lunes, 29 de noviembre de 2010

Violencia Obstétrica

Si contestas con un SI a una sola de estas preguntas, fuiste víctima de violencia obstétrica.
Yo lo fuí. Pero no lo seré nunca más.
Por vos y por tu hijo, no permitas que te vuelva a suceder.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Preparando la Navidad: Primer Domingo de Adviento


Este año estamos preparando un calendario de adviento con Joaqui, que arrancará el 1ro de diciembre hasta Navidad, para ir contando los días, que cada día tenga una sorpresita y hacer alguna buena acción (sencilla, por supuesto) para ir preparando el corazón para Navidad.
Nunca lo habíamos hecho antes, pero he escuchado que es una tradición en algunos países como Alemania, y me pareció una linda forma de vivir esta época tan especial del año.
Al mismo tiempo, en la revistita del cole de Joaqui, "El farolito del perito Moreno", publicaron el festejo de los cuatro domingos de Adviento. Cómo el último domingo antes de Navidad es el 19/12, el primero sería hoy.
Así es que hace un rato prendimos el farolito de Joaqui, nos reunimos en familia, y yo leí este texto:

El Ángel Azul
¿Cómo se sabe que va a llegar la Navidad?
No se la puede ver con los ojos, puesto que los días y las noches son como siempre y los hombres viven y se ocupan de sus asuntos como es costumbre. No se la puede oír con los oídos, porque son siempre los mismos sonidos que resuenan, los autos, los aviones que pasan, los niños que gritan y así sucesivamente.
Cuatro semanas antes de Navidad pasa algo muy importante.
Un gran ángel desciende del cielo para invitar a los habitantes de la tierra a preparar la Navidad. Está vestido con un gran manto azul, tejido de silencio y de paz. La mayoría de las personas no lo notan, porque están muy ocupadas en otras cosas. Pero el ángel canta con una voz profunda y sólo aquellos que tienen un corazón atento pueden oírlo.
Canta: el cielo viene sobre la tierra, Dios viene a habitar el corazón de los hombres, prestadle atención, abridle la puerta. Y es hoy que ese ángel pasa y habla a todos los hombres. Y los que lo escuchan comienzan a preparar la Navidad, entonando cánticos y encendiendo velas.
Luego cantamos algunas canciones (villancicos, la canción al angel de la guarda), los niños apagaron la vela, y así terminó nuestra celebración del primer domingo de adviento.
No somos especialmente religiosos, pero esta es una época del año muy linda para respirar un poco de espiritualidad y paz interior.
Si les gusta la idea, los ánimo a intentarlo!! El próximo sábado pondré el texto sobre la llegada del Ángel Rojo.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Reflexiones


