viernes, 26 de febrero de 2010

Cesarea ¿natural?


En el día de ayer, la Asociación española El Parto es Nuestro (EPEN) publicó esta nota sobre un revolucionario médico australiano, el Dr. Fisk, que luego de ver lo dolorosas (emocionalmente hablando, lo físico se da por descontado) que suelen ser las cesareas para mamás y bebés, se animó a hacer un cambio en el procedimiento.

Un cambio sencillo, pero que hace una gran diferencia.

El Dr. Fisk lo llama "cesarea natural", pero desde EPEN prefieren llamarlo "Cesarea con-tacto".

El cambio consiste, simplemente, en que en lugar de "sacar" al bebé de la madre, se saca solo su cabecita, y se espera que el bebé saque solito el resto de su cuerpo, al tiempo que expulsa las secresiones que tiene en sus pulmones. El riesgo de sangrado en la madre es mínimo, porque el bebé actua como "tapón". Luego, se corta el cordón, y en lugar de llevarse al bebé para hacerle los procedimientos de rutina, es entregado a su mamá, para que puedan estar piel con piel, y los estudios se hacen sobre el cuerpo de la madre. Para cerrar con broche de oro, el papá puede estar presente durante todo el procedimiento.

Más de 100 mamás y bebés australianos han tenido sus cesareas con este método sin que se registre ninguna complicación.

Esto demuestra, una vez más, que QUERER hacer el cambio, es PODER hacerlo.

sábado, 20 de febrero de 2010

Pautas para relactación



Pasos para ir poco a poco reduciendo la leche artificial y aumentando la lactancia materna

Lo primero que se necesita es confiar y tener paciencia y perseverancia. Incluso las madres adoptivas pueden conseguir amamantar, y el método es sencillo:

Lo más importante es dejar que tu bebé mame cuanto más mejor, al menos unas 10-12 veces en 24 horas o más, si está dispuesto.

• A veces es más fácil dar de mamar a un niño cuando está somnoliento.

• Proporciona abundante contacto piel con piel con tu bebé. Las abuelas y otros miembros de la familia pueden ayudar si se encargan de otras responsabilidades, pero no deberían atender al bebé en ese momento. Más tarde podrán hacerlo de nuevo.

• Puedes ofrecer el pecho cada dos horas.

• Déjale mamar siempre que parezca interesado.

• Déjale mamar todo el tiempo que necesite en cada pecho hasta que se retire por sí mismo.

• Por la noche podéis estar juntos y alimentarlo al pecho todas las veces que quiera.

• No usar chupete, del chupete no sacan nada y les cansa y quita fuerza para mamar después.

• Durante los primeros días que se está intentando aumentar la producción de leche, y si el bebé está tomando mayoritariamente leche artificial, sigue administrando la cantidad completa de alimento artificial recomendada para un niño o una niña de ese peso (150 cc por Kg y día-en un bebé de 3kg, las suplementos de leche de fórmula a ofrecer serían de aprox 60 ml por toma, en una media de 8 tomas o de 45 ml en 10 tomas-), o la cantidad que le hubieran recomendado.

• Es aconsejable dar la leche artificial o la l.m. extraída en vasito (de boca pequeña) o con jeringa.

• Controla la ganancia de peso del niño-a(45-50 gr cada 3 días, los 3 primeros meses) y la excreción de orina(5-6 pañales al día), para asegurarte que está obteniendo suficiente leche.

• Si no está obteniendo suficiente leche, no reducir el alimento artificial durante unos pocos días y si fuese necesario, aumentar la cantidad de leche artificial durante un día o dos.


Disminución del suplemento de leche artificial

Es preferible continuar suplementando en grandes cantidades o durante mucho tiempo a reducir el suplemento demasiado o muy rápidamente.
Una forma útil para reducir los suplementos de leche artificial es la siguiente:

• Reducir la cantidad de suplemento artificial administrado en 24 horas unos 60 cc (centímetros cúbicos). Esta reducción se mantiene así durante unos días.

• Esta cantidad puede dividirse entre varias tomas: por ejemplo, reducir 10 cc en cinco de las tomas de leche artificial; o reducir dos tomas en 30 cc cada una.

