miércoles, 1 de septiembre de 2010

Newsletter Laura Gutman Septiembre 2010


Ay, que artículo el de este mes de Laura Gutman! Tan increíble y dolorosamente cierto!!
Que difícil contactar con nuestro deseo materno cuando hemos tenido infancias no tenemos registro de una madre amamantando, de un dialogo y una comunicación fluida con nuestros padres, cuando hemos sufrido el autoritarismo y el desapego!
Que difícil contactar con nuestro deseo materno cuando desde que parimos, no se nos permite VIVIR plenamente y disfrutar nuestro parto, apenas nace la criatura nos la arrancan para pesarla, medirla y hacer un montón de otras cosas que podrían hacerse sobre el pecho de la madre, sin permitirnos olerla, mirarla, reconocerla como cualquier mamífero necesita hacer! Si esos primeros minutos de vida, tan preciosos, nos son robados, a nuestros hijos y a nosotros!
Creo que no hay nada más que agregar a lo que dice LG.
Espero que les guste este Newsletter tanto como a mí.

El instinto materno ¿existe?

El “instinto” de proteger, cuidar, nutrir y amparar a un hijo, sólo puede manifestarse en la medida que ese hijo exista y tengamos una relación amorosa con él. Ahora bien ¿necesitamos el instinto materno para quedar embarazadas? No, definitivamente no tienen nada que ver una cosa con la otra. Quedamos embarazadas porque somos fértiles, porque hemos tenido contacto sexual con un hombre y porque hace parte de la naturaleza humana. El instinto aparece más tarde, cuando el niño nace. A partir de ese momento, hay un bebe necesitado de cuidados maternos que despierta nuestra capacidad de amar.

Pero, una vez que el niño ha nacido, ¿siempre aparece el instinto materno? ¿Por qué muchas madres no sentimos “eso” en relación a nuestros hijos? Porque nuestra capacidad de protegerlo y ampararlo depende de la represión sexual que hemos vivido a lo largo de toda nuestra vida, del desamparo en el que hemos permanecido sometidas durante nuestra infancia y de la moral, el autoritarismo afectivo y la rigidez que aún hoy persisten y hacen parte de nuestra manera de ser. Es decir, una vez que tenemos al niño real en brazos, nos encontraremos con nuestra capacidad o incapacidad de cuidarlo, según nuestra historia emocional pasada, de la que generalmente no tenemos un claro registro. De todas maneras, la función maternante se puede aprender buscando referentes externos, siempre y cuando reconozcamos que nos resulta difícil responder a las demandas del niño pequeño.

En todos los zoológicos del mundo, se sabe que cualquier mamífera hembra criada en cautiverio, tendrá pocas chances de concebir y dar a luz a su cría. Luego, si lo logra, difícilmente “la reconozca” como propia y posiblemente tenga dificultades para amamantarla y protegerla. Pero los cuidadores del zoológico la ayudarán, y la cría normalmente sobrevivirá. Lamento estas comparaciones, pero a las mujeres nos sucede algo parecido: atravesamos los embarazos totalmente despojadas de nuestro saber interior y luego parimos en cautiverio: atadas, pinchadas, amenazadas y apuradas. Entonces lógicamente, inmediatamente después de producido el nacimiento, nos sucede que desconocemos a nuestra cría. Las madres tenemos que hacer un esfuerzo intelectual para reconocer a ese hijo como propio, con la culpa y la vergüenza de pensar internamente que quizás no poseemos ese valioso “instinto materno”.

¿Puede una madre tener una fluidez extraordinaria para responder intuitivamentea las necesidades del bebe? Sí, claro, ¡pero tiene que provenir de una infancia ideal! Si hemos recibido suficiente amparo, contacto corporal, palabras cariñosas, mirada exclusiva, pechos, disponibilidad emocional y explicaciones a lo largo de toda nuestra infancia, es mucho más probable que respondamos instintivamente a las demandas del niño pequeño. Caso contrario, necesitaremos apoyos externos que nos guíen hacia el amor, y nos liberen de los prejuicios.

Laura Gutman.

3 comentarios:

Ileana dijo...

Laura Gutman siempre da en el clavo.

El día que yo vi todo esto tan claro, se me hizo la luz, todo cobró un nuevo sentido para mí, sentí que comencé a entender un poquito al ser humano...

El problema es que quien no lo ve, no lo ve, nadie puede mostrárselo. Le tiene que tocar a él solito. Entonces se acoraza, se parapeta detrás de falsas creencias, se defiende atacando y sigue perpetuando la carencia generación tras generación.

Qué importante es poder darnos cuenta de esto e intentar no repetir con nuestros hijos lo mismo que nos pasó a nosotros.

Gracias, un abrazo!!!

Carlini dijo...

Un antes y un después de leer "La maternidad y el encuentro con la propia sombra"...
Laura Gutman siempre nos hace reflexionar y mirarnos para adentro. Pensar que compré su libro por casualidad porque quería leer algo sobre maternidad y terminó siendo, sin exagerar, una de las decisiones más importantes de mi vida. A partir de ahí empecé a ver la maternidad y la crianza de mi hija de otra manera, a reflexionar sobre cómo quería criar mi hija, a mirarme hacia adentro y a sentirme mucho más segura de mis decisiones.
Lástima que compré el libro cuando mi nena cumplió el año, si lo hubiese leído antes capaz le hubiese podido dar la teta, porque hice todo lo contrario a lo que dice Laura, en vez de relajarme y disfrutar y apoyarla sobre mi pecho todo el tiempo, tenía todo muy estructurado, muy mecánico, jamás me relajé, pedí ayuda a una puericultora, pero fue a los 15 días, pero mucho no pudo hacer, luché dos meses para poder darle la teta, pero terminé abandonando porque estaba agotada psicológicamente y yo veía que no había leche. Desde la distancia veo que lo encaré muy mal el tema, y no estaba preparada, pero bueno... tengo la tranquilidad de que hice todo lo que tenía a mi alcance en ese momento, pero el dolor en el alma que tengo por no haberle podido dar la teta me va a acompañar siempre, no es que esté deprimida ni nada, pero me da muchísima pena. Y es muy difícil que alguien te entienda ese dolor, te miran raro cuando lo decís, generalmente la respuesta es yo tampoco dí, pero qué te hacés problema por eso...
A mi gordi se lo estoy compensando con muchísimo amor, mimos, besos, abrazos y una crianza con apego, y siendo honesta conmigo misma con ese dolor y no relegándolo a la sombra, como diría Laura Gutman.
Creo que me extendí un poquito. Jose, te felicito por tu blog, siempre lo leo, es la segunda vez que te escribo, y cuando esté esperando a mi segundo hijo seguro que te consulto por el tema de la lactancia, esta vez no me va a agarrar desprevenida.
Un besos enorme!!!!

Carlini dijo...

Soy la chica que escribió recién, no sé por qué sale el usuario con mi apellido, mi nombre es Laura.
No sé cómo hacer para cambiarlo.
Besos!!!

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