sábado, 30 de enero de 2010

Castigos: sí o no?

Una amiga virtual, muy de nuestra línea, puso hoy en su perfil de FB que había "castigado" a su hija no dejandola tomar el pecho (ya toma muy poco) por una serie de eventos en cadena que habían traspasado el límite de lo tolerable.
Acabo de escribirle porqué no estoy a favor de los castigos (sean estos físicos o no).
Reconozco que alguna vez he "amenazado" con aplicar algún castigo, pero la realidad es que Joaqui (y menos Emma, que recién tiene un año) nunca fue puesto en "penitencia" y se porta igual de bien que cualquier otro niño de su edad, no nos toma el pelo, ni intenta medirnos hasta donde puede llegar.
Sí lo hemos "retado", sobre todo cuando esos retos son de algo que ya nos ha sacado de las casillas, y ha sido una reacción del momento, pero luego intentamos hablar con él sobre su comportamiento, porque nos ha molestado y porqué hemos reaccionado de X manera.
También ha tenido que hacerse cargo de las consecuencias de sus actos, que no es lo mismo que castigar. Por ejemplo, en una epoca, cada dos por tres pedía que le compremos un autito. Pero no los cuidaba, los dejaba tirados y los pisabamos al no verlos, o se los olvidaba en cualquier lado. Llego un punto en que no podíamos seguir comprando autitos a cada rato. Así que le dijimos que debía empezar a cuidar sus juguetes, y que no podíamos darnos el lujo de comprarle más juguetes hasta que porque sí hasta que no aprendiera a cuidar los que ya tenía.
No puedo decir que lo logramos en un 100%, al fin y al cabo es un niño, ni que lo hemos cumplido en un 100% porque si bien respetamos esta consigna a rajatabla durante unos meses, de a poco nos fuimos flexibilizando y ahora cada tanto le compramos alguna pavadita "porque sí".

Les dejo aquí dos artículos, uno extraído de Criar con el Corazón, y el otro de Lacmat, de porqué NO sirve aplicar castigos a nuestros hijos.

POR QUE NO A LOS CASTIGOS
1- Porque los castigos enseñan que la conciencia es algo externo, impuesta. Y las razones para hacer el bien deben estar dentro de uno mismo. Así, minusvaloramos la capacidad de los niños de saber cumplir las normas y les hacemos perder la confianza en sí mismos.

2- Porque enseñan que se deben cumplir las normas para no recibir el castigo y no porque haya una razón en la propia norma. Por tanto, cuando desaparezca el castigo, desaparecerá el cumplimiento de la norma.

3- Porque es muy difícil ser justo con los castigos, porque no son iguales las situaciones. Además, siempre hay un margen de error, el acto es evaluado y enjuiciado desde fuera y las más de las veces falta información. Por otra parte, los castigos pueden ser injustos porque inciden en el resultado de una acción y no en la causa que ha llevado a esa acción.

4- Porque es muy difícil establecer límites en los castigos: a mayor delito, mayor castigo... ¿hasta dónde? Si siguen sin cumplir las normas, ¿qué vamos a hacer, matarlos?

5- Porque, una vez cumplido el castigo, la contricción desaparece. Ya no nos sentimos mal por haber errado, porque hemos pagado. Esto apaga la propia conciencia.

6- Porque se imponen, nacen del poder, de la fuerza y resultan humillantes y alienantes. Además de enseñar la ley del más fuerte, no deja de ser un ejercicio de violencia y la violencia genera violencia. Como un grito, como un tortazo, un castigo es la prueba obvia de q el q lo impone se quedó sin argumentos, se siente desarmado y es solo por la fuerza q se considera con capacidad para imponer su criterio. Es el momento justo, en q como madre o padre, dejarás claro a tu hijo q nunca debió tenerte tanta confianza:
a. no eres alguien a quien confiarle tus errores, puede haber represalias
b. no eres alguien con plena capacidad para dar respuestas y, cuando te quedas sin ellas, eres capaz de reaccionar violentamente

7- Porque generan rabia y ganas de venganza en el niño. Se bloquea con esos sentimientos y le impiden aprender que lo que ha hecho no ha estado bien. Siempre se ven los castigos como algo injusto o desproporcionado y eso da más motivos para seguir insistiendo intentando que no te pillen (a menos que el castigo sea tan duro que no lo haga por miedo y una relación basada en el miedo es funesta).

8- Porque el castigo implica culpa, y no queremos niños con sentimiento de culpa, sino con sentido de la responsabilidad

9- Porque el castigo desvía la atención del niño de su propia acción (más o menos inadecuada) y la traslada a la acción paterna del castigo. De ese modo el niño concentra sus esfuerzos, bien en algún tipo de venganza o bien en como evitar que le pillen la próxima vez. El castigo obliga a los niños a ser mentirosos (aprenderán a maquillar sus errores) y, por tanto, deterioran la relación de confianza con los padres.