• Continuar con la cantidad reducida de la leche artificial durante los inmediatos días siguientes.

• Si el bebé muestra por su comportamiento que tiene suficiente y si después de una semana ha ganado 125 gramos o más de peso, reducir de nuevo el suplemento de la leche artificial en la misma cantidad (otros 30 centímetros cúbicos) durante unos días y volver a comprobar el peso.

• Si el bebé muestra signos de hambre o si no ha ganado suficiente peso al final de una semana, no reducir el suplemento artificial y continuar con la misma cantidad una semana más. Si el bebé continúa mostrando signos de hambre o todavía no ha ganado peso después de otra semana, aumentar de nuevo el suplemento a como estaba antes de la reducción.

• Hay varias rutinas para administrar el suplemento de leche artificial y cada madre elige la que más le conviene.

• Muchas prefieren suplementar con la leche artificial en algunas tomas y no en otras.

• Un patrón común es amamantar sin suplementos de leche artificial en las primeras horas del día o por la noche cuando se notan los pechos muy llenos y dar el suplemento en las últimas horas del día.

• Otro patrón común es suplementar alternativamente las tomas. A veces los suplementos continúan siendo necesarios hasta que se comienza la alimentación complementaria.


Algunas conclusiones

La relactación es posible y práctica para casi cualquier mujer si está adecuadamente motivada y apoyada. La edad, la paridad, la experiencia de amamantamiento previo y el tiempo que ha transcurrido desde la última vez que había dado el pecho, son factores menos importantes.

En amplios y numerosos estudios, la mayoría de las mujeres producen leche, comenzando habitualmente alrededor de la primera semana.

Aproximadamente la mitad de todas las madres que relactan son capaces de amamantar a sus hijos exclusivamente, es decir, sin suplementos de leche artificial, en un mes.


Cómo alimentar con vasito a un bebé

• Sostener al bebé sobre el regazo sentándose incorporada o semi-incorporada. El vasito se apoya ligeramente sobre el labio inferior del bebé y el canto del vaso toca la parte externa del labio superior del bebé.

• Inclinar el vasito de manera que la leche llegue justo a los labios del bebé.

• NO VERTER la leche dentro de la boca del bebé. Sólo sostener el vaso en sus labios y dejar que la tome el mismo.

• Cuando el bebé ha tenido suficiente, cierra su boca y no tomará nada más.

• Si no ha tomado la cantidad calculada, puede que tome más en la siguiente comida o puede que sea necesario alimentarlo más a menudo.

• Medir la que toma el bebé a lo largo de 24 horas, no solo en cada toma. Un recién nacido de bajo peso, comienza a tomar leche en su boca con la lengua. Un recién nacido a término o un niño mayor succiona la leche y puede derramar parte de ella.


Suplementador de lactancia

En el mercado existe el suplementador, marca Medela, (se encuentra fácilmente en farmacias, con el nombre de “Sistema de amamantamiento suplementario). (nota: no sé si en Latinoamérica se consigue este suplementador)

Método “gotear y chorrear” Se gotea la leche con un cuentagotas o un vaso directamente sobre el pecho mientras el niño está mamando. Esta técnica puede usarse para incitar a un niño reacio a comenzar a succionar del pecho. Cuando el niño está bien cogido al pecho es menos satisfactoria, porque la leche no entra fácilmente en la boca del niño. Debido a que esta técnica es más fácil con tres manos, puede ser difícil para una madre que no tiene a nadie que le ayude.


Resumen basado en el documento de la OMS-1998, disponible en: RELACTACIÓN: http://www.aeped.es/lactanciamaterna/otros-doc.htm versión en español: Dr Juan Jose Lasarte. Presidente Comité de Lactancia AEP

