jueves, 22 de abril de 2010

Pequeños gestos para un gran mundo


En el día de la Tierra, no está de más recordar aquellas pequeñas cosas que podemos hacer con los pequeños habitantes de este planeta, para entre todos ayudar a tener un mundo mejor. Y no nos olvidemos que nuestros hijos aprenden del ejemplo que nosotros, como adultos, les damos.

- Mostrarles como cuidar la energía, cambiando las bombillas eléctricas comunes por unas de bajo consumo. Ayudarlos a mantener las luces apagadas en aquellas habitaciones donde no se está usando.

- Mostrarles como hacer un uso racional del agua. A Joaqui solemos explicarle que si dejamos la canilla abierta, "los pecesitos se quedan sin agua".

- Tratar de que crezcan en armonía con la naturaleza, enseñandoles a respetar y cuidar a los demás seres vivos, ya sean estos plantas o animales. Explicarles como toda la vida del planeta está entrelazada, y cada pequeño ser cumple una función en el ecosistema.

- Tratar de que tengan más juguetes artesanales, o que funcionen a cuerda. Tratar de evitar los juguetes a pilas. Si no podemos evitar las pilas, que sean de las recargables.

- Hacer actividades que tengan que ver con la naturaleza: una pequeña huerta, plantar un arbol y ver como crece, observar el paso de las estaciones y las modificaciones que esto tiene en nuestro entorno.

- En lugar de comprar plastilina, hacer masa de sal. En lugar de comprar una casita de plastico, hacer una con telas viejas. Reciclar el papel que usamos para dibujar, no solo dibujando en el reverso: Un viejo dibujo que salió mal, puede transformarse en parte de un bonito collage. Recordar las 3 R: reducir, reusar, reciclar.

Son solo algunas ideas, seguro que ustedes tienen muchas mas!!

martes, 20 de abril de 2010

Lactancia y caries


En la lista de Lacmat hubo en los ultimos días una discusión muy interesante sobre las caries infantiles y la lactancia, ya que hay odontopediatras que creen que el amamantamiento prolongado puede ocasionarlas.
A continuación van una serie de documentos e información que puede resultarnos util al momento en que alguien nos diga que “es conveniente que destetemos porque sino nuestro hij@ podría desarrollar caries por culpa de la lactancia”:



Varios factores pueden producir la caries dental. La principal causa es una alimentación rica en azúcares que ayudan a las bacterias a corroer el esmalte, aunque, dependiendo del tipo de azúcar, su incidencia varía. Otras causas son una mala higiene dental, la ausencia de flúor en el agua y la propia genética, que como se ha demostrado provoca la aparición de caries en algunos niños especialmente sensibles a pesar de seguir unos hábitos profilácticos correctos.

Si bien la bacteria S. mutans es la principal responsable de la caries, se han encontrado otros factores que también muestran una inesperada correlación con este problema: complicaciones durante el embarazo o el parto, nacimiento prematuro o por cesárea, diabetes materna, enfermedades renales, incompatibilidades del Rh, alergias, gastroenteritis frecuentes y diarrea crónica. Además, una dieta rica en sal o baja en hierro y el uso de chupete parecen favorecer también la aparición de caries.

Antes de la aparición del primer diente, alrededor de la mitad de los niños de 6 meses ya están infectados con Streptococcus mutans. Según una investigación, a los 24 meses de edad el 84% de los niños había desarrollado una colonia considerable. Los factores asociados a estos casos fueron la ingesta de bebidas dulces antes de dormir, tomar demasiados alimentos dulces, picar entre comidas, compartir comida con adultos y una presencia muy alta de dichas bacterias en la madre. Por el contrario, la falta de bacterias se asoció básicamente con el cepillado habitual de los dientes.

Caries causadas por biberones
Una vez que los dientes empiezan a salir, una de las causas más habituales de su aparición se denomina caries del biberón, producida por un contacto frecuente con la leche o zumos, especialmente si se deja al bebé con el biberón para dormir, usándolo como un chupete. Si el bebé necesita del biberón para usarlo como chupete, es imprescindible que sólo contenga agua. Nunca se debe mojar con miel o azúcar.