El cómo se fueron confabulando los astros para que fuéramos tomando este camino en la crianza y educación de nuestros hijos es todavía un gran misterio para mí.
Trato de pensar cuándo, cómo y qué fue lo que me hizo el "click" (más allá del hecho en sí de devenir madre) y no lo sé.
Seguramente fue un proceso. Hemos ido haciendo camino en muchas cosas, y aún lo estamos haciendo en tantas otras.
Nuestra última aventura ha sido el cambio de cole de Joaqui de este año, de un cole común a un cole Waldorf.
Todo comenzó cuando me hablaron por primera vez de este tipo de educación, y yo pensé "Que secta más rara"... Luego escuché hablar de Montessori, Pestalozzi, Escuelas Activas y Libres, Homeschooling, Unschooling, y empecé a indagar, a averiguar, a curiosear.
Sí, creo que la curiosidad fue determinante. Cuando me han hablado de lactancia a demanda, de colecho, de crianza con apego, de escuelas alternativas, por más loco o raro que me sonara lo que me decían, indagaba, preguntaba, me fijaba en internet... Tal vez por eso me asombra tanto que de toda la gente que tengo a mi alrededor, a muy pocos se les haya ocurrido indagar un poco sobre estas cuestiones.
La gente tiende a no cuestionarse nada. Dan todo por sentado. Dejan todo en manos de terceros. Primero, lo que les dice el obstetra durante el embarazo. Luego, lo que les dice el pediatra. Más adelante, lo que les dice la maestra de la escuela... "Sí ellos lo dicen, que saben, que han estudiado, quién soy yo para cuestionarlo?", es el argumento.
Yo soy la madre, por eso lo cuestiono. Quién mejor que yo para conocer las necesidades de mi hijo, más allá de lo que un obstetra, pediatra o maestra me pueda decir?
En estos últimos meses he pasado ya por 4 obstetras. Que me han dicho las cosas más disparatadas o me han faltado el respeto, a mí y a mi cuerpo, de una u otra manera, tratando de infantilizarme, de ponerme en lugar de "paciente". No estoy enferma, estoy embarazada!!! Y ya tuve dos hijos antes, que se creen, que soy estúpida? Al último hasta lo tuve que escuchar meterse (sin permiso) en mi vida sexual, ante mi negativa a ponerme un DIU cuando nazca el bebé (para lo que faltan 5 meses!!!).
Con la pediatra, por suerte, no he tenido dolores de cabeza, porque desde el primer día elegimos una pediatra amorosa, que no sé si compartirá o no gran parte de mis "locuras", pero al menos las respeta, y no se mete.
Y con el cole... ahhh, el cole de Joaqui!! No puedo dejar de agradecerle al ángel que logró que consiguiéramos esa vacante!!
Ayer tuvimos reunión con la directora de jardín, la directora de primaria, y el maestro que acompañará a Joaqui durante los próximos siete años. La forma tan cuidada en que se está dando este paso del jardín al primer grado, es increíble. Sin estridencias. Sin grandes actos. Sin disfraces. Sin banda sonora. Solo una entrega solemne de los trabajos realizados por los niños durante el año, que se hará en 15 días, y esa reunión que nos convocó ayer, en la que todos (nosotros como padres y ellos como maestros) pudimos hablar de como vemos a Joaqui, y sobre todo, de como podemos acompañarlo y ayudarlo en sus dificultades, cada uno desde su rol. Se habló poco de lo pedagógico. Se habló mucho del niño, de su espíritu, de su carácter.
Hay dos anécdotas que pintan a este cole por completo:
La primera, fue hace unos meses, charlando con unos amigos, nos contaban que no se habían dado cuenta que tenían que comprar zapatillas nuevas a su hija, porque generalmente las usa solo en el cole, y como "está mucho sentada" se ve que no le molestaba. Solo lo notaron un día que se las pusieron durante el fin de semana, y al rato de estar jugando la niña avisó que le hacían doler... Yo no podía creer el contraste con Joaqui, que este año tuvo más pares de zapatillas que nunca en su vida, porque las traía mugrientas, destrozadas y con kilos de arena de tanto potrear, y por primera vez tuve que poner pitucones en todos los pantalones, porque no quedó uno solo sano.
La segunda, también en una charla con amigos, que me cuentan que de regalo de fin de año, en el cole de su hija, les habían dado una poesía sobre "Quién les robo el juego a los niños", y que decía cosas como que los niños de ahora no saben jugar a las bolitas, ni a la soga, ni a la rayuela... Cuando le dije que en el cole de Joaqui sí se jugaban esos juegos, y se cantaban aquellas canciones viejas como La Farolera, o la Paloma Blanca, me dijo que bueno, pero que en realidad eso era función de los padres.
Claro que es función de los padres!! Pero también debe serlo de la escuela! Yo no tuve hermanos varones, jamás hubiera podido enseñarle a Joaqui a jugar a las bolitas. Pero aprendió en el cole, y le encanta... Y los juegos de manos los tenía completamente olvidados hasta que Joaqui los aprendió en el jardín. Los niños debe poder ir a la escuela a jugar, a divertirse, a pasarlo bien con sus amigos, y si en el proceso aprenden, MEJOR!! Y seguro que aprenderán, aunque no de la forma convencional, sino a través de la experiencia, y esa forma de aprender, de tomar para sí el conocimiento de algo, no se olvida jamás...
Pero lo importante es que hoy, mi hijo de 5 años, no está sentado 4 horas en un pupitre, memorizando letras y números. Esta jugando, experimentando con poleas para llevar el agua hasta la huerta, haciendo y deshaciendo telares, mezclando colores para crear nuevos... y al mismo tiempo adquiriendo conocimientos que no se le olvidarán jamás...

lunes, 22 de noviembre de 2010

Charla gratuita de Laura Gutman

Este jueves 25 de Noviembre a las 17 hs, Laura Gutman da una charla abierta y GRATUITA en el Jardín de Infantes Tomás Espora (25 de Mayo y Arenales, Vicente Lopez).
No se lo pierdan!!!

