lunes, 6 de julio de 2009

Newsletter de Laura Gutman del mes de Julio

Como todos los meses, les acerco el Newsletter mensual de Laura Gutman.
Tengo que confesar que en esta oportunidad no me ha gustado mucho, pero igual lo pongo para que cada uno saque sus propias concluciones.
Y es que, si bien la leche de vaca no es santo de mi devoción, y soy una ferviente defensora de la lactancia materna, tampoco creo que se pueda achacar todos los males y enfermedades que sufrimos a la ingesta de lacteos.
Yo soy una gran consumidora de lacteos (leche, quesos, cremas, postres, manteca... creo que no pasa un día sin que ingiera algún lacteo), y practicamente no sufro de enfermedades respiratorias, salvo algún resfrío ocasional.
Mi hijo Joaquín no ha probado leche desde su destete. Tomo leche materna en forma exclusiva hasta los 8 meses, luego tomaba alguna que otra mamadera de leche maternizada mientras yo estaba en el trabajo, y cuando dejé de trabajar, volvió a tomar solo teta (además de la alimentación complementaria). Se destetó a los 3 años y medio, y no le gustan los lacteos. Apenas come algún queso y algún chocolate, pero nada más. Sin embargo, cuanta afección respiratoria anda dando vueltas, el se la agarra.
Entonces no me cuadra esto de "leche = mocos". Puede ser cierto en algún caso, pero no me cuadra esto de que ultimamente lo tome como verdad absoluta, y que toda enfermedad sea responsabilidad de la leche de vaca.
Sí coincido plenamente en que la enfermedad tiene estrecha relación con lo que nos está pasando en nuestro mundo emocional.
En fin, aquí va el newsletter. Luego me cuentan.

La salud en nuestras manos
En épocas de gripes y anunciadas pandemias, fomentamos el miedo en vez de la salud. Información parcial, noticias catastróficas y fuera de contexto promueven el temor, mientras se pide a la población que no entre en pánico, en una contradicción insostenible. Es verdad que cualquiera de nosotros puede “contagiarse” y enfermar. Es más: tenemos derecho a enfermar, a tomarnos un respiro y apartarnos de nuestras rutinas cotidianas. Para lograrlo, necesitaremos utilizar los virus para realizar la enfermedad. Incluso podemos afirmar que no hay nada más saludable que enfermar, entendiendo que es la manera de recuperar el equilibrio perdido. Sin embargo, para enfermar, tendremos que recurrir a instancias mucho más potentes que los virus: necesitaremos sentimientos o dolores no reconocidos, hartazgos o conflictos internos sin solución aparente y el deseo de apartarnos y distanciarnos, erigiendo enemigos por doquier. También precisaremos comida de mala calidad o alejada de nuestra naturaleza personal. Quiero decir, comemos lo que luego nos enferma y pensamos lo que luego nos enferma. Esto significa que el equilibrio físico y psíquico está en nuestras manos y depende de nosotros mucho más que de los temibles virus externos. Aunque no lo parezca, ésta es una excelente noticia. Porque podemos hacer algo muy concreto. ¿No queremos enfermar? Pues bien, abandonemos completamente la leche y sus derivados. Completamente significa completamente: yogures, postres, flanes, cremas, helados, manteca, chocolate. En los niños pequeños, esta debería ser la regla. ¿Es muy difícil? ¿Acaso es más fácil tolerar las virulentas gripes que nos tienen aterrados que sostener una dieta momentáneamente rigurosa? Ahora bien, supongamos que prestamos una estricta atención al alimento, aún tendremos que abordar el territorio de los dolores afectivos. Eso es más complejo, pero no imposible. Como mínimo, preguntémonos qué nos aportaría una enfermedad respiratoria en este momento de nuestras vidas. ¿No tenemos ninguna pista? Pidamos ayuda, para ver aquello que enceguecidos por nuestras propias opiniones, no alcanzamos a vislumbrar. En lugar de alimentar el miedo o de aislarnos, sepamos que sólo podemos enfermar de aquello que nos completa. Y que todo síntoma nos aporta información sobre el estado de nuestra conciencia. No hay verdadero peligro si miramos hacia adentro.