¿Y la lactancia materna?
Según La Liga de la Leche Internacional (LLLI), “habitualmente se considera que la lactancia materna es la causa de la caries dental, puesto que no se hace distinción entre las diferentes composiciones de la leche materna y artificial, y entre los diferentes mecanismos de tomarla. Al pecho, el pezón se sitúa al final de la cavidad bucal, evitando que la leche caiga alrededor de los dientes, a diferencia de cuando se succiona de una tetina. Sólo tenemos que considerar la abrumadora mayoría de
niños amamantados con dientes sanos para saber que deben haber otros factores
implicados.”

Kevin Hale, asesor de pediatría dental de la academia Americana de Pediatría, comenta que "la mayoría de dentistas y madres lactantes no se llevan muy bien porque los dentistas no acaban de creerse los estudios científicos que demuestran que la lactancia no contribuye a la caries." Aunque la leche humana no provoca caries, algunos estudios han mostrado que puede contribuir a su desarrollo en aquel pequeño porcentaje de niños que están en la zona de riesgo (por razones hereditarias, por ejemplo).

Según la Academia de Medicina de la Lactancia, “sería evolutivamente suicida que la leche materna causara caries porque la selección natural hubiera eliminado los casos más serios. Hay 4.650 especies de mamíferos y todos ellos amamantan a sus crías.
La raza humana es la única con problemas serios de caries”

La Liga de La Leche insiste en que "un pequeño porcentaje de niños amamantados desarrolla caries a pesar de la leche materna, no por su culpa”, y añade “cuando se plantea el destete, se debería tener en cuenta las múltiples ventajas de la leche materna frente a la leche artificial, por lo que se debería respetar la decisión de la madre. En lugar de proponer un destete por culpa de la caries, el dentista debería investigar la causa de fondo del problema.”


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La producción de caries depende de la unión de varios factores, entre los más importantes se describen:
1. Presencia de fluoruros en la dieta, los que actúan en forma importante en la mineralización de los dientes.
2. Higiene bucal. (Cepillado correcto y frecuente)
3. Dieta. La sacarosa es el principal hidrato de carbono que actúa como sustrato para la adhesión de bacterias responsables de caries. La leche materna no contiene sacarosa.
4. Flora bucal. La alimentación con leche materna induce el mantenimiento de una
microflora bacteriostática para los gérmenes productores de caries, principalmente estreptococos.
Por lo expuesto, es claro deducir que la lactancia es PROTECTORA frente al riesgo de caries y de ninguna manera puede producirla.
Por otra parte, se sabe que la succión al seno es muy diferente de aquella que se realiza en el biberón. Con el biberón la leche sale prácticamente sin esfuerzo, y el niño oprime la tetina con su lengua para controlar el flujo de leche. De ahí, que la leche se dirige hacia la parte anterior de la boca y baña los dientes.
Por el contrario, en la lactancia, el pezón es aspirado hasta el fondo de la boca, donde se unen el paladar duro y el paladar blando, atrás de los dientes. Un movimiento de succión es seguido automáticamente de uno de deglución, lo que impide que los dientes se bañen en leche (la cual, como te he dicho antes, no contiene sacarosa).
De lo anterior es posible concluir que, si bien los niños amamantados tienen caries,
es sin duda, no a causa, sino a pesar de la lactancia.
No obstante he estado revisando toda la bibliografía que me ha sido posible, para poder responderte de una forma contrastada y objetiva y he encontrado numerosos estudios sobre la relación entre la aparición de caries dental y la lactancia materna.
Entre ellos cabe destacar el trabajo realizado por el Dr. Constantine Oulis, de la Universidad de Atenas , quien tras realizar un estudio en niños amamantados bien directamente del pecho o con leche materna en biberón sugiere que la leche materna contiene algunos factores, tales como anticuerpos que pueden inhibir al S. Mutans, la bacteria que causa la caries dental. Publicado en Nueva York (1/27/00)

