jueves, 27 de agosto de 2009

En el parto como en el sexo...

Adriana Tanese Nogueira


Febrero de 2007



Para comprender el parto sobre una óptica diferente de aquella médica, es preciso asociarla a la sexualidad.
Muchas mujeres piden socorro porque tienen miedo al parto, están asustadas con lo que oyeron y vieron en hospitales públicos, novelas y cotilleos perinatales que siempre surgen.
El abordaje al parto no podrá cambiar si permanece en terreno médico. Por eso no es suficiente decir que el parto es fisiológico; a pesar de ser esto pura verdad, no constituye un aval para transformar la postura interior de la mujer.
Si, en vez, pensamos que el parto es cómo una relación sexual, podemos usar la metáfora de sexualidad para comprender mejor las exigencias que un parto demanda. El parto, cumplimiento de un proceso que se originó en una relación sexual, conserva con esta la misma esencia. Vamos entonces a ver cuál es esta.

Para que una relación sexual sea placentera usted precisa de:
- Como mínimo, gustar del compañero y él gustar de ti;
- Sentirse segura y a voluntad;
- Sentirse respetada;
- Sentirse concentrada;
- Sentirse relajada (física y mentalmente)
- Sentirse libre para expresar lo que siente, quiere y piensa;
- Estar con tesón!
- Tener intimidad y privacidad;
- Tener tiempo a voluntad;
- Tener algún conocimiento sobre sexualidad y reproducción;
- Estar bien con uno mismo (no estar angustiada con otras cosas y si lo estuviera conseguir resolverlo)
- Estar, en fin, enteramente presente.

Lo mismo vale para el parto:
- Precisa sentirse aceptada y acogida por las personas que están a su alrededor;
- Precisa sentirse segura (saber que nada extraño, extravagante y peligroso acontecerá);
- Sentirse respetada;
- Estar concentrada;
- Estar relajada (dejar acontecer);
- Sentirse libre para expresar lo que siente, quiere y piensa; ser libre para levantar, andar, girar, agacharse, callar, gritar, cantar, acostarse, beber…!
- Estar en trabajo de parto!
- Tener intimidad y privacidad;
- Tener tiempo a voluntad;
- Tener algún conocimiento sobre trabajo de parto y parto;
- Estar bien con uno mismo;
- Estar igualmente presente en tu parto, entera

Una relación sexual en que usted es pasiva y no activa no puede ser placentera. Igualmente un parto en el que usted es solamente un paciente no va a ser satisfactorio. Usted sufre violencia en una relación sexual cuando usted es cohibida a hacer o dejar de hacer lo que usted no quiere, no elige y no consiente en hacer. Todas las veces en que no somos protagonistas de los episodios de nuestra vida, ellos se presentan como amenazadores, tenemos miedo, nos sentimos a merced y nos tensiona. En el parto la falta de información y de reciprocidad transforma la experiencia en un acto de violencia, o en pésimo recuerdo. Una mujer-objeto (de la acción del médico) no puede abrirse, sino a la fuerza; solamente una mujer activa puede hacer el acto de dar a luz.


Traducción al español: Jesica Sanchez Loli

Adriana Tanese Nogueira es presidente y coordinadora de la ONG Amigas do Parto – www.amigasdoparto.org.br Creo cursos online bilingüe en portugués y español sobre humanización, parto, maternidad, mujeres, doulas y bebés. Es autora de “Mulheres contam o parto” y próximo lanzamiento “Las Diosas en la Gestación, Parto y Post-Parto. Psicología y Humanización. Email de contacto: adriana@amigasdoparto.org.br

jueves, 20 de agosto de 2009

Conseguimos vacante en el cole Waldorf!!