viernes, 19 de noviembre de 2010

Las fórmulas mágicas


Vivimos, sobre todo quienes estamos del lado occidental del planeta, en un mundo acelerado, competitivo e impaciente. Acostumbrados a la practicidad y a las soluciones inmediatas. Si estamos descontentos con nuestro físico acudimos al cirujano para que nos corrija todo de inmediato con el bisturí; si nos duele algo vamos a que el doctor lo saque o nos mande una pastillita en vez de buscar la causa de fondo, si nuestros hijos no encajan con nuestras expectativas los llevamos a un terapeuta o psicólogo y dejamos el “problema” en sus manos esperando una pronta solución.
Nuestros hijos son un reflejo de nosotros y de nuestro mundo interno. En ellos proyectamos todo; nuestros temores, manías, conductas neuróticas, estados de ansiedad, tristeza, alegría, paz mental, todo. Cuando la gente me pregunta cosas como ¿Qué le doy a ese muchacho para que se calme y deje de destruir todo? Les respondo “Cálmate tú”.
A los adultos nos disgusta que se nos ponga un espejo al frente, es por eso que como padres nos molesta tanto que los niños se nos “salgan del molde”. Dejamos de verlos como lo que son, niños; y pasamos a verlos como enemigos, tiranos, manipuladores y pequeños demonios por el simple hecho de comportarse como corresponde a su edad. Aunado a esto, los “expertos” nos dicen que dicha conducta es una muestra de desadaptación, etiquetan al niño como hiperactivo, y lo medican o nos recomiendan llevarlo a terapia. ¿Para qué? Para que resolvamos rápidamente nuestro “problema”. ¿Cómo? Con la pastilla, las gotas o las técnicas conductistas que el “experto” nos asegure son de efecto inmediato.
La realidad es que nuestros hijos son la mejor oportunidad que tenemos para conocernos a nosotros mismos, aceptarnos como seres imperfectos que tienen derecho a equivocarse y a fracasar de vez en cuando. Dejemos de exigir tanta seriedad, pulcritud, orden, inteligencia numérica y disciplina a nuestros hijos y aprendamos a dejarlos ser lo que son: niños.
En vez de querer que controlen esfínteres temprano, vayan al kinder temprano, hablen perfectamente y si es posible en más de un idioma temprano, hagan su cama temprano, duerman solos en su habitación temprano…..en pocas palabras……dejen de ser niños temprano; aprendamos más bien a desacelerar nuestro reloj y a dejar que la naturaleza haga las cosas según su propio y perfecto cronograma.
Dejemos de exigir tanto “éxito” y enseñemos que fracasar también se vale, de hecho es la mejor manera de aprender. Dejemos de exigir tanta pulcritud y orden y aceptemos que un poco de desorden es válido y nos hace humanos. Dejemos de exigir tanta autonomía, un poco de protección no mata a nadie. Dejemos de buscar tanto el “ser buenos padres” y aprendamos a disfrutar a nuestros hijos con sus defectos y virtudes.
Y los “expertos”……..dejemos de ofrecer fórmulas mágicas con soluciones inmediatas……la vida es para vivirla, no para pasarle de lado!!!!!!!!

Por Elvis Canino, a través de No me maltrates, soy un niño!

