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viernes, 30 de septiembre de 2011

Llevar al bebé en brazos

Los bebés humanos nacen prematuramente. De hecho, son el mamífero más indefenso. Los bebés de otros mamíferos son capaces, al poco tiempo de nacidos, de caminar por sí mismos (jirafa, caballo), de arrastrarse hacia su madre para prenderse a la teta (perros, gatos) o de agarrarse de su madre para ser trasladados (monos). Se dice que además de los 9 meses que crecen en nuestro vientre, necesitarían unos 9 meses más para poder tener un poco de autonomía en este sentido.

Los bebés humanos necesitan -y piden- contacto materno. Necesitan el movimiento, necesitan el calor, necesitan el ritmo que encuentran en brazos de sus padres o de la persona maternante. 
Y no es algo que yo haya inventado, sino que ya lo han dicho y estudiado profesionales como Michel Odent y Laura Gutman.

Por eso es fundamental el tener al niño en brazos. Mucho tiempo. Todo el tiempo que sea posible.
Y para ello, nada mejor que un portabebé.
Los portabebés nos ayudan a cargar al niño, pegado al cuerpo, pero con la libertad de tener los manos libres para poder hacer otras tareas al mismo tiempo.
Hay una gran variedad de portabebés: tipo pouch, de anillas o quepina, fular o rebozo, y mei tais.


Hernan con Joaqui en quepina, 8 meses.
Conocimos los portabebés cuando Joaqui tenía 4 meses, y en ese momento empezamos a usar con él  un modelo de aros, también llamado quepina.

Me resultaba muy util, sobre todo porque en aquella epoca aún no teníamos auto, y viajaba mucho en colectivo, y era una buena manera de llevar a Joaqui sin tener que subir y bajar  con incómodos cochecitos, y poder sacar el dinero para pagar el boleto sin temor a que el niño se cayera.
Sin embargo, si lo cargaba durante mucho tiempo me terminaba molestando un poco el cuello o el hombro del lado en que llevaba el peso del portabebés.



Emma a la espalda, 6 meses.

Con Emma, me hice un fular, con una tela tipo gabardina finita, de 4,50 mts. por 0,70 cm. Emma estuvo agarrada a mi cuerpo con el foulard durante sus primeros dos meses de vida, casi en forma permanente. Hacía todo con ella atada a mí: llevar y traer a Joaqui de la escuela, hacer las tareas de la casa, pasear...


Cuando fue un poco más grande la llevaba amarrada a mi espalda... casi siempre se quedaba dormida.
Con Emma casi no usé el portabebés de anillas.
Los motivos? Si bien la quepina es más facil de poner, ya que es una tela más corta y no hay que hacer nudos, sentía que el fular me daba mayor seguridad de que Emma no se caería, sobre todo teniendo en cuenta que, con otro niño pequeño, mi necesidad de tener las manos libres era mucho mayor que cuando Joaqui era bebé. 
Además, el fular es mucho más cómodo, ya que al ponerlo sobre ambos hombros el peso del bebé se distribuye mejor, y no hace doler ni la espalda ni el cuello.
A Emma la porteé hasta casi los dos años, en que empezó a resultarle más interesante caminar y correr a mi lado que ir atada a mí.
La unica contra que le encontré a este fular hecho por mí fue que la tela no era lo suficientemente elástica y el largo del fular me resultó un poco corto para algunos nudos.


Mai en fular a la espalda, 4 meses.
 Y como las necesidades cambian con los niños, con Mai estoy usando un nuevo fular artesanal, Ruka Kai, de jersey de algodón, que hace mi compañera de ACE, Noe Pedretti.
Es más largo y más angosto que el mío. Y como la característica del fular es que si es más largo, es mayor la variedad de nudos que podés hacer, me está resultando mucho más práctico que el celeste de gabardina que yo me había hecho. 
El cochecito aún no ha sido usado ni una sola vez por Mai, y el portabebés de anillas está de forma permanente en el auto, por si es requerido de emergencia o si me olvido los fulares en casa.






Emma, 2 años y 10 meses.
El fular de jersey de algodon se adapta mejor a mi cuerpo, y es más facil acomodarlo en las caderas y  en los hombros, incluso para cargar a Emma, que ya tiene casi 3 años y 14 kilazos, y que cuando ve a su hermana porteada, quiere que la lleve a ella también.









Mai tomando teta en el zoo, 4 meses.

También estoy más canchera que antes, y me doy más maña tanto para hacer los nudos como para ingeniarmelas en poner a Mai en distintas posiciones con un nudo ya hecho, por ejemplo para amamantarla mientras paseamos.

Hace poco vi una foto de Soy Mamá Canguro porteando a una de sus hijas en fular adelante, y a su otra hija, más grande, en mei tai, en la espalda, así que queda en mi lista de pendientes comprar un mei tai y contarles que tal la experiencia de portear de a dos!!



Emma porteando a su bebé.