5 comentarios:

Mundo de Ariadna dijo...

gracias como siempre por compartirlo!!!

Maria dijo...

Hola, la verdad que siempre te leo pero no se si habia comentado antes. Creo que no tengo mucha afinidad con Laura Gutman y otros, asi que no voy a decir nada de su opinion en particular, pero si de lo que se plantea en el texto, me llamo mucho la atencion que se empuje a eliminar los lacteos de la dieta para evitar el contagio de gripe. Creo que la base de la salud es una alimentacion sana y BALANCEADA. Incluir los carnes, verduras, lacteos y cereales en su justa medida favorece a tener mas defensas, y por lo tanto mas salud. Que en algunos casos, no todos como vos bien experimentas personalmente, los lacteos desencadenen patologias respiratorias, no quiere decir que toda la sociedad deberia implementar la politica lacteos 0.
Me da la sensacion, y es por eso que no soy una gran adepta a las teoria de Laura Gutman, que no tiene muy clara la magnitud de lo que dice, y el efecto que causa en las mamas. Estas aseveraciones pueden traer problemas de salud y de crecimiento en algunos niños, ya que las mamas podrian tomarlas al pie de la letra, cuando seria mas conveniente primero consultarlas con un pediatra o un experto en nutricion infantil.

Admiro mucho la forma en que amas a tus nenes, amar = criar.

Un beso.

juli dijo...

Hola Jose...gracias por compartirlo!, la verdad es que yo no estoy muy de acuerdo con el determinismo que Laura Gutman se manifiesta a veces....en el mundo de la maternidad hay mucho fanatismo, por la mamadera, por la teta, por el colecho, por el duérmete niño, etc....y creo que ningún extremo es bueno, creo más en la crianza instintiva y afectuosa y siento que si construimos desde ahí nuestros niños serán realmente poderosos.

beso grande.

Christine dijo...

Hola! Por mi parte, comparto muchas ideas de Laura Gutman, y no tengo muchas dudas de que la leche de vaca no sea un excelente alimento. Lamentablemente, es muy difícil escapar de este producto, de hecho tengo prohibidas las grasas animales y es un verdadero despelote encontrar comidas sin leche. Esa sería mi crítica : cambiar la dieta eliminando la leche no es nada fácil, los productos alternativos son escasos y caros ( a ver si conseguís una leche vegetal que no sea soja transgénica...). No se trata de comer algo en lugar del queso, del postre de vainilla, de la medialuna, del pan (a veces no hay pan sin leche en la panadería!)... en realidad implica un cambio total de dieta , de costumbres y de presupuesto, nada sencillo!

Déborah dijo...

Hola!Vivo en Dinamarca, soy mamá y no me puedo dormir y cai en su blog!Leyendolo junto con los comentarios, me llama la atencion que la mayoria de los comentarios se refieran, no sin bastante alboroto, al tema nutricional con todo eso de la leche de vaca, y que pocos o ninguno se cuestione lo que la autora agrega luego , al referirse al aspecto emocional, y que no sin razón dice que eso es más complejo de abordar.
Si hay algo que me conmueve de lo que escribe L.G.son cada una de las experiencias concretas de las mamás que atendió, que se atrevieron a cambiar veneno en medicina en cuestiones personales y familiares que se repetian de generacion en generacion,y donde los grandes afectados son nuestros hijos...Yo creo que es solo gente con gran empatía y corazón la que puede hacer eso. Ojalá tuvieramos a profesionales como ella acá en Europa,donde se sigue un modo de pensar más racional y analítico.
En fin saludos a todos ustedes mis compatriotas y felicidades por sus maravillosas familias!

Déborah

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