10- No deja lugar a actitudes empáticas y ocupa el lugar de una actitud creativa donde se debería buscar vías alternativas a la situación.

11- Busca corregir la conducta y eso implica una situación de constante "vigilancia" del castigado.

12- Implica una valoración de la persona que hay detrás de esa conducta ("has sido malo"), con sus correspondientes mensajes calificativos implícitos y explícitos. En situaciones grupales pone de manifiesto quién es "mejor" o "peor".

13- En el caso de niños menores de 5 años, no pueden ponerse en el lugar del otro, no prevén consecuencias y no se dominan, así que el castigo es injusto puesto que no son responsables.

Situaciones donde parece aceptable alguna forma de castigo:

1- Situaciones límite de peligro: quizás sea la única forma de pararlos. Esto se aplica sobre todo al colegio, donde hay muchos niños con un solo profesor.
2- Sufrir las consecuencias directas del error: es educativo porque enseña que nuestras acciones tienen consecuencias que nosotros mismos debemos resolver.
3- El malestar y enfado que produce una mala acción son legítimos y no hay porqué ocultarlos: también es un castigo.

Lo mismo se aplica a los premios.
-------------------------------------------------------------

DISCIPLINA POSITIVA (Tomado de la Red Lacmat)
¿Qué es la disciplina positiva? Amor y firmeza
  • SEVERIDAD (control excesivo) -->“tu lo haces porque lo digo yo”
1. Vuelve al niño dependiente de la autoridad
2. Desanima el crecimiento del niño para asumir su responsabilidad (recae en el adulto)
3. Crea resentimiento y hostilidad en el niño
  • PERMISIVIDAD (sin límites) --> “Haz lo que te apetezca”
1. El niño adquiere una visión del mundo centrada en sí mismo.
2. Instintivamente sabe que esto no es un cuidado auténtico
3. Esto lleva eventualmente al rechazo del niño por parte de los padres (demandas del niño)
  • DISCIPLINA POSITIVA (amabilidad y firmeza) --> “Puedes decidir que hacer dentro de unos límites que sean respetuosos con todos”
1 .Estimula en el niño el respeto por sí mismo, porque sus puntos de vista son tenidos en cuenta.
2. Con el respeto por sí mismo, tambien viene el respeto por los derechos, puntos de vista y sentimientos de otros.
3. Las normas al ser puestas entre todos se cumplen con mas facilidad mejorando la convivencia.
Las rabietas
¿Qué son las rabietas? ,
  • La ofuscación entre querer una cosa, no entender lo que pasa y el rechazo paterno, es la fuente de la mayoría de las rabietas. (Rosa Jové, psicologa)
  • Se trata una explosión nerviosa con abundantes sacudidas y otros movimientos más o menos violentos, gritos y, en determinado nivel y según el carácter, golpes de cabeza a alguien, insultos y quizás lanzamientos más o menos afortunados de objetos. Y que acostumbra a venir a continuación de una demanda por parte de la criatura que sus adultos de referencia no quieren o no pueden satisfacer. (Miquel Àngel Alabart ,psicologo )
¿Cuándo se producen?
Son especialmente frecuente entre los 18 meses y los 4 años, más o menos, siendo mas intensas entre los 2 y 3 años. En esta etapa se produce el fin de la mielinización de la corteza cerebral y el niño empieza a pensar, a razonar... pero todavía lo hace de forma rudimentaria
¿Cómo resolver las rabietas?
  • rebobinar la película”, y averiguar especialmente qué le estuvo pasando al niño ANTES de la famosa y estruendosa rabieta
  • Cuando el contacto físico sea posible, un abrazo le hará saber que le seguimos queriendo, y además servirá de contención
  • “Describir su comportamiento, (“estás gritando mucho, parece que tienes ganas de pegarme)
  • Necesita saber que toda esa mezcla de emociones es válida, que no lo censuramos, que lo acompañamos, que estamos allí, respetando su proceso, sin intervenir, pero sin abandonarle
  • Poner nombre a sus sentimientos, describiendo lo que ha pasado (“querías el caramelo y mamá no te lo ha comprado, no? Y te has enfadado mucho”)
  • Una vez pasada la rabieta, mostrarles otra forma de canalizar las emociones (pintar su enfado, golpear un cojín…)
¿Qué no hacer?
  • Ignorar: le estamos enseñando que el dolor no es socialmente aceptable, que una persona bien educada no “se deja llevar” por sus sentimientos.
  • Castigar: Los sentimientos no son controlables y es emocionalmente sano liberarlos (aunque sea enfado, ira, frustación etc)
  • Humillar: decir la última palabra, ajustar cuentas, dejar bien claro quién se ha portado mal y quién se ha portado bien
¿El castigo sirve para educar?