Después de casi dos años en lista de espera, hace 2 semanas nos llamaron del Perito Moreno para una entrevista.
Nos atendió Marta, la directora. Dulce, amorosa...
No fue la típica entrevista en un despacho frío, detrás de un escritorio, sino una charla cálida y amena, sentados los tres (Hernán, Marta y yo) en silloncitos de mimbre, como si fueramos viejos amigos.
Comentamos nuestros miedos y expectativas, hicimos preguntas, Marta nos contó la historia del colegio, nos habló sobre la pedagogía, respondió nuestras preguntas y evacuó nuestras dudas.
Luego nos llevó a recorrer el sector de jardín.
Un enorme salón de madera, circular, con "rincones": un rincón con telas y lanas. y varios cuentos de hadas, un rincón con hojas, semillas y morteros, un rincón con lapices, crayones, acuarelas y pinceles, un rincón con elementos de madera (cunitas para las muñecas, cocinitas, tabla de planchar, etc) y muñecas Waldorf (de tela y lana), una gran cesta con bloques y trozos de madera para construir. En cada rincón, dos mesas redondas, con muchas sillitas y una velita en cada una.
Nos contaba Marta que las salas están integradas. En cada rincón hay una maestra, haciendo algo: una ovillando, otra moliendo semillas, otra pintando, otra leyendo un cuento... y es el niño el que se acerca, y por imitación, empieza a hacer algo con la maestra.
Arriba, un gran salón, el "teatro", con un perchero repleto de disfraces y distintos elementos de utilería para que los chicos den vida a los cuentos de hadas que leen con las maestras.
Afuera, un gran parque, con arboles, plantas, juegos en los arboles. Y los niños jugando, libres, felices.
Salimos enloquecidos.
La cuota es bastante alta, el doble de lo que estabamos pagando hasta ahora. Pero creemos que valdrá la pena hacer el sacrificio.
Les dejo una breve nota que saqué de la página de la escuela Waldorf cordobesa "El trigal", sobre de qué se trata esta pedagogía.