A continuación te envio la bibliografia en la que puedes ampliar esta información:

JR Serwint et al, “Child-rearing practices and nursing caries”, Pediatrics, 8/93, 92:
233-37.
Harry Torney, “Prolonged on-demand breastfeeding and dental caries. An investigation”, tesis.
Allaiter Aujourd’hui, La Leche League France, pag. 16, jul - sept 1996. Publicado en Nuevo Comienzo de la Liga de la Leche - Latinoamérica, Abril - Junio 1997
Una referencia reciente es la del estudio realizado por Erickson PR, Mazhari E (1999) Investigation of the role of human breast milk in caries development. Pediatric Dentistry, 21 (2):86-90.


Comité de Lactancia Materna

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Como han dicho la leche materna no tiene sacarosa sino lactosa que no es cariogénica. Los que producen caries son los estreptococos mutans que actuan una
vez que consumimos un azucar durante mas o menos 20 minutos sobre el esmalte
dental. Por ello ( si no se usa algun producto como el xylitol) la higiene es esencial.
Los estreptococos mutans provienen de la boca materna, en algunas comunidades los besos, el pasar el chupete de una boca a otra o juguetes o mordillos hace que se colonice con esta bacteria.
Lo que hacen los odontologos es disminuir el reloj de azúcar ( período de exposición del estreptococo + azucar+ diente).
Por lo que si un niño tiene caries los habitos saludables son lo adecuado.

Entre los mitos que existen es comer una manzana limpia los dientes, pues me han comentado que no es así. Esto se explica por el Ph bucal ( grado de acidez bucal) pues cuanto más ácido más corroe el esmalte predisponiendo a la agresión y estableciendo las caries.
Es asi que los jugos de soya, soya, las bebidas colas, la manzana acidifican el medio y pueden ocasionar las caries.

Si se ponen a pensar que al sexto mes cuando iniciamos con la alimentación complementaria lo primero en darle es una papilla de manzana y azúcar la combinación es explosiva, con esto no digo que no debe darse, sino que una vez que comió se puede limpiar la encia y el diente en cuestión con agua mineralizada en cuya etiqueta deberia verse la cantidad de fluor. Algunas comunidades ya tienen fluor en su sistema de administración de aguas potables, pero otras que extraen de pozo no, pues no son procesadas y esto es a tener en cuenta pues efectivamente el exceso de fluor provoca manchas color te con leche en los dientes.

Tambien es cierto lo del mecanismo de succion deglución que los odontologos no lo conocen muy bien, pero si los que hacemos lactancia.

Tarea para el hogar sería que se establezcan los diez pasos para hospitales odontologicos amigos de la madre y el niño, ya que la Iniciativa es solo para maternidades, aunque se han elaborado de centros de salud amigos, jardines maternales amigos, esto quedaría pendiente.
Dra. Patricia Barros Skrok, medica pediatra

martes, 13 de abril de 2010

Newsletter Abril 2010 de Laura Gutman


Me encantó el Newsletter de LG de este mes.
La polarización entre hermanos... que tema!! Quien de nosotros no ha sido rotulado de chico? "Juan es el estudioso de la familia", "Pedro es la oveja negra de la casa","María es la más obediente", "Juana es la mas ordenada"... Y un día, hablando con un amigo, decimos: "Es que yo siempre fui el más rebelde de los hermanos... " Y cómo sabemos que es así? Realmente es así o hablamos por boca de nuestros padres? Es esa una característica realmente nuestra o la hicimos nuestra de tanto que nos lo machacaron?
Y lo peor de todo es... que dificil que es no rotular a nuestros hijos!! Cuando se tiene uno solo, no es tan complicado, pero cuando son dos o más, realmente es dificil que nosotras, o nuestra pareja, o la abuela, o la tía, no haga comparaciones. Para bien o para mal, pero comparaciones al fin. Y aunque no nos guste, al final siempre para mal, porque como explica LG en la polarización, si hay un "bueno" es porque hay un "malo", si hay un "obediente" (que fea palabra!) es porque hay un "desobiediente", si hay un "ordenado" es porque hay un "desordenado", así que no importa si nos están catalogando bien, porque aunque no se diga en vos alta, necesariamente se está catalogando mal al otro...
Una más de las tantas cosas que debemos trabajar en este camino de ser padres.
Aquí les dejo el artículo:


