viernes, 3 de octubre de 2008

La atención al parto en Holanda

Hoy entramos en la semana 40.
Ayer estuve con algunas contracciones, y pensé que el momento había llegado, pero finalmente Emma decidió quedarse un poquito más en la seguridad de la panza de mamá.
De todas formas, cada día nos acerca más al momento tan esperado por nosotros, y tan temido por nuestro entorno.
Como ya saben, el nacimiento de Emma, si todo va bien, será en casa.
Por eso hoy elegí publicar un artículo extraido de la página Holistika.net sobre el parto Holanda, país donde el 40% de los partos son domiciliarios.
Y a mi familia y amigos: relax!!! Todo va a salir bien. Estaré acompañada de profesionales cálidas e idóneas, en la seguridad de mi hogar, con mi marido, y Emma tendrá una hermosísima llegada al mundo.


Holanda es un país próspero, moderno y desarrollado. Al mismo tiempo es el país que demuestra que un parto sin violencia es totalmente seguro e incluso más seguro que un parto hospitalario. Es el país con la menor tasa de mortalidad perinatal, mientras entre un 30 y 40% de los partos tienen lugar en el ¡propio hogar! Se aplica la cesárea en un 8 a 10% y la epidural en un 8%. Las episiotomías no superan el 10%.

¿Cómo son posibles estos datos tan sorprendentes?
En Holanda nunca se perdió la tradición de que una mujer asistía a otra durante el parto (la co-madre o la comadrona). Cuando hubo el auge del parto hospitalario, un fenómeno que se dio en todos los países desarrollados, se mantenía en este país la costumbre de dar a luz en casa en un determinado grupo de mujeres. Y les seguían asistiendo las comadronas. Estas siempre han mantenido su lugar propio en la sociedad, lo cual les ha salvaguardo de la hegemonía del estamento médico. Gracias a los propios esfuerzos de las comadronas que reivindicaban sus derechos como profesionales, se ha conseguido que hoy en día la colaboración entre comadrona y ginecólogo sea excelente y fructífera. La comadrona es la profesional del embarazo normal; acompaña a la embarazada en todo el proceso hasta el nacimiento de su bebé y la fase posterior al parto. El ginecólogo es el profesional del embarazo con complicaciones, como puede ser un embarazo múltiple o una mujer con un riesgo especial. Cada uno tiene su función.
Las comadronas trabajan generalmente en sus propias consultas (varias se agrupan para poder dar un servicio de 24 horas a sus clientes). Cuando la mujer se pone de parto, llama a su comadrona. Ella acude a su casa. El parto ¡siempre empieza en el propio hogar! Si todo transcurre favorablemente, la mujer se queda en casa, asistida en todo momento por la comadrona y tiene el bebé en la intimidad de su hogar. En la última fase del parto, o justo después de él, según la preferencia de la parturienta, acude una ‘doula’ al hogar; un tipo de asistenta/enfermera, que desde aquel momento hasta los siguientes 8 a 10 días cuidará a la nueva madre y su bebé. La doula también ayuda en las tareas domésticas, como lavar, preparar la comida, hacer la comprar, llevar al mayor al colegio, etc. De esta manera la nueva madre puede dedicarse plenamente a su bebé.
Si durante el parto se presenta algún problema, que la comadrona no pueda solucionar, la parturienta y ella se desplazan al hospital. La comadrona llama anteriormente al hospital para cerciorarse si hay plaza (sino, llama a otro centro hospitalario) y para informar al ginecólogo sobre la situación. La comadrona queda en todo momento con la mujer. Si se trata de un problema menor, es la comadrona la que termina el parto, bajo vigilancia del ginecólogo. Si se trata de una necesidad como la cesárea, lógicamente el ginecólogo tomará el relevo. En el primer caso (una intervención pequeña), la mujer vuelve a casa nada más dar a luz y es la comadrona la que lleva los controles posparto, visitándola durante varios días y vigilando tanto su estado de salud como el del bebé.
Todos estos gastos, incluidos los de la doula, son cubiertos por la Seguridad Social o seguros privados. No obstante, si la parturienta quiere irse al hospital sin que haya un motivo médico, ella misma tendrá que pagar los gastos. Numerosos estudios, llevados a cabo en los años 1980 hasta ahora, han puesto de relieve que dar a luz en el hospital sin que haya una causa que lo justifique, conlleva más riesgos para las madres y sus bebés que dar a luz en casa. Las comadronas saben como ningún otro profesional cómo animar a una parturienta en las fases difíciles del parto, conocen miles de trucos sencillos e inocuos para agilizar el proceso del nacimiento (a veces tan duro y costoso) y saben esperar con paciencia y profesionalidad. Han tenido una buena formación profesional y han asistido a partos en casa y en el hospital durante sus prácticas. Sus intervenciones son más ‘suaves’ y esto es ¡toda una ventaja! Hay que tener en cuenta que cada intervención médica, que se aplica en el hospital de forma rutinaria, con tanta facilidad y despreocupación, como la administración de oxitocina, la episotomía, la epidural, etc. tiene su efecto secundario y corta el proceso natural bioquímico que transcurre entre madre y bebé, dificultando con ello la lactancia materna, el primer contacto entre madre y bebé, la respiración del bebé etc.
Podemos concluir que la mujer en Holanda vive realmente su parto (no lo pone en manos del ginecólogo); incluso cuando debe tener lugar en el hospital, como por ejemplo en caso de gemelos, no se trata de un parto medicalizado: también en este caso se espera la evolución natural del proceso y no se interviene de forma rutinaria. Por ello sólo un 14% de los partos gemelares es por cesárea y el resto por vía vaginal. Este porcentaje aquí se eleva al 50%, ya que muchas veces se planea la cesárea como ‘medida preventiva’.
En Holanda reina la convicción de que la mujer está capacitada para dar a luz por sus propias fuerzas (y con ayuda de algún profesional). Además, se considera el embarazo y el parto como procesos sanos y no como enfermedad. La mujer no pierde su autonomía sobre su cuerpo durante el parto, ya que confía en este proceso natural. Desde pequeña ha sabido que dar a luz es algo que duele, pero que es hermoso e impactante a la vez. Se acepta el dolor como algo inherente al parto; es un dolor que tiene una función y - en contraste con otros dolores- no es señal de que algo va mal. Al contrario: advierte que el bebé está de camino y que todo va bien. El parto es para la mujer en Holanda, una manera de descubrir facetas desconocidas de ella, como su valentía, sus fuerzas, sus miedos, lo cual en si mismo es una ayuda inestimable para su nueva maternidad.
Coks Feenstra (tuvo a sus tres hijos de forma natural, dos en Holanda y uno en España).
También autora de:
El Gran Libro de los Gemelos (’99)
¡Socorro!, Mi hijo no come (2001)
El día a día con los hijos. Experiencias de una madre psicóloga. Ediciones Médici
Para más información sobre este tema:
El embarazo seguro Beatrijs Smulders, Mariël Croon
El parto seguro, de las mismas autoras. Ediciones Médici

1 comentario:

Laura dijo...

Hola! Soy Laura, mamá de Layla, que nació en casa hace ya once meses. Estuve leyendo su blog, y me gustó mucho. Me gustaría hacer un link en mi blog.
De paso, los invito a visitarme,
www.familianatural.org
Muchas gracias y estamos en contacto!!
Nació tu Emma ya? Ay, qué emoción!
Muchas felicidades...

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