Introducción a la educación Waldorf
"No hemos de preguntarnos qué necesita saber y conocer el ser humano para el orden social sino ¿qué potencial hay en el hombre y puede desarrollarse en él? Así será posible aportar al orden social nuevas fuerzas procedentes de la generación joven. De esta manera siempre pervivirá en este orden social lo que hagan de él los hombres integrales que se incorporen al mismo y no se hará de la nueva generación lo que el orden social quiere hacer de ella."
Rudolf Steiner
Una educación que crece con el educando
Cuando los niños relacionan lo que aprenden con su propia experiencia, se sienten llenos de interés y de vida, y lo que así aprenden se convierte en algo que les es propio. Las escuelas Waldorf están pensadas para promover este tipo de aprendizaje.
La educación Waldorf tiene sus raíces en las investigaciones del pensador y científico austríaco Rudolf Steiner (1861-1925). Según la filosofía antroposófica de Steiner, el hombre es un ser trimembrado –tiene cuerpo, alma y espíritu--, cuyas capacidades se despliegan a lo largo de tres períodos de desarrollo en la marcha hacia la adultez: la infancia temprana, la infancia intermedia, y la adolescencia.
En abril de 1919, Steiner visitó la fábrica de cigarrillos Waldorf Astoria de Stuttgart, Alemania. La nación alemana, derrotada en la guerra, se debatía al borde del caos económico, social y político. Steiner les habló a los trabajadores sobre la necesidad de una renovación social, de encontrar una nueva forma de organizar la sociedad y su vida política, cultural y económica (la tri-formaciónsocial). Emil Molt, el propietario de la fábrica de cigarrillosWaldorf-Astoria, le pidió a Steiner que organizara y condujera una escuela para los hijos de los empleados de la compañía. Steiner accedió pero con cuatro condiciones, todas las cuales iban en contra de lo que se acostumbraba en la época: que la escuela estuviera abierta a todos los niños; que fuera para ambos sexos; que comprendiera hasta el 12º grado;que quienes están en verdadero contacto con los niños, es decir, los maestros, tuvieran la conducción pedagógica de la escuela, con la menor interferencia posiblepor parte del estado.
El 7 de septiembre de 1919 abrió sus puertas la primera escuela Waldorf. A partir de entonces, el movimiento educativo Waldorf se extendió por Alemania y otros países, pero, en la década del 30 fue prohibido en Alemania por el régimen Nazi. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, la escuela de Stuttgart reabrió sus puertas y se registró una proliferación de escuelas de ese tipo en todo el mundo.
En la actualidad existen alrededor de 900 escuelas Waldorf diseminadas en muchos países. En la Argentina hay 6 escuelas en la región de Buenos Aires, la más antigua de las cuales tiene ya más de 60 años de existencia. En la provincia de Córdoba desde 1998 funciona El Trigal con jardín de infantes y escuela primaria –la primera en elinterior del país. Hay también otra escuela primaria en Villa General Belgrano. Desde 1989 funciona en Buenos Aires un Seminario Pedagógico Waldorf para la preparación de maestros en este método.
No existen dos escuelas idénticas; todas son administrativamente independientes. Sin embargo, el visitante puede advertir características comunes a todas ellas.
La infancia temprana (0-6 años)
Los niños pequeños están totalmente entregados a su entorno físico; absorben el mundo básicamente a través de sus sentidos y responden con la forma más activa de conocimiento: la imitación. La imitación es la capacidad de identificarse con el entorno inmediato através de la voluntad activa.
Todo-el enojo, el amor, la alegría, el odio, la inteligencia, la estupidez-le llega al niño pequeño a través del tono de voz, delcontacto físico, del gesto corporal, de la luz, de la oscuridad, del color, de la armonía y de la desarmonía. Estas influencias son absorbidas por el organismo físico que aún se está formando y lo afectan para toda la vida.
Quienes se ocupan de un niño pequeño-los padres, los maestros de guarderías y jardines de infantes-tienen la responsabilidad de crear un entorno que sea digno de imitación, ya que el niño imita sin discriminar. El entorno, pues, debe ofrecer al pequeño abundantes elementos positivos para ser imitados y oportunidades para el juego creativo. Esto lo sustenta en la actividad central de sus primeros años: el desarrollo de su organismo físico. El desviar las energías del niño de esta tarea fundamental, para satisfacer prematuras demandas intelectuales lo priva de la salud y la vitalidad que necesitará parasu vida futura. Al empujarlo hacia la actividad intelectual en esta edad, se termina, a la larga, debilitando precisamente las capacida desde juicio y de inteligencia práctica que se busca desarrollar.
En el jardín de infantes los niños juegan a cocinar; se disfrazany se convierten en padres y madres, reyes y magos; cantan, pintan y colorean. A través de canciones y poesías aprenden a disfrutar del idioma; aprenden a jugar juntos; escuchan cuentos, ven teatros de títeres, amasan el pan, hacen sopa, modelan con cera, construyen casas con bloques, cajas, telas y maderas. Entregarse plenamente a tales actividades es la mejor preparación para la vida; desarrolla la capacidad de concentración, de interés y un duradero amor por el aprendizaje.
La infancia intermedia (7 a 13 años)
Cuando los niños se hallan listos para dejar el jardín de infantes y entrar al primer grado, están ansiosos por explorar todo el mundo delas experiencias por segunda vez. En la etapa anterior, se identificaban con ese mundo y lo imitaban; ahora, a un nivel más conciente, se encuentran listos para conocerlo de nuevo por medio de la imaginación-esa extraordinaria capacidad de la facultad cognoscitiva del hombre-que nos permite "ver" un cuadro, "oir" un cuento, y "adivinar" significados dentro de lo aparente.
