), 2 (en celeste) y 3 (en amarillo) promocionan también las fórmulas de inicio. Todos los niños con las benditas calcos en la mano, y lo que es peor, madres desesperadas tratando de conseguir las calcos para sus hijos! Una vez adentro, mientras esperábamos el comienzo de la función, una pantalla en el medio del escenario pasando una y otra vez la bendita propaganda, y mamás, papás y niños en la sala cantando la dichosa cancioncita “qué tiene Sancor bebé 3”… Emma y yo a los gritos cantando “Qué tiene la sopa del bebé…”, y nos miraban como a dos locas. No se puede dudar del éxito comercial de la campaña, pero una lástima que una ex maestra jardinera como Adriana, con tanto éxito entre los más chiquititos (su publico va del año a los 3 o 4 años) se preste a recibir dinero de esta empresa para que promocione sus productos en una obra de teatro. Me dio mucha bronca. Porque en lugar de formula infantil no promocionan una alimentación sana y variada de los más chiquitos, que tanta falta hace? O mejor aún, porque no aprovechar esa afluencia de público para promocionar LA LACTANCIA MATERNA, que es la más importante en los primeros años de vida del niño?
La respuesta es clara: porque ni la lactancia materna ni una alimentación sana mueven los millones que mueve el mercado de fórmulas infantiles.
Y seguimos hoy: luego de varios intentos frustrados de invitar amiguitos a casa (uno no contestaba, el otro no estaba, el otro ya tenía programa), sobre las 17 hs. arranqué con Joaqui y Emma a ver una obrita en un pequeño teatro cerca de casa, organizada por el Municipio. Yo no tenía idea de qué íbamos a ver. La obra se llamaba “Yo soy igual”. La intención de la obra es buena, pero me dejó un gusto amargo. Es una narración, con canciones de la autora, donde se narra la historia de distintas niñas cuyas mamás tienen profesiones de lo más variadas: albañil, electricista, taxista, arbitro de futbol, chofer de subte. La obra tiene buenas intenciones, pero a mí me dejó un gustito amargo. No sé, me quedó la sensación de que cayó en el lugar común de la igualdad a toda costa, en lugar de la igualdad en las diferencias. Y no es ese el mensaje que yo quiero que tengan mis hijos. Porque hay cosas en las que la naturaleza nos hizo distintas, y debemos sentirnos orgullosas de esas diferencias con el genero masculino.
En fin, que estas vacaciones recién comienzan. Veremos que nos deparan los próximos ociosos días…

jueves, 15 de julio de 2010

La Fiesta de los Farolitos

Como ya les he contado en otras oportunidades, una de las características de los coles Waldorf es que tienen muchas fiestas. Aquí les había contado de las fiestas de los primeros meses del año.

Ahora, con el comienzo del invierno, tuvo lugar la Fiesta de los Farolitos, con participación de toda la comunidad: niños, padres, maestros, hermanos, abuelos... Una fiesta preciosa en la que se celebra la llegada del invierno como época para guardar nuestra luz y nuestro calor interior, época de recogimiento y de espera, para luego devolver esa luz y ese calor al mundo.


Pero como es más lindo vivirlo que leerlo, les armé este video (un poquito largo, perdón, pero no quería cortar el hermoso cuento), para que puedan tener una idea de qué se trata esta fiesta. Espero que lo disfruten.