martes, 16 de febrero de 2010

El puerperio, por Laura Gutman


El puerperio
Vamos a considerar el puerperio como el período transitado entre el nacimiento del bebé y los dos primeros años, aunque emocionalmente haya una progresión evidente entre el caos de los primeros días -en medio de un llanto desesperado- y la capacidad de salir al mundo con un bebé a cuestas.
Para intentar sumergirnos en los vericuetos energéticos, emocionales y psicológicos del puerperio, creo necesario reconsiderar la duración real de este tránsito. Me refiero al hecho que los famosos 40 días estipulados -ya no sabemos por quién ni para quién- tienen que ver sólo con una histórica veda moral para salvar a la parturienta del reclamo sexual del varón. Pero ese tiempo cronológico no significa psicológicamente un comienzo ni un final de nada.
Mi intención –por la falta de un pensamiento genuino sobre el “sí mismo femenino” en la situación de parto, lactancia, crianza y maternaje en general- es desarrollar una reflexión sobre el puerperio basándonos en situaciones que a veces no son ni tan físicas, ni tan visibles, ni tan concretas, pero no por eso son menos reales. Vamos a hablar en definitiva de lo invisible, del submundo femenino, de lo oculto. De lo que está más allá de nuestro control, más allá de la razón para la mente lógica. Intentaremos acercarnos a la esencia del lugar donde no hay fronteras, donde comienza el terreno de lo místico, del misterio, de la inspiración y la superación del ego. Para hablar del puerperio, tendremos que inventar palabras, u otorgarles un significado trascendental.
Para quienes ya lo hemos transitado hace tiempo, nos da pereza volver a recordar ese sitio tan desprestigiado, con reminiscencias a tristeza, ahogo y desencanto. Recordar el puerperio equivale frecuentemente a reordenar las imágenes de un período confuso y sufriente, que engloba las ilusiones, el parto tal como fue y no como una hubiera querido que sea, dolores y soledades, angustias y desesperanzas, el fin de la inocencia y el inicio de algo que duele traer otra vez a la conciencia.
Para comenzar a armar el rompecabezas del puerperio, es indispensable tener en cuenta que el punto de partida es “el parto”, es decir, la primer gran “desestructuración emocional”. Como lo he descrito en el libro “La Maternidad y el encuentro con la propia sombra”, para que se produzca el parto necesitamos que el cuerpo físico de la madre se abra para dejar pasar el cuerpo del bebé permitiendo un cierto “rompimiento”. Este “rompimiento” corporal también se realiza en un plano más sutil, que corresponde a nuestra estructura emocional. Hay un “algo” que se quiebra, o que se “desestructura” para lograr el pasaje de “ser uno a ser dos”.
Es una pena que la mayoría de los partos los atravesemos con muy poca conciencia con respecto a este “rompimiento físico y emocional”. Ya que el parto es sobre todo un corte, un quiebre, una grieta, una apertura forzada, igual que la irrupción de un volcán que gime desde las entrañas y que al despedir sus partes profundas destruye necesariamente la aparente solidez, creando una estructura renovada.

Después de la “irrupción del volcán” (el parto) las mujeres nos encontramos con el tesoro escondido (un hijo en brazos) y además con insólitas piedras que se desprenden como bolas de fuego (nuestros “pedacitos emocionales”, o nuestras partes desconocidas) rodando hacia el infinito, ardiendo en fuego y temiendo destruir todo lo que rozamos. Los “pedacitos emocionales” van quemando lo que encuentran a su paso. Miramos azoradas sin poder creer la potencia de todo lo que vibra en nuestro interior. Incendiando y cayendo al precipicio, suelen manifestarse en el cuerpo del bebé (como una llanura de pasto húmedo abierta y receptora). Son nuestras emociones ocultas que despliegan sus alas en el cuerpo del bebé rozagante y disponible.

Como un verdadero volcán, nuestro fuego rueda por los valles receptores. Es la sombra, expulsada del cuerpo.

Atravesar un parto es prepararse para la erupción del volcán interno, y esa experiencia es tan avasallante que requiere de mucha preparación emocional, apoyo, acompañamiento, amor, comprensión y coraje por parte de la mujer y de quienes pretenden asistirla.

Sin embargo pocas veces las mujeres encontramos el acompañamiento necesario para introducirnos luego en esa herida sangrante, aprovechando este momento como punto de partida para conocer nuestra renovada estructura emocional (generalmente bastante maltrecha, por cierto) y decidir qué haremos con ella.