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Juguetes y estereotipos

Ayer comenté en FB que ya había comprado algunos de los regalos para los chicos para las próximas fiestas, entre ellos, un bebé waldorf y un juego de escobita y pala para Emma, y un juego de carpintero en miniatura para Joaquín.
Vivi, de Mamas y Bebes, me preguntaba si no eran elecciones muy esterotipadas, y hoy me envío éste artículo sobre los juguetes y los estereotipos.
No voy a negar que muchísimos juguetes de los niños están muy estereotipados: autitos, figuras de acción, pistas y cosas azules para los varones; barbies, bebotes, maquillajes y cosas rosas para las niñas.
Sin embargo, y si bien una primera apreciación de mi elección de los regalos para mis hijos puede parecer que los estereotipos me han envuelto también a mí, no hay nada más lejos de la realidad.
Mandar a Joaqui a un cole Waldorf me ha hecho alejarme de los estereotipos como jamás pensé que lo haría. Mi hijo hace pompones de lana, y los trae a casa orgullosísimo para que los veamos.
Nos cuenta con alegría que ya empezó a tejer en telar. Y de pronto, también nos sorprende contandonos que está aprendiendo a prender fuego en el horno de barro, o que usó el serrucho para hacer un portarretratos. En el cole de Joaqui la fantasía está a la orden del día, y niños y niñas juegan con seres imaginarios, hadas, duendes, caballeros, princesas y dragones.
Simplemente al elegir sus juguetes tuve en cuenta los intereses de cada uno de ellos en este momento, y también que sin duda compartirán el juego. Más de una vez Joaqui ha jugado con los bebés de Emma, haciendo el rol de "papá". Más de una vez Emma se ha sentado a jugar con los autitos de Joaqui. Joaqui se ha subido a mis zapatos de taco en más de una oportunidad. Emma su sube al autito y maneja por toda la galería. Joaquín juega con la cocinita (rosa, sí, no había otro color) de Emma. Emma juega con la pelota de Joaquín. Ambos comparten juegos en la casita de madera.
Sin embargo, actualmente el juego preferido de Emma es jugar a la mamá. Va para todos lados con un bebé en brazos. Y cuando Hernán o yo barremos, se nos cuelga de la escoba para ayudarnos. De hecho, tuvo secuestrada la escobita de su prima Clara durante más de dos meses... Entonces, porqué voy a privarla de algo que le divierte? No sería yo la que estereotipa si dejo de regalarle algo que le gusta, simplemente porque es un "estereotipo"?
Lo mismo con Joaqui. Disfruta muchísimo ayudando a su papá cuando tiene que hacer algo con las herramientas. Ya tiene unas de plástico, pero estas nos gustaron porque son DE VERDAD. En pequeñito, pero de verdad.
Y seguramente Emma también las usará cuando tenga edad para agarrar un serrucho sin cortarse o dar un martillazo sin golpearse. Y seguramente Joaqui jugará con el bebé waldorf y también barrerá con la escobita.
Creo que, si bien es cierto que debemos estar atentos para no caer en los estereotipos de las publicidades infantiles, también debemos estar atentos de no privar a nuestros hijos de juegos que disfruten, por un prejuicio de que tal vez los estaríamos estereotipando.
La línea es muy fina, verdad?
(Y hablando de estereotipos, mientras termino este post, Joaqui me pide para ver el dibujito animado de "Frutillitas" ;-))

viernes, 12 de noviembre de 2010

Pañales de tela: problemas y una sola solución


Quienes hemos elegido usar pañales de tela seguimos cuidadosamente las instrucciones de nuestro fabricante en su lavado: poco jabón y que sea neutro, no usar lavandina ni suavizantes, un poco de bicarbonato para que queden más blancos, un enjuague con vinagre blanco de vez en cuando, etc.
Sin embargo, más allá de todas las precauciones que uno tenga, tarde o temprano aparece algún problema: los pañales huelen mal, pierden capacidad de absorción con los consecuentes filtrados, o de pronto empiezan a irritar la cola de tu bebé.
El problema es que, aunque usemos cantidades ínfimas de detergente, los pañales están hechos de un material super absorbente, y debido a ello van acumulando restos de jabón, aunque no lo notemos.
La solución para cualquiera de estos problemas es sencillísima: hacer un "rinsing", o enjuague bien profundo.
Para ello, basta con poner los pañales en el lavarropas, a temperatura máxima (mí lavarropas calienta hasta 90º y los lavo a esa temperatura) sin detergente. Se van a sorprender de la cantidad de espuma que sale aunque no hayan puesto jabón. Hay que lavarlos solo con agua tantas veces como sea necesario, hasta que el agua salga absolutamente clara. Luego, si quieren, pueden hacer un ultimo lavado con un poco de bicarbonato y un chorrito de vinagre blanco en el enjuague. Para terminar, los tenderemos al sol hasta que se sequen, y... problemas solucionados!!!

jueves, 4 de noviembre de 2010

No es lo mismo

Por mas que cueste admitirlo, por más duro que sea de reconocer, NO ES LO MISMO.
No es lo mismo parir en tu casa, con tus olores, tu música, tu comida, tu cama, tus seres amados, que parir en un frío quirófano rodeada de extraños.
No es lo mismo que tu cuerpo vaya generando solo la oxitocina necesaria para que tu bebé nazca, a que te pongan una vía que inyecta oxitocina sintética en tu torrente sanguíneo, acelerando el proceso de parto, la dilatación y la frecuencia cardíaca de tu bebé.
No es lo mismo que tu cuerpo se vaya abriendo suavemente para dar paso a la vida, a que te hagan un corte en la vagina para apurar el proceso expulsivo.
No es lo mismo que la cabecita de tu bebé salga suavemente, y sea recibida por amorosas manos, a que la empujen hacia afuera con las manos o con un par de pinzas, le limpien las secreciones con una toalla y empiecen a tironear del cuerpito.
No es lo mismo que tu bebé sea puesto inmediatamente sobre tu cuerpo, y no te separen de él, a que se lo lleven para pesarlo, medirlo, aspirarlo, lavarlo y vacunarlo.
No es lo mismo parir que PARIR.
Y de eso puedo dar fé, yo, que he vivido ambos tipos de parto.
Un parto en el que las contracciones fueron espantosas, que me rompieron la bolsa, que me pedían que no puje porque el médico no había llegado, que durmieron mis sensaciones con la peridural, que me rasgaron el perineo con una episiotomía, que me pusieron el bebé en brazos unos segundos para luego llevarlo y traerlo dormido.
Y otro parto en el que hice todo el proceso de dilatación tranquila, en una pileta de partos, con velas y la música que yo había escogido, en el que las contracciones iban y venían suavemente, en el que pujé cuando sentí la necesidad de hacerlo, en el que pusieron a mi hija en mis brazos apenas salió de mi útero y no nos separaron ni un solo segundo.
Vean este video (ojo si son sensibles porque es muy fuerte) y después de verlo, y conociendo que la tasa de cesáreas en sanatorios privados llega al 70%, en hospitales al 30% y los médicos y parteras que hacen partos respetados no llegan al 9% (el máximo recomendado por OMS es 15%), a ver quién se atreve a decirme que parir en casa es más riesgoso.