Pero sin duda lo mejor de todo, es que Emma me pida un fular para portear a sus muñecas.
Ojalá que esto que este ejemplo que está recibiendo en casa, de que un bebé necesita, antes que nada, estar en brazos de su mamá, no lo olvide nunca...

miércoles, 6 de octubre de 2010

Semana Mundial del Porteo: porqué llevo a mi bebé en brazos


Hoy empieza la semana mundial del porteo, babywearing o, en criollo, "llevar a tu bebé en brazos".
Quiero contarles un poco mi experiencia sobre el "portear" un bebé.
Con Joaqui descubrí la "kepina" cuando tenía unos 4 meses. Si bien la usamos bastante, hasta casi el año, también usó bastante cochecito.
Con Emma, en cambio, así como nunca armé una cuna, nunca armé un cochecito. Antes de que Emma naciera había leído experiencias con "foulard" o "africana", y había averiguado para hacerme mi propio foulard.
Desde que nació, me convertí en una verdadera "mamá canguro", a punto tal que a veces la gente pensaba que seguía embarazada, porque a la gorda no se le veía ni un pelo, toda acurrucada ahí dentro, en posición fetal, como si siguiera dentro de mi panza.
A medida que fue creciendo fuimos probando otros nudos: en sillita mirando hacia mí, de costado, en la espalda, y hasta sentada chinito mirando hacia adelante.
Desde que Emma nació (el sábado harán 2 años) hasta hoy solo una vez usó el paraguitas, porque había tenido que lavar el foulard, que se había ensuciado con chocolate, y justo llovió y no se había secado.
Tanto es así que la gorda ve un cochecito y para ella es toda una aventura subirse un ratito, como si se tratara de un triciclo, un autito o algo así.
Y los beneficios que yo he encontrado en el porteo son muchísimos:
- Cuando es un bebé recién nacido, duerme en el foulard y podés hacer mil cosas (lavar, tender la ropa, ordenar, barrer) porque tenés ambas manos desocupadas. Además, el movimiento los adormece todavía más.
- Se sienten seguros, calentitos, escuchan el latido de su mamá y sienten su olor. Esto ayuda a establecer mejor el vínculo mamá-bebé.
- Favorece la lactancia, ya que si tenés puesta ropa cómoda (o nada debajo del foulard, que perfectamente puede funcionar como camiseta) el bebé puede tomar toda la teta que quiera y soltar cuando esté satisfecho. Usando un foulard o una kepina podés amamantar con total y absoluta discreción.
- Es económico. Hacer un foulard no cuesta ni el 5% de lo que cuesta comprar un cochecito. Solo necesitás una tela de buen algodón en el color que quieras, de 0.7 de ancho por entre 4 y 5 metros de largo (depende de tu contextura física: más larga cuanto más alta o grandota seas), y practicar mucho los nudos.
- Es ecológico, ya que no se usan derivados del petroleo para hacer un foulard, y además la tela puede ser reciclada en sabanitas, ropita para muñecas o lo que se te ocurra cuando la dejes de usar.
- Es cómodo. No tenés que andar para todos lados cargando enormes trastos, abriendolos y cerrandolos. Podés llevar a tu bebé en foulard o kepina cuando das un paseo a pie, cuando vas en colectivo o tren, e incluso es mucho más cómodo poner un foulard o kepina en el bolso cuando vas en auto, que cargar con el cochecito en el baúl.
- Es ideal para ir a hacer compras, ya que el bebé está calentito junto a tu cuerpo, y tenés las manos libres para llevar el carrito y las bolsas de las compras.
- Podés adaptarlo a la edad de tu bebé, depende del nudo que elijas: en posición fetal para el recien nacido, con las piernitas afuera pero mirando hacia el porteador cuando son pequeñitos, en la espalda o al costado cuando empiezan a interesarse en lo que sucede a su alrededor, sentados chinito y mirando hacia el frente cuando ya se sientan solos.
Estos son solo algunos de los beneficios de hacer babywearing. Seguro que si lo practican, encontrarán muchos mas!

viernes, 20 de febrero de 2009

Y seguimos con el babywearing...

Les dejo un video excelente de la Red Canguro, que me recomendó Lili, donde se puede ver perfecto como poner al bebé en la posición canguro en la espalda. Parece difícil, al principio uno se siente muy inseguro, pero es un nudo excelente para poder llevar al bebé mientras hacemos las cosas de la casa!!


miércoles, 18 de febrero de 2009

Babywearing


Cuando Joaqui tenía unos 4 meses, descubrí el fantástico mundo de las quepinas. A partir de ese momento, el cochecito comenzó a juntar polvo, solo lo usaba la bisabuela de Joaqui para sacarlo a pasear.
Poco a poco descubrí el mundo del "babywearing": quepinas o "wawitas", rebozos o fulares, mei-tai, con nudos, con correas o con anillos...
Un tiempito antes de que nazca Emma me compré 4,50 mts de tela y la bisabuela de los chicos nos hizo el rebozo. Los primeros meses, lo usamos en posición "canguro", la gorda se pasaba el día ahí dentro, durmiendo como si jamás hubiera salido de la panza, y cuando salía a la calle la gente pensaba que aún estaba embarazada.
Un día, en una heladería, un chiquito le dijo a su papá, mirandome: "Papi, ese bebé está naciendo!!"... es que, lamentablemente, esta forma de llevar a nuestros hijos aún es poco común en Argentina...
Ahora Emma tiene 4 meses y medio, y hemos empezado a usar la posición "canguro en la espalda". Así hago todas las tareas de casa: armo las camas, pongo el lavarropas, tiendo la ropa limpia y descuelgo la ropa seca, barro, y a veces hasta cocino... Emma observa atentamente, desde mi espalda, cada movimiento, mientras yo le voy contando qué estamos haciendo, o se queda profundamente dormida y se hecha una buena siesta.
El babywearing cambió nuestra vida: ya no hay que cargar pesados cochecitos, no hace falta plegar ningún paraguitas para subir a un colectivo, tengo mis dos manos libres para llevar bolsas o para ir de la mano con Joaqui, y mi hija no tiene que llorar para que yo pueda ocuparme de otras labores hogareñas.
Favorece el apego, y le da seguridad al bebé, que está permanentemente en contacto con el cuerpo de su mamá, con su calor, con su olor...
Además de las fotos de nuestro babywearing, les dejo este maravilloso video que me recomendó Christine. Si bien no entiendo el idioma (alemán?), no hace falta entender las palabras, solamente ponerse en la piel de ese bebé llevado en cochecito o ese otro, que va en la espalda de su mamá...

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