El hecho es que -con conciencia o sin ella, despiertas o dormidas, bien acompañadas o solas, incineradas o a salvo- el nacimiento se produce.

Lamentablemente hoy en día consideramos el parto y el post-parto como una situación puramente corporal y del dominio médico. Nos sometemos a un trámite que con cierta manipulación, anestesia para que la parturienta no sea un obstáculo, drogas que permiten decidir cuándo y cómo programar la operación, y un equipo de profesionales que trabajen coordinados, puedan sacar al bebé corporalmente sano y felicitarse por el triunfo de la ciencia. Esta modalidad está tan arraigada en nuestra sociedad que las mujeres ni siquiera nos cuestionamos si fuimos actrices de nuestro parto o meras espectadoras. Si fue un acto íntimo, vivido desde la más profunda animalidad, o si cumplimos con lo que se esperaba de nosotras. Si pudimos transpirar al calor de nuestras llamas o si fuimos retiradas de la escena personal antes de tiempo.

En la medida que atravesemos situaciones esenciales de rompimiento espiritual sin conciencia, anestesiadas, dormidas, infantilizadas y asustadas... quedaremos sin herramientas emocionales para rearmar nuestros “pedacitos en llamas”, permitiendo que el parto sea un verdadero pasaje del alma. Frecuentemente, así iniciamos el puerperio: alejadas de nosotras mismas.

Anteriormente describíamos la metáfora del volcán en llamas, abriendo y resquebrajando su cuerpo, dejando al descubierto la lava y las piedras. Análogamente, del vientre materno, surge el bebé real, y también el interior desconocido de esa mamá, que aprovecha el rompimiento para colarse por las grietas que quedaron abiertas. Esos aspectos ocultos encuentran una oportunidad para salir del refugio. La sombra ( es decir, cualquier aspecto vital que cada mujer no reconoce como propio, a causa del dolor, el desconocimiento o el temor) utiliza el quiebre para salir de su escondite y presentarse triunfante en la superficie.
El problema para la mamá reciente es que se encuentra simultáneamente con el bebé real que llora, demanda, mama, se queja y no duerme... y al mismo tiempo con su propia sombra (desconocida por definición), inabarcable e indefinible.
Pero concretamente ¿con qué aspectos de su sombra se encuentra?. Cada ser humano tiene su personalísima historia y obstáculos a recorrer, por lo tanto sólo un trabajo profundo de introspección, búsqueda personal, encuentro con dolores antiguos y coraje, podrá guiarnos hacia el interior de esa mujer que sufre a través del niño que llora.
El puerperio es una apertura del alma. Un abismo. Una iniciación. Si estamos dispuestas a sumergirnos en las aguas de nuestro yo desconocido.
Laura Gutman

jueves, 11 de febrero de 2010

El berrinche

Ayer, mi amiga y compañera de A.C.E. Lili De Maio, publicó esta nota en FB, que comparto con ustedes. Yo no había visto la nota de Telenoche, pero realmente me parece que es un tema para reflexionar...




El día martes 9 de febrero el noticiero de Telenoche mostró al aire una de sus "notas de color/relleno no tengo más noticias para dar"con las que nos tienen acostumbrados por las noches.

Pero esta vez captaron mi atención ya que mostraban un video bajado de youtube (al cual promocionaban como el más visto del sitio, o algo así) en donde podía verse un bebé haciendo un "berrinche". Incluso la nota se titulaba así.

No solo mostraron el videito varias veces sino que la Señora Maria Laura Santillan (mujer y madre) con una risa burlona-sarcástica "explicaba" lo que le ocurría a este niño: "que no es más que lo que ocurre a muchos niños de su edad, el clásico berrinche Señora Rosa... a quien no le hizo alguna vez esta escenita un hijo, no?"

Mientras tanto yo veía un niño de no más de dos años (sino menos) tirado en el suelo, completamente desarticulado, desestructurado psiquicamente. Un niño que aún no habla como un adulto y por ende no puede expresar que le ocurre como tal.

La "notita" me dio mucha bronca. Sentí que se trataba con total liviandad un tema que no es menor y tiene que ver con el trato que a cotidiano le brindamos a nuestros niños.

