lunes, 5 de mayo de 2008

Laura Novoa en Para Ti Mamá de Abril




"Un parto es tocar el cielo con las manos"



Más que renovada, Laura vuelve a la tele para ser una de las protagonistas de "Mujeres de nadie". Cuenta con el ok de Mora, su hija mayor, y se las ingenia para seguir amamantando a Franco, de un año y medio. Entre escena y escena, compartimos su interesante filosofía de parto e indagamos en la maternidad un poco más. _______________________________________________________
Como buena actriz, Laura le pone pasión a todo lo que hace. Nada queda a medias, ni pareciera serle indiferente. Sus actos y dichos tienen un porqué. Bien lo debe saber su marido, el guionista Mario Segade... Tiene todo bajo control, o al menos eso intenta. Da indicaciones cuando la maquillan y acomoda sus horarios con meticulosidad; pero al mismo tiempo, es generosa con su tiempo y no escatima sonrisas. Cuando ensaya una escena se concentra y acata las órdenes de sus directores, claro que después de haberlas comprendido. Nada es porque sí. Su personaje mira de tal manera y en determinado momento, después de que ella coincidió en que tenía que hacerlo así. Así la encontramos en los estudios de Pol-ka, donde se graba "Mujeres de nadie", la telenovela que la tiene como una de las protagonistas.



-¿Como arrancaste la tira?, ¿te costó dejar a los chicos?



-Estoy loca. Durante el primer año de Franco sentí la necesidad de estar con él, y con Mora, que empezaba primer grado. En medio hice "Mujeres Asesinas", con el bebé chiquito. El productor se reía y siempre se va a acordar de mí porque me armaba un "plan teta" (N. de R.: plan de grabación) para que pudiera amamantar a Franco entre escena y escena. ¡No puedo creer que haya mamás que tengan sólo cuarenta y cinco días con sus hijos! Es increíble. Yo podía ir con el gordo a todos lados y así amantarlo. Todavía le doy la teta.



-¿Por qué darle tanto de mamar?



-No lo hago por una cuestión nutricional. Es porque quiero. Franco ya come bife y todo. Tiene que ver con algo en lo que creo. Para mí, la lactancia es fundamental. Es crear un círculo entre ambos. Dejar la teta es algo que tiene que salir de él. Por eso yo estoy para él, a su servicio.



-¿Cómo se tomó Mora la novedad?



-Y.. la verdad es que la primera reacción no fue de lo mejor. No estaba de lo más contenta. En realidad ella sabía que a la larga iba a ser bueno, pero en ese momento sentía que la estaban destronando. Entre los dos hay una diferencia de edad considerable. Me planteó algo así como un "qué me hiciste". Costó. Pero ayudó el hecho de que yo me haya tomado ese primer año de Franco para estar con los dos. Era importante que estuviera en casa. Que cuando llegaba del cole yo pudiese estar con ella y no sólo con Franco. Por ejemplo, en diciembre, filmé una película y me tuve que ir sola con el bebé, ella no fue y nos costó separarnos. Me preguntaba: "¿Porqué el bebé sí y yo no?". Es una gran diferencia tener dos hijos en lugar de uno.



-¿Se complica más la cosa?



-Sí, se re complica. No es real la imagen de la mamá moderna que está divina, con el pelo perfecto, maquillada y que trabaja. No es así. Tenés que ponerle muchas pilas para estar bien. Todas tenemos días en los que estamos agotadas, con las raíces sin teñir, etc. Pero yo siento que es mi momento de trabajar. Es una etapa de la vida. Y cada uno de los momentos por los que pasan los chicos tienen que ser disfrutados. Yo charlo con mamás que tienen hijos adolescentes que no les dan bolilla, que las pelean… Veo que lo que me toca es lindo. Es agotador, quizás. Hay noches si dormir que son difíciles, como cuando tenés que darle teta a cada rato.... Es un momento físicamente agotador. Pero maravilloso desde el punto de vida afectivo. Se complica si uno quiere ir en contra de la marea: te podes relajar y darte cuenta de que te lo podés llevar a la cama, y así despertarte menos. Y sí, hacer colecho. No se va a aplastar, ni le va a pasar nada. Hay cosas que socialmente se dicen que no tienen nada que ver con lo natural. Es mucho con lo que hay que cortar... A mí me gusta tenerlo cerca. Por eso uso mucho las QUEPINAS. Fue "el" descubrimiento de este embarazo.



-¿Con Mora las cosas no fueron así?



-No, con Morita no. Recién con Franco descubrí esto de ir a lo natural. Con las QUEPINAS tenés a tu bebé encima. Si quiero ir a tomar un cafecito, voy con él colgado y se duerme una siesta. Puedo hacer lo que quiero: caminar, comer. Con bebés, es complicado algo que parece tan simple como comer o ir al baño. Es como la Ley de Murphy: te sentaste a comer y empieza a llorar. Teniéndolo en las QUEPINAS puedo tener las manos libres para hacer lo que sea, y él está prendido a mi teta.