Polarización entre hermanos

Tener hermanos no es garantía de que los lazos de amor y proximidad emocional se instalen. Tampoco es determinante si tenemos mucha o poca diferencia de edad, ser del mismo sexo o haber compartido habitación durante la niñez. La hermandad depende de la capacidad de nuestros padres de atender nuestras necesidades individuales sin rotularnos, es decir, sin encerrarnos a cada hijo en un personaje determinado.

Para comprender esto, tenemos que ser capaces de abordar el complejo tema de la polaridad. Este es un mecanismo mediante el cual los seres humanos podemos alcanzar el discernimiento. Comprendemos que algo es grande en relación a lo pequeño. Que algo es blando en relación a lo duro. O que algo es femenino en relación a lo masculino. En las relaciones humanas ocurre lo mismo: “proyectamos” lo que creemos, lo que suponemos o lo que nos trae alivio. Esa “proyección” es “polar”, es decir, reconocemos algo “bueno” respecto a lo “malo”. Este sistema inconsciente ubica nuestras experiencias en algún “estante” conocido de nuestro armario emocional, pero no refleja necesariamente la realidad.

Dicho esto, pensemos en el nacimiento de un segundo hijo. Ya desde la sala de parto diremos: “Nahuel es tranquilo, a diferencia de Fernando que era movedizo”, o bien: “Catalina sólo quiere dormir, en cambio Nicolás se pasaba despierto todo el día”. Al proyectar “polarmente”, ya estamos imponiendo un “personaje” que el niño luego se verá obligado a asumir. De ese modo, cuando un niño cree que según sus padres es inteligente, o responsable o distraído o agresivo o terrible, intentará asumir ese papel a la perfección. Hará lo posible para ser el más terrible de todos o el más valiente de todos para ser querido. Ahora bien, si el niño no se siente suficientemente amado, creerá que su hermano -opuesto- sí lo es. Esto demuestra que el niño no está recibiendo la calidad de confort, mirada, presencia o disponibilidad materna o paterna que necesita. Cegado por su desesperada necesidad de sentirse protegido y amparado por los adultos, hambriento de amor y de caricias, pretenderá “robar” a sus hermanos, pequeñas porciones de afecto. Claro, los hermanos -tan carentes como él- tendrán las mismas vivencias. ¿Cómo lo sabemos? Porque se llevan “como perro y gato”. ¿Cómo continúan estas historias? En principio los castigamos, o al revés, no otorgamos ninguna importancia a las “peleas de niños”. En ambos casos se quedan solos y deseosos de obtener mirada. Luego, en la medida que crecen y adquieren autonomía, registran la distancia instalada, aún siendo hermanos y habiendo atravesado la infancia juntos. Durante la juventud ya son extraños. La vida sigue. En el mejor de los casos luego toleran algún vínculo formal o social entre ellos, aunque en otros casos se habrán enemistado para siempre. Esos niños, hoy somos nosotros.

Entonces ahora, ¿qué podemos hacer con nuestros hijos, si pretendemos que mantengan relaciones afectuosas entre hermanos? Pues será menester escuchar y comprender a cada hijo en su especificidad de niño pequeño. No sacar conclusiones precipitadas sobre sus virtudes o defectos ni compararlos entre ellos. Intentar satisfacer en la medida de nuestras posibilidades, todo aquello que los niños demandan. Y sobre todo, traducir con palabras sencillas lo que hemos comprendido acerca de ellos, compartiendo esos pensamientos con el resto de nuestros hijos. Sólo entonces cada niño podrá amar a sus hermanos, porque los ha comprendido.

Laura Gutman
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