Hoy, miercoles 10 de febrero, mientras voy paseando con Martin y Santi, escucho a dos señoras comentando el "video del berrinche".

Inmediatamente pienso qué llegada tienen a nosotros los medios masivos de comunicación y como de manera sesgada nos muestran una realidad con una fuerte carga ideológica.

Como es mi costumbre ultimamente, me volqué a escribirlo, como un modo de expresar lo que siento porque cada vez estoy más cansada de estas cuestiones que verdaderamente me angustian.

Con esta nota las invito a que reflexionemos respecto de nuestra mirada hacia los niños. ¿Somos capaces de ponernos en el lugar de un bebé/niño? ¿Con qué frecuencia lo hacemos?Mientras escribo es como si estuviera viendo al niño tirado en el suelo con un entorno que: lo filma, le pasa por al lado ignorando lo que le sucede, casi buscando que se tire al piso como si fuera una gracia. Claro, ¡Qué tonta! Cierto que es gracioso, si la cara de la Sra. Santillan me indica que tengo que reirme!

Me pregunto, ¿Que le pasa al niño? No lo sabemos. Lo que interesa, en todo caso, es "mostrar" que los niños son manipuladores, caprichosos, que quieren hacer con nosotros lo que se les antoja.

O no será al revés, Sra Santillán? ¿No será que los adultos somos todo eso? Los adultos "fayuteamos": si no nos cae bien alguien le ponemos cara de todo bien y hasta le decimos algo lindo. Todos sabemos que un niño jamás haría algo de eso. Sin embargo, ¡que pronto lo olvidamos!

Parafraseando a mi querido Francesco Tonucci, empecemos a mirar "con ojos de niño" a nuestra infancia. Les adjunto el famoso videito para quien no lo haya visto. Despues me cuentan que les parece.



Liliana De Maio

(nota: Liliana es tecnica universitaria en puericultura y crianza egresada de la UNSAM y está a punto de recibirse de psicopedagoga)

miércoles, 3 de febrero de 2010

Newsletter de Laura Gutman del mes de Febrero 2010


Las adicciones merecen ser comprendidas
Las adicciones se establecen siempre a partir del desamparo original. Así como la persona maternante hizo lo que quiso y lo que pudo cuando éramos bebés y no teníamos recursos para decidir sobre nuestra vida; ahora la sustancia a quien le otorgamos todo poder de decisión, “hace lo que quiere” con nosotros. El principal problema cuando abordamos la compleja temática de las adicciones, es que permanecemos prisioneros de las necesidades infantiles, sin discernir que se trata de nuestra realidad emocional primaria. Ahora es necesario comprender que incorporemos lo que incorporemos, ya no obtendremos mamá. Esa es historia antigua, que merece una profunda comprensión y un delicado trabajo de regresión y sanación.

Reconozcamos que la adicción no se combate. No es posible luchar en contra de una necesidad primaria. Y toda adicción, es decir, toda incorporación desesperada de madre, busca resarcirse. Por lo tanto sería muy necio, además de habernos quedado sin mamá, quedarnos sin cigarrillo o sin alcohol.

Por eso, toda adicción necesita ser comprendida. Hoy es posible sanarnos a través de una conciencia plena de nuestra realidad emocional. Luego nos corresponde asumir que lo más devastador de los mecanismos adictivos no son las sustancias con las cuales buscamos calmarnos; sino que vivimos tan preocupados por llenar nuestro vacío existencial que no estaremos dispuestos a atender necesidades ajenas. Tenemos hambre. Queremos comer el primer plato de comida que aparezca. No hay lugar en nuestro corazón para compartir nutrientes. En este punto, los adictos somos egoístas, porque creeremos que nuestras necesidades tienen prioridad por sobre los deseos o necesidades de los demás. Por lo tanto, si nos importa comprender nuestras adicciones, intentemos nutrirnos a nosotros mismos reemplazando las carencias pasadas por relaciones afectivas basadas en el interés mutuo. Y estemos atentos a todo aquello que piden los demás, especialmente si tenemos a nuestro cargo niños pequeños. Si somos capaces de nutrir y dar prioridad a los otros, habremos superado toda adicción.

Laura Gutman
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