Durante los años de la escuela primaria, la tarea del educador estraducir todo lo que el niño necesita conocer sobre el mundo al idioma de la imaginación, idioma que es tan certero y responde tanto a la realidad como el análisis intelectual en los adultos. El legado de otras épocas menos intelectuales --cuentos tradicionales, leyendas y mitologías, que expresan la verdad en parábolas e imágenes-- se transforma en un inagotable cofre de tesoros para el maestro.
Vistos a través de la lente de la imaginación, la naturaleza, el mundo de los números, las matemáticas, las formas geométricas, y las tareas prácticas del mundo, son alimento y bebida para el alma del niño. Las cuatro operaciones aritméticas, por ejemplo, pueden ser introducidas como personajes de una obra que los niños de primer grado actuarán con entusiasmo dando expresión a sus temperamentos.
Todo aquello que se dirija a la imaginación y se sienta de veras estremece y activa los sentimientos y es recordado y aprendido. Los años de la escuela primaria son el momento para educar la "inteligencia sensitiva". Es solamente después de los cambios fisiológicos de la pubertad, que marcan la virtual finalización de la segunda gran fase del desarrollo, que el aprendizaje imaginativo sufre una metamorfosis para emerger como capacidad racional y abstracta del intelecto.
La adolescencia (14 a a 21 años)
Durante toda la gloriosa turbulencia de la adolescencia, la personalidad celebra su independencia y busca explorar el mundo una vezmás de manera distinta. En su interior, la joven persona, el ser humano a quien han estado dirigidos los años de educación, va madurando silenciosamente. Al final emergerá el individuo.Según la concepción de Steiner, este ser esencial no es productoni de la herencia ni del medio ambiente; es una manifestación del espíritu. El terreno sobre el que se afirma y en el que hunde sus raíces es la inteligencia que, desde la matriz de la voluntad y el sentimiento, ha fructificado en pensamiento claro y con experiencia. En la sabiduría tradicional, es este el ser que se hace "mayor de edad " alrededor de los 21 años y que está entonces listo para emprender la verdadera tarea de educación --la auto-educación-- que distingue al adulto del adolescente.
El aula
El día escolar comienza con una clase extendida, que puede llegara las dos horas, en la que se trabaja en profundidad sobre una materia.
Esta clase extendida, llamada clase principal, le permite al maestro desarrollar una amplia variedad de actividades en torno al tema que seesté tratando. Se incluyen ejercicios rítmicos con movimientos corporales que activan la circulación, armonizan el grupo y estimulanla concentración. Además, se trabaja por épocas, es decir, que la clase principal está dedicada a una sola materia durante toda una época que abarca varias semanas. Esto permite que el niño pueda concentrarsesobre una materia de aprendizaje y trabajar sobre ella exhaustivamente. Luego, el tema queda en "reposo" mientras se trabaja con otra materia. Los conocimientos tienen así oportunidad de ser procesados y decantar,para ser reflotados luego, al cabo de un tiempo, en la siguiente épocade la misma materia.
Después de la clase principal, se trabaja con las materias especiales: idiomas, música, pintura, gimnasia, trabajos manuales,huerta, etc. Los maestros de las clases especiales trabajan en estrecha colaboración con el maestro de grado tratando de articular sus materiasen torno a los temas que se tratan en la clase principal.
Los maestros de grado acompañan a sus niños desde el primero alúltimo año de la escuela primaria. Esto permite que el maestro llegue a conocer profundamente a sus alumnos y pueda crecer y desarrollarse conellos. El tener que prepararse para nuevos temas cada año favorece larenovación y evita el estancamiento. Al niño le ofrece un sentimiento de unidad y un referente que le brinda seguridad.
El programa de estudios de una escuela Waldorf se puede equiparara una espiral ascendente: a medida que los niños maduran, se conectancon cada materia a un nivel diferente de experiencia. Es como si cada año alcanzaran una nueva ventana en la espiral ascendente desde la que se mira al mundo a través de la lente de cada materia.
Todos los niños participan de las actividades sin importar sus aptitudes personales. El objetivo de estudiar las diferentes materiasno es convertirse en profesionales de las mismas-matemáticos, historiadores, biólogos-, sino despertar y educar las capacidades que el ser humano necesita para desarrollarse armónica y plenamente.
Las artes y las actividades prácticas
Las artes y las actividades prácticas desempeñan un rol esencial en el proceso educativo en todos los grados. No son consideradas comoactividades secundarias, sino como elementos fundamentales para elcrecimiento y el desarrollo.
La educación Waldorf no concibe al ser humano sólo como un cerebro, sino como un ser que tiene corazón y extremidades, es decir sentimientos y voluntad, además de intelecto. Para asegurar que laeducación no produzca individuos unilaterales, atrofiados en su salud emocional y su capacidad volitiva, estos aspectos menos concientes dela naturaleza humana deben ser constantemente ejercitados, alimentados y guiados. Es allí donde las artes y las actividades prácticas hacen sumayor contribución, ejercitando no sólo el corazón y la mano sinotambién, de manera bien real, el cerebro.
El arte, por otra parte, no está relegado a las materias específicas (dibujo, pintura, música, etc.), sino que forma parte de la enseñanza de todas las materias. El docente debe encarar y transmitir todo lo que enseña de una manera artística e imaginativa.
Los niños que han trabajado a lo largo de su educación con el color y la forma, con el tono, la música, la actuación dramática, el lenguaje, con la arcilla, la madera, la cera, la acuarela, la lana, conla tierra y las plantas, no sólo han trabajado creativamente activando,clarificando y fortaleciendo sus emociones, sino que han puesto enpráctica su pensamiento y su sentimiento y ejercitado su voluntad. Y esa es la aspiración de la educación Waldorf: educar a la totalidad del ser humano: su cabeza, su corazón y sus manos.