jueves, 8 de julio de 2010

Newsletter Julio 2010 de Laura Gutman


Separaciones tempranas

La necesidad básica primordial de todo niño humano, es el contacto corporal y emocional permanente con otro ser humano. No es más complicado que “eso”. Sin embargo, algo que debería ser sencillo y espontáneo, lo hemos convertido en un problema. Casi todos apuntamos a que el niño pequeño “no nos moleste”. Es extraño. Ninguna otra especie de mamíferos pretendería algo tan insólito de su propia cría. Pero para los humanos es común determinar que lo mejor es “dejarlo llorar”, “que no se mal acostumbre” o “que no se vuelva caprichoso”. Y nos resulta totalmente habitual que el cuerpo del niño esté separado: Solo en su cuna. Solo en su cochecito. Solo en su sillita.
Apenas nace, suponemos que debería dormir solo. Crece un poco, y ya opinamos que es grande para pedir brazos o mimos. Y si crece un poco más, es grande para quedarse en casa. Luego es grande para llorar. Después es grande para no quedarse en una fiesta de cumpleaños. Y por supuesto, siempre es grande para hacerse pis, o para tener miedo de los mosquitos o para no querer ir a la escuela. Si todo lo que necesitaba desde el momento de su nacimiento fue contacto y no lo obtuvo, sabe que su destino es quedarse solo. La necesidad de contacto no desaparece al no obtenerla, entonces su mejor opción será cambiar el modelo de llamada hacia un sistema más “escuchable” para el adulto y posiblemente más molesto. Generalmente el niño enferma. Casi todos los niños están enfermos de soledad. Pero los adultos no reconocemos en la enfermedad del niño, la necesidad desplazada de contacto y presencia.
Ahora bien, si cada uno de nosotros tuviésemos la valentía de recordar y sentir el dolor sufrido a causa de los métodos de crianza y educación que hemos padecido, y si pudiésemos ponernos las manos sobre el corazón y recordar las vejaciones, humillaciones y desamparos que hemos sufrido siendo niños, comprenderemos que todo esto se trata de una revancha. Descargamos la impaciencia, la incomprensión, la desdicha y el odio del que fuimos víctimas. Ahora pretendemos salvarnos y no tocar al niño, porque tocar nos duele. Nos duele el cuerpo rígido por falta de amor, nos duele la moral, nos duele el alma. ¿Estamos dispuestos a hacer algo por las futuras generaciones? Entonces resolvamos nuestro dolor infantil y pongamos nuestro cuerpo a disposición de quienes son niños hoy.

Laura Gutman



Tremendamente cierto. Y cómo pega el ultimo párrafo!! Esa es la sociedad en la que vivimos. Globalización, internet, redes sociales, celulares y mensajitos de texto, pero cada vez más solos. Y eso enseñamos a nuestros hijos. Que deben crecer solos, acostumbrarse a la falta de mirada, a la falta de contacto.
Ayer llevé a Joaqui a natación, y mientras esperaba que saliera, escuchaba la conversación de tres mamás, una de ellas con un bebé de pocas semanas en el cochecito. Esta mamá le comentaba a las otras dos que ya estaba buscando guardería para el bebé. No porque trabajara y necesitara dejarlo en algún lado, sino porque "en unos meses ya empieza a gatear y uno no sabe que hacer con el bebé todo el día". Y como en algún momento tendrá que ir al jardín, mas vale que se vaya acostumbrando de a poquito...
Que alejados estamos de nuestra esencia!! Cuanto nos cuesta retrotaernos a nuestros instintos mamíferos!! Y sobre todo, cuanto nos cuesta mirar hacia nuestra propia infancia y reconocernos como bebés solos, como lo son estos hijos nuestros de hoy.
Es dificil pensar que tal vez nuestros padres no hicieron las cosas "todo lo bien" que pensabamos, pero es NECESARIO que reflexionemos sobre este punto, para tratar de sanar nuestro niño interno y de tener un poco más de mirada materna/paterna hacia nuestros hijos. Y en cualquier caso, pensemos que fueron y serán los mejores padres que pudieron ser, como intentamos serlo nosotros.

miércoles, 7 de julio de 2010

Cesareas Innecesarias

Nuestro país registra el escalofriante porcentaje de 60% de partos por cesarea en las clínicas y sanatorios privados, contra un 15 % que es lo que la OMS considera aceptable.
Comparto con ustedes esta nota de Telenueve, en la que se cuenta el caso de Nancy Duplaa, que sufrió una hemorragia posparto con riesgo de vida luego del nacimiento de su tercer hijo en la Maternidad Suizo Argentina, mediante una cesarea programada.
La Dra. Claudia Alonso y la partera Mirta Merino son dos profesionales muy conocidas por su trabajo a favor del parto respetado.

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