miércoles, 18 de mayo de 2011

Lo prometido es deuda: preparto largo (o Reflejo de Eyección Materno Fetal)


Les dejo el artículo sobre los prepartos largos que leí la noche que nació Maite. A mí me ayudo muchísimo a entender lo que me estaba sucediendo, y a tener la esperanza de que el desenlace fuera rápido (como efectivamente fue)

Reflejo de Eyección Materno- Fetal


Existe una diferencia biológica cuantificable entre un parto espontáneo no perturbado y un nacimiento “al uso”. Si un@ tiene la suerte de estar presente en un buen número de partos no “perturbados”, puede observar cómo actúan lo que nosotras llamamos “genes diseñados para la espontaneidad”, dando lugar a un proceso natural sumamente avanzado que combina una serie de recursos físicos y psicológicos para lograr que el parto humano sea mecánicamente exitoso, físicamente tolerable para la mujer que da a luz y seguro para el niño que va a nacer. Este proceso se acompaña de un brusco incremento de la hormona específica del nacimiento (la oxitocina endógena) que estimula la actividad uterina; y de beta endorfinas, que proporcionan un alivio natural y no adictivo al dolor. Las hormonas maternas también desencadenan una producción de adrenalina en el feto, que lo prepara para respirar independientemente y regular su temperatura corporal tras el nacimiento.
El conocimiento del innato potencial de la fisiología del parto normal es fundamental en cualquier modelo de cuidados en matronería. La comprensión del mismo es el primer paso para desmitificar la labor de las matronas y situarla en un contexto en el que pueda resultar realmente útil. También saca a la luz los problemas que suelen presentarse cuando se trata de proporcionar una atención al parto basada en la medicalización hospitalaria a una serie de mujeres sanas que, en caso de no ser perturbadas, podrían tener partos agraciados con un auténtico mecanismo “salva-partos”: el reflejo de eyección materno-fetal.
Fue el ginecólogo francés Michel Odent el que dio nombre a este fenómeno: Reflejo de Eyección Fetal. Las matronas añadimos el término “materno” para resaltar que el feto no se “eyecta”, independientemente, del cuerpo de su madre, sino que es la madre la que permite el paso de esa “energía” espontánea a través suyo con el propósito de liberar a su bebé, sano y salvo, de su temporal hogar uterino.
El doctor Odent trató de identificar el mecanismo biológico responsable de los partos rápidos, aparentemente fáciles y/o precipitados. Esto explicaría por qué, después de un trabajo de parto relativamente corto, una mujer puede dar a luz a su bebé, con sólo unos cuantos pujos y sin ningún trauma perineal significativo. Este reflejo de nacimiento espontáneo es el proceso fisiológico (une biología y psicología) que hace de un parto un acontecimiento mecánicamente exitoso, físicamente tolerable para la madre y seguro para el bebé.
La idea del Reflejo de Eyección Materno Fetal implica un mecanismo fisiológico innato similar a un estornudo a cámara lenta, como si se desencadenase una forma inversa de peristalsis. El cérvix parece dilatarse con más facilidad y rapidez de la esperada (por ejemplo, en una primípara, desde los cinco a los diez centímetros en 43 minutos) y la naturaleza reflexiva de este mecanismo supera eficazmente la resistencia del tejido blando. La ventaja en este momento es saber aprovechar la eficacia de los músculos abdominales para empujar al bebé hacia abajo y hacia afuera sin ser estorbados o contrarrestados por la resistencia muscular o del tejido blando. Las estructuras corporales que se encargan de “sostener” al bebé (cérvix y suelo pélvico) de pronto se relajan y se abren, el feto hace una “caída libre” a través del canal del parto y el suelo pélvico le abre paso en un abrir y cerrar de ojos.