-¿Cuando hiciste este click?


-Con Morita había tenido un buen parto, con un obstetra maravilloso, el Dr. Ricardo Savranski, a quien adoro: trajo a mis dos hijos al mundo. Pero sentí que había cosas que me había perdido. Esto tenía que ver con lo que descubrí después gracias a Jakie Sieler, una bioenergetista de Fundación Creavida. Ella trabajó junto a mi obstetra durante mi embarazo y el parto. Me ayudó a descubrir otra calidad de maternidad, y de encuentro. Cuando nació Mora sentí que me quedé sola después del parto. Estaba en una camilla, en un pasillo, y había pasado el momento más importante de mi vida.


-¿Qué sentís con respecto a los partos?


-Un parto es tocar el cielo con las manos. Seas creyente o no. Es algo religioso y profundo: lo más importante que te pasa en la vida. La humanización del parto tiene que ver con la calidad del contacto con el bebé. Se cree que sólo puede ser en una casa (tipo hippie) o en un sanatorio, con todas las rutinas que esto implica. Hay mujeres que queremos algo intermedio...
-¿Qué querías?-No quería tenerlo en un sanatorio con peridural, que lo pesen, midan y estudien. Quería tenerlo en el pecho, sentirlo, que hubiera luz tenue, música. Deseaba otras cosas para ese momento. No ir como una vaca al matadero. Hay un montón de cosas que son preciosas y que para mí fueron fundamentales. Me cambió, la maternidad. Hice trabajos en la panza durante el embarazo. Y si bien lo tuve en la Clínica y Maternidad Suizo Argentina, pude pactar un montón de cosas. Mi obstetra me permitió, por ejemplo, que estuviese Jakie, mi doula.


-¿Qué función cumple la doula?

-Te ayuda a hacerte preguntas y a contestártelas. Nos contuvo a mí y a mi marido. Me ayudó a encontrar las respuestas que tenía adentro. Fue escuchar mi voz interna, que siempre está. La doula no te dice qué está bien y qué está mal, sino que te ayuda a darte cuenta de qué está bien y qué está mal para vos. A ir a lo natural. Así aprovechamos las primeras 24 horas de Franco, que son fundamentales en cualquier bebé. Los bebés no tienen que separarse de su mamá, tienen que estar piel a piel, sin tanta ropa.

-¿Pudiste estar despierta en la cesárea de Franco?

-Sí. Cuando supe que sería una cesárea (porque estaba sentado) lloré durante toda una semana. Pero mi doula me sugirió que tratáramos de hacer de todas maneras del parto una fiesta, aunque no fuese la fiesta que pensábamos. Fue uno de los momentos más maravillosos de mi vida (se emociona y se le llenan los ojos de lágrimas). Fue increíble.

-¿Te lo dieron rápido?

-Sí. Nació y estuvo como veinte minutos en mi pecho. Escuchamos música acorde. Sentí que todos en el lugar estábamos en la misma sintonía. Para mí era un momento re importante. Me sentía perfecta. Comprobé un montón de cosas: más que nada, que todo lo que había trabajado durante el embarazo me servía. Despertar a la vida es muy importante. Cuando nació y lo tuve en mi pecho le dije que lo iba a amar y cuidar toda la vida. Después mi marido se lo llevó, y fue él quien lo bañó. Es importante pelear por un espacio más natural para el parto.

-Tengo entendido que no recibiste visitas en el sanatorio…

-No. Ese es un tema que define los tres primeros días de tu bebé. Con Morita vino todo el mundo a vernos. No sólo mamá y papá, también vinieron el tío, el primo, cuñados de cuñados, etc. La gorda estaba re tranquila mientras nos visitaban; es que sobre el estrés los bebés se cierran... Pero a la noche, ¡agarrate! Por eso, con Franco decidimos mandar un e-mail general diciendo que había nacido, que estaba bien, que había pesado tanto, y que no íbamos a recibir visitas en el sanatorio. Que queríamos estar solos los tres.. y con Morita, claro. ¡Es que son sus primeras horas de vida! Y uno también necesita dormir. Está todo bien con la familia, pero cuando estás en el sanatorio no es el momento. En cambio, al mes siguiente, cuando ya está todo más acomodado, probablemente sí está bueno que te visiten… que vengan a verte… vas a necesitar prestarles el bebé un ratito.

-¿Vas a tener más?

-No. La verdad que no. Es que no la paso nada bien durante el embarazo. Tengo una enfermedad horrible que se llama hiperemesis gravídica. Vomito durante los nueve meses. Si no fuera tan complicado, tendría muchos hijos. Por mí tendría veinte hijos, para tener veinte partos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

parece que el bebe va tomando la teta en la quepina y Laura Novoa caminando como si lo llevara cargado en brazos!!! que bueno,

Jose y Cali dijo...

:-D

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