miércoles, 5 de agosto de 2009

El tabú de amamantar en público, por Salvador García Bardon

Hace unos días recibí un correo del Dr. Diaz Walker, a través de la lista de Lacmat, con este título.
Quería transcribirlo, pero para eso necesitaba autorización del autor, así que busqué el título en San Google y llegué a este artículo del Blog de Salvador García Bardón, que no tiene desperdicio alguno.
He tenido, hace muy poco, la desagradable experiencia de sentirme discriminada, ya que se pretendió, en una reunión familiar, confinarme (a mí y a Emma) a una habitación para darle el pecho.
Me negué rotundamente. Finalmente, llegamos a una postura intermedia, en la que me ofrecí a llevar ropa que no dejara ver mi pecho cuando amamantara a la gorda, y a tratar de no hacerlo frente a algunos familiares que podían sentirse incómodos...
Transé porque se trataba de personas a las que quiero mucho, de lo contrario, jamás lo hubiera hecho.
Pero sigue siendo un misterio para mí porque tanta gente se siente avergonzada ante la imagen de una mujer dando el pecho a su hijo. Porqué lo que hasta hace 100 años era perfectamente habitual y normal, hoy es visto como obsceno. Y porqué quienes amamantamos a nuestros hijos, debemos pagar los platos rotos de las mentes retorcidas de los demás, que ven algo sexual en lo que no es más que un puro acto de amor, entrega y comunicación entre una madre y su hijo.
En cualquier caso, no dejen de leer la nota, seguro que les va a gustar!

Newsletter de Laura Gutman del mes de Agosto

Pensemos con autonomía
Los recuerdos que conservamos de nuestra infancia están configurados por las palabras con las que nuestros padres nombraron los acontecimientos. Incluso aquello que manifestábamos, habitualmente era “interpretado” por los adultos y “eso” era lo que considerábamos la “verdad”. De hecho, hoy en día nos recordamos a nosotros mismos con los adjetivos con los que nos definían mamá o papá, por ejemplo: “yo era muy llorón” (en lugar de comprender la soledad y el aislamiento en el que vivíamos), “yo era buenísima” (en lugar de describir la obligación de satisfacer a una madre infantil), “yo era pésima en la escuela” (en lugar de reconocer que nadie registraba nuestras dificultades). Así es como se organizó el discurso del “yo engañado”, junto al personaje que nos han adosado desde nuestro nacimiento y que hemos adoptado como un disfraz que luego se convirtió en parte de nuestra piel. Acostumbrados a nombrar las cosas según el cristal a través del cual mira el individuo en quien proyectamos el saber, continuamos la vida adulta bajo el mismo sistema: el de creer que la realidad “es” según la interpretación de otro. Asimismo, despreciamos nuestras percepciones, intuiciones y saberes originales basados en sensaciones personales, creyendo todo lo que el otro -sea quien sea ese “otro”- afirme con énfasis. Luego, somos muchos los individuos que seguimos “corrientes de pensamiento” basados en opiniones ajenas muy discutibles. Que la gripe A es peligrosa, que se cura con Tamiflú, que hay que lavarse las manos para no contagiarse… por nombrar sólo algunas opiniones tomadas como “verdades” en Argentina, y que desde mi punto de vista (mío, es decir, ¡nadie tiene por qué creerme! si no les “suena” en el corazón) son totalmente falsas. Claro que para pensar con autonomía, hay que estar dispuestos a pagar el precio de la “no pertenencia”. Al fin de cuentas, si aún estamos emocionalmente inmaduros, elegiremos creer lo que sea, con tal de “ser parte” del grupo. Pero si en lugar de creer cualquier cosa ciegamente, maduramos, reconocemos que el miedo es infantil y sabemos que la verdad reside en nuestro interior, entonces asumiremos un pensamiento autónomo y libre.

domingo, 2 de agosto de 2009

Dar la Teta es dar Vida

El video que les traemos hoy es un spot publicitario de promoción a la Lactancia Materna, realizado en Puerto Rico.

Lo que me encanta de este spot es la naturalidad de las escenas, y que además se puede ver a niños mayorcitos siendo amamantados, lo que es bastante poco frecuente.

Además, la canción, Duerme Negrito, interpretada por la Negra Sosa, que le encanta a Joaqui.

Esperamos que lo disfruten!

sábado, 1 de agosto de 2009

La edad normal del destete debe estar entre los dos años y medio y los siete

Hoy empezó la Semana Mundial de la Lactancia Materna.

Trateremos, en el transcurso de esta semana, de ir acercandoles varios artículos referidos a la lactancia.

Hoy, compartimos con ustedes un artículo del pediatra Carlos Gonzalez (autor del libro Besame Mucho), publicado en el diario español El Mundo.