[…] DeLee y Williams, en su tratado de Obstetricia de 1924, ya se lamentaban de que los partos solían presentarse de dos maneras: o muy rápidos o muy lentos. En los partos lentos, las mujeres tardaban en completar la dilatación (a partir de los tres centímetros) entre 15 y 20 horas. Después estaban las multíparas que, sin haber comenzado el trabajo de parto, sufrían una ruptura espontánea de membranas y el bebé simplemente se deslizaba por el canal de parto en el lugar más inapropiado antes de que al médico le diera tiempo a ponerse los guantes o siquiera a llegar. Este elemento de impredecibilidad dirigió los esfuerzos médicos a controlar la “desordenada” naturaleza materna. Así pues, en el caso de las multíparas, parecía lógico inducir el parto para que no dieran a luz en la consulta o en el aparcamiento.
Un componente fundamental del Reflejo de Eyección Materno-Fetal normal, parece ser el psicológico, especialmente el confort psicológico de la madre. Michel Odent lo describió como la necesidad de crear las condiciones psicológicas para que la madre “se sienta segura pero no observada al mismo tiempo”. Según Michel Odent, la primera responsabilidad del profesional de la salud que atiende un parto es la de no perturbar el proceso natural del mismo, Para muchas mujeres, su necesidad de intimidad resulta tan importante como su necesidad de estar en el lugar “correcto” y de contar con la presencia de familiares importantes para ellas, así como con la presencia de un médico o una matrona, antes de “permitir”, al menos en un nivel subconsciente, que dé comienzo la fase dinámica del parto. Para aquellas que prefieren la atención hospitalaria, deben de llegar al hospital antes de que el Reflejo de Eyección tenga lugar. No parece necesaria la presencia de un medico, sino la mera admisión en el hospital.
Este fenómeno es una constante “excepción” a las reglas del parto expresadas por la Curva de Friedman, que representa gráficamente el parto como un proceso lineal, inexorablemente lento e innatamente doloroso. Más importante aún, este concepto lineal contempla el parto y el nacimiento como procesos dependientes únicamente del esfuerzo (cada vez más duro) de la madre y de su capacidad para tolerar el dolor, más que de su habilidad para usar sus recursos internos como elementos facilitadores de su parto. Lo que nuestra sociedad occidental considera un parto “normal” se presenta, así, como un acontecimiento que supone un increíble esfuerzo y en el que la madre trabaja en un proceso lento y de dificultad creciente. Esta idea podría compararse a la de escalar la cara de una montaña clavando engranajes en hendiduras de la roca, trepando dolorosamente hacia arriba una y otra vez, y luchando por cada metro que se recorre. El Reflejo de Eyección Materno-Fetal es exactamente lo contrario a esta expectativa. Aunque es imposible predecir quién experimentará este evento biológico “salva-partos”, muchos profesionales de la salud han observado que una madre tranquila y confiada es más proclive a experimentarlo que una temerosa, ansiosa, insegura de sí misma o con miedo al parto. Dado que ningún profesional de la salud puede programar a las madres para que experimenten este reflejo tan beneficioso, el conocimiento de la naturaleza psico-social/sexual del nacimiento parece ser de gran ayuda a la hora de facilitar su aparición.
En un entorno libre de los miedos exagerados al parto, el Reflejo de Eyección Materno Fetal aparece para dar un toque de “gracia” que solo puede lograrse en términos médicos con el uso de la anestesia epidural. A menudo (aunque no siempre) el Reflejo de Eyección Materno Fetal se ve facilitado en la atención domiciliaria al parto, cuando la madre se mete en una bañera/piscina de agua caliente después de haber alcanzado los 5 centímetros de dilatación, y permanece sola o con su pareja, con las menores interrupciones posibles por parte del profesional que atiende el parto (auscultación de la frecuencia cardíaca fetal cada 30 minutos y un mínimo de tactos vaginales). El doctor Michel Odent señala que es esencial permitir que la madre se sienta segura pero no observada al mismo tiempo. Desgraciadamente, este reflejo espontáneo de parto se ve perturbado con gran facilidad y frecuentemente (aunque no siempre) eliminado por la medicalización durante el trabajo de parto.