lunes, 1 de noviembre de 2010

Newsletter Laura Gutman Noviembre 2010


Divorcios controvertidos
Los divorcios transcurren de un modo muy parecido a como han sucedido las cosas en la relación de pareja. Si la violencia, el desacuerdo, la falta de comprensión, la exigencia, el maltrato, la desidia, el desprecio o la indiferencia han sido la moneda de cambio afectivo, pues esos mismos elementos estarán presentes cuando la separación de los cónyuges se concrete. Continuaremos la batalla ahora, al igual que en el pasado. Buscaremos ganar, tener razón, desacreditar al contrincante, hallar los puntos débiles para atacarlo, desarmarlo, debilitarlo, lastimarlo, herirlo de muerte hasta que nos pida perdón y pague el precio que le hemos adjudicado a nuestra rabia.

Y los niños sufren. No porque el “divorcio” en sí mismo los perjudique. Los niños no se manejan por parámetros morales o religiosos. No siquiera les importan los prejuicios o el “qué dirán”. Tampoco les resulta esencial que los padres sean un matrimonio perfecto. Lo que los lastima es el enojo que destilamos los adultos entre nosotros al punto de enceguecernos y olvidarnos de ellos. Están expuestos a las estrategias concentradas para descargar el rencor en el otro progenitor del niño, a quien, por supuesto, el niño ama. Así que queda atrapado entre los sentimientos egoístas y malintencionados de sus padres. Desde el punto de vista del niño, no hay peor prisión emocional.

Es llamativo que en la pelea por los hijos, raramente se tenga en cuenta verdaderamente lo que cada niño necesita en su especificidad de niño pequeño. Los hijos se convierten en un bien negociable, al mismo nivel que una cantidad de dinero. De hecho, “hijos” y “dinero” son las dos variables presentes en los juicios de divorcio y se negocia mejor o peor de acuerdo a lo obtenido por la contra parte.

Los niños no suelen tener voz ni voto. Y si se los escucha, generalmente hablan “por boca del vencedor de la batalla”. Por lo tanto, responden a las expectativas y necesidades de alguno de los padres. En esos casos son los hijos que miran y satisfacen a los padres, y no al revés. No sirve que un niño manifieste que desea permanecer con alguno de los padres. Simplemente nunca deberíamos haber puesto a un niño en tal situación.


Texto extraído del libro “La Familia Ilustrada” de Laura Gutman con dibujos de Micaël, que será publicado en noviembre de 2010.

Lamentablemente, cada cosa que dice LG en su Newsletter de este mes es penosamente cierta.
Por mi trabajo, veo muy seguido casos de divorcios en los que, a pesar de ser "de mutuo acuerdo", los niños quedan prisioneros en la conflictiva de los adultos. Donde el padre se venga de la madre no pasando alimentos (o atrasándose en el pago) y donde la madre castiga al padre evitando el contacto con los niños.
Se comportan como chiquitos disputándose un juguete, sin darse cuenta que en medio quedan seres de carne y hueso, con sentimientos, y a los que la forma de relacionarse de sus partes los marcará a fuego para su forma de relacionarse con sus parejas en el futuro.
Pocos son los padres que pueden escapar a esta conflictiva. Y más pocos aún cuando una de las partes se encapricha en seguir con ese "juego de poder".
El nuevo libro de Laura será presentado el 16 de noviembre a las 19:30 hs en la Librería Del Pasaje, Thames 1762, Palermo Soho, con entrada libre y gratuita.
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