ENTREVISTA AL PEDIATRA CARLOS GONZÁLEZ, EXPERTO EN LACTANCIA

'La edad normal del destete debe de estar entre los dos años y medio y los siete'

  • 'Nuestra sociedad no lo admite, pero el destete es siempre una pérdida para la madre'
  • Advierte que el mayor problema de las madres lactantes es la presión social
  • 'Si salieran todas del armario nos daríamos cuenta de que son muchísimas'


YAIZA PERERA
MADRID.- Ser padre no es fácil, pero es, sin duda, una de las aventuras más gratificantes que te regala la vida. Por esa razón quizás, son tantos los que emprenden ese camino. Y la mayoría lo hace a ciegas porque el bebé, ya se sabe, no viene con manual. ¿Pero... hace falta? Carlos González, autor de 'Bésame mucho. Cómo criar a tus hijos con amor', asegura que no. Simplemente hay que dejarse guiar por el instinto, el respeto y el amor.
Con humor e ironía, este pediatra zaragozano ha ayudado a desdramatizar las situaciones que pueden resultar más complicadas durante la crianza (sueño, comida, la educación...añadan ustedes a la lista), pero, por encima de todo, ha tratado de combatir la cultura del biberón que comenzó a imponerse hace tres décadas contra la propia naturaleza humana. Es fundador de la Asociación Pro Lactancia Materna de Cataluña, donde ha desarrollado su vida profesional, imparte cursos a profesionales sanitarios, es miembro del Consejo de Asesores de Salud de La Leche League International y autor de numerosos artículos sobre la lactancia.
La leche materna es para él, como tituló un libro en 2006, 'un regalo para toda la vida'...y sin fecha de caducidad. Enemigo de las etiquetas, Carlos González rehuye del término 'lactancia prolongada". "No me gusta esa palabra porque da la sensación de que las madres se han pasado. Depende de lo que considere cada uno normal. Actualmente, más de un año o más de seis meses es prolongado, pero estudios antropológicos apuntan a que la edad normal del destete en el ser humano debe de estar entre los dos años y medio y los siete".
"Hace 25 años-recuerda- lo normal era dar el pecho tres semanas y llegar a los tres meses era una heroicidad". La realidad social entraba en contradicción con la científica, la que le mostraban los libros a ese entonces recién licenciado por la Universidad Autónoma de Barcelona. "Si la lactancia era magnífica, ¿por qué nadie lo hacía?", se preguntaba. Era la profunda huella que había dejado el "cambio sociológico que se había producido a principios del siglo XX, con la incorporación de la mujer al mundo laboral, por la fe en el progreso que hacía creer que la leche artificial era mejor que la de la madre y por la publicidad".
Su grata experiencia personal con la lactancia, el hecho de que su esposa le diera el pecho a sus tres hijos - hoy en día ya universitarios- le convenció aún más de la necesidad de "promocionar" esta práctica, de ayudar a madres y profesionales sanitarios a recordar lo que ya está escrito en los genes de los mamíferos. Comenzó su tarea con la confianza de que "se produciría un aumento gradual y general" en la lactancia materna, pero no ocurrió así: "un importante porcentaje de madres no logra pasar de unas semanas y una pequeña cantidad pasa de los dos años".
"Durante muchos años hubo una fuerte publicidad de que la leche de la madre era mala y la gente se convenció -explica este catalán de adopción. Y es un mito que se ha extendido mucho. "Las madres se dejan convencer de que sus hijos se pueden morir de hambre y encima ven en la etiqueta de la leche artificial que es parecida a la leche materna". El resultado de esta combinación suele ser el destete temprano.
Actualmente, "se ha roto la cadena de transmisión de la información porque ahora las madres se encuentran que sus madres no dieron el pecho porque no pudieron o no quisieron. Pensaban que era retrógado y no quieren que sus hijas caigan en eso. La madre que lacta no encuentra apoyo". De ahí, asegura, la importancia de la adecuada formación de los médicos y la existencia de grupos como La Liga de la Leche, que ofrecen ayuda práctica a las madres para que puedan dar el pecho. "El cambio se produce por la difusión de conocimientos y de experiencias". Y ese cambio, se felicita, comienza a vislumbrarse: hoy en día se está "volviendo a lo que hacían nuestras bisabuelas".
Pero este camino aún no resulta fácil de emprender. "Sin duda, el mayor problema al que se enfrentan las madres que desean prolongar la lactancia es la presión social. Si salieran todas del armario nos daríamos cuenta de que son muchísimas. Hay que respetarlas", reclama Carlos González. Y esta consideración hacia la mujer, pero también hacia los hijos parece ser la máxima que guía a este pediatra. Y desde esa capacidad para ponerse en la piel del otro, quizás el secreto que esconden las páginas de sus libros, deja en el aire una reflexión: "nuestra sociedad nunca lo admite, pero el destete es siempre una pérdida para la madre".

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