El Reflejo de Eyección Materno Fetal representa en el parto lo que los sexólogos Master y Johnson denominaron “meseta orgásmica”, es decir, un estado durante el cual una serie mecanismos internos ponen en marcha una cadena de discretos pero perfectamente orquestados eventos fisiológicos que funcionan como una cadena de piezas de dominó, en la que el movimiento de una pone en marcha el de la siguiente, siempre y cuando las condiciones sean adecuadas. Leyendo este punto queda claro que esta cadena de acontecimientos se pone en marcha independientemente de los deseos personales de las mujeres bendecidas por este reflejo. En el caso del parto, esto significa que, aunque las contracciones uterinas parezcan dolorosas o la madre parezca nerviosa, el trabajo de parto avanzará rápidamente y culminará en breve con un nacimiento vaginal sin anestesia y, generalmente, sin un daño perineal significativo, probablemente incluso antes de que el médico o la comadrona tengan siquiera tiempo de llegar.
Una de las teorías explicativas del Reflejo de Eyección Materno Fetal apela a la labor del cerebro primitivo como facilitador de los procesos espontáneos que tienen lugar durante el trabajo de parto y el nacimiento. Esta teoría identifica como negativa la influencia del neocórtex y de una serie de interrupciones institucionalmente establecidas como las luces intensas, los ruidos fuertes, el ir y venir de decenas de personas extrañas para la madre que da a luz, las posiciones anti-gravitacionales y las frecuentes interrupciones causadas por la aplicación de procedimientos invasivos como exámenes vaginales, vías, auscultación electrónica constante de la frecuencia cardíaca fetal, etc. La naturaleza de los “cuidados intensivos” que tienen lugar durante el período intraparto en los hospitales significa, para muchas mujeres, exactamente lo contrario a sentirse “seguras pero no observadas” (todos estos cuidados médicos, así como la constante aplicación de la tecnología, señalan constantemente la presencia de problemas potenciales). De esta manera, las mujeres se preocupan por ellas y por sus bebés y se sienten más bien como un insecto que es observado mediante un microscopio.
Lo que interfiere con el reconocimiento de este discreto evento fisiológico (el Reflejo de Eyección Materno Fetal) es el hecho de que es frecuentemente precedido por entre 4 y 48 horas de pródromos de parto o por un trabajo de parto latente, largo e incluso doloroso. En un nacimiento hospitalario esto supondría el uso de oxitocina y epidural para “tratar” el preámbulo de lo que en realidad acabaría con un final inesperadamente rápido. Una larga y poco metódica fase previa distrae y desorienta a la hora de apreciar lo que sólo puede ser descrito como un “orden de gran magnitud” que da como resultado una fase activa del parto mucho más rápida de lo “normal”. Dado que este rápido progreso aparece en muchas ocasiones tras una fase latente larga y psicológicamente difícil, no es percibido ni por la madre ni por la comadrona (y, ciertamente, tampoco por el médico) como un “nacimiento rápido”.
Como una forma de trabajo previo, este largo proceso latente (“ante-parto”) parece establecer las condiciones biológicas y sociales para que todos los “elementos de éxito” se hallen presentes. El trabajo de parto latente hace que todo el mundo esté disponible, preocupado y en marcha para atender las necesidades biológicas y emocionales de la madre y el bebé. La unión de biología y psicología y su relación con la sociología ( la presencia de las personas adecuadas) es necesaria para las funciones fisiológicas.
Esto representa un acontecimiento de “sistemas” (en el que diferentes órganos y sistemas emotivos se hallan presentes) que difiere de la típica concepción médica que focaliza el parto en un único órgano físico (el útero) y/o en una función simple que nada tiene que ver con lo mental como sería (según esta concepción), la progresiva dilatación del cérvix. Puesto que éste es habitualmente el foco de atención de la medicina obstétrica actual, proporciona un fundamento bastante pobre a esta función fisiológica. Cuando este reflejo espontáneo de nacimiento está presente, el período de latencia es tarde o temprano abruptamente reemplazado al acelerar la pauta del parto. Si este reflejo está presente, una primípara pasará de los 5 a los 10 centímetros en menos de cuatro horas, y una multípara progresará de los 4 