Muchos creen, y hay razones importantes para ello, que el castigo no sirve para educar. Aunque tenga una eficacia momentánea, no parece servir para mejorar a la persona, no la cambia interiormente. Pero en la práctica de muchos educadores, se recurre al castigo porque determinados actos no se pueden consentir, aunque saben que no se produce a corto plazo un cambio de actitudes. En verdad, la utilización del castigo tiene una serie de desventajas:
a) Suele provocar sentimientos negativos entre el castigado y el educador o el padre, lo que pone en peligro la con- fianza y la buena relación.
b) Por otra parte el castigo favorece el engaño y la mentira. Para evitar nuevos castigos o limitaciones, o incluso por el temor a recibirlos por primera vez
c) Normalmente el castigo sólo tiene un efecto temporal y transitorio sobre la conducta. Difícilmente logra erradicar duraderamente una conducta negativa.
d) En niños muy sensibles e inseguros ciertas formas de castigo, especialmente físico, les perjudica pues puede crearles inseguridad afectiva y temor a la persona de quien reciben el castigo.
Alternativas al castigo:
- Centrarse en las soluciones. Esta orientación considera el error del niño o su mal comportamiento como una oportunidad para aprender. La idea es buscar soluciones que ayuden al niño a no cometer de nuevo el mismo o parecido error.
- Consecuencias naturales y consecuencias lógicas: Por ejemplo, si un niño no quiere ponerse un abrigo al salir a la calle, le decimos que de acuerdo, que lo llevamos y que cuando sienta frío lo pida. La consecuencia natural de no ponerse el abrigo en un día helado será sentir frío. Podrá experimentarlo y solucionarlo Es todo aquello que sucede de forma natural, sin intervención de nadie y que el niño puede experimentar y reparar. Son una buena oportunidad para trabajar la autorregulación. Si no se come se siente hambre, si no se duerme se estará más cansado... En las consecuencias lógicas sí hay una intervención adulta y está relacionada directamente con la acción. Si por ejemplo mi hija me pide utilizar ella sola algo mío (pongamos un libro ilustrado de ésos que me gustan tanto) y me lo estropea, la consecuencia lógica es que yo no volveré a dejar que manipule mis libros hasta que esté preparada para no estropearlo, ya que me molesta que mis libros se estropeen. No es un castigo. Simplemente por un lado yo dejé que experimentara, que lo utilizara de forma independiente y de momento no es posible, así que seguiremos viendo mis libros juntos hasta que sí pueda hacerlo sola.
- Decidir que hago yo. Decide qué harás. Te leeré un cuento después de que te cepilles los dientes. Sólo cocinaré en una cocina limpia. Conduciré sólo cuando los cinturones de seguridad estén abrochados.
- Reorientar una mala conducta a una conducta útil y distracción para los mas pequeños Ej. Un niño aburrido mientras su madre cocina, se le pueden encargar pequeñas tareas en las que se sienta útil
- Distracción y supervisión para niños muy pequeños
- Ser ejemplo: La principal y mejor arma para educar, los niños imitan a sus mayores
Bibliografía:
- Carlos González. Bésame Mucho, Ed. Temas de hoy
- Rosa Jové. La crianza felíz, Ed. La esfera de los libros, 2009.
- Dr. Jane Nelsen . Como educar con firmeza y cariño. Ed Medici, 2007.
- Los castigos ¿estrategia educativa aceptable? Por Fernando de la Puente. Revista Padres y Maestros, No. 257
- Miquel Angel Alavart, Tomarse con calma las rabietas, Revista “Viure en familia”
- Felices Sueños, Elizabeth Pantley , Ed. Mc Graw Hill
- Dormir sin lagrimas, Rosa Jové,Ed. la esfera de los libros
- Tratado de enfermería de cuidados críticos pediatricos y Neonatales, Cap 165, el sueño, Jorge Díaz Sáez (Hospital La inmaculada) y Antonio José Ibarra Fernández (Torrecardenas)
- Jean Liedloff, El concepto del continuum. Ed. OB STARE, S.L.
- Compartiendo la cama con tu bebé, guía para madres que amamantan, UNICEF
- Documento # 11 Algunos Mitos Sobre la Lactancia. Revisado Enero 2000 Escrito por Jack Newman, MD, FRCPC Traducido por Sandra D’Angelo
- Carlos Gonzalez, Mi hijo no me come, Ed. Temas de hoy
- SER PADRES SIN CASTIGAR Parenting Without Punishing http://www.nopunish.net "Crecer y aprender en una Disciplina Democrática". Una Publicación gratuita de Norm Lee (c.) 2002
- Dorothy Corkille Briggs El niño feliz. Ed Gedisa

1 comentario:

Viviana y Sofia dijo...

hola!

pasa q es un tema muy personal y uno no se puede meter mas que con un "yo no podria hacer eso"

lo q van a lograr es que la muchacha ya no quiera compartir lo que hace o sucede o -peor- empice a contarles fantasias q no son.

Se ha producido un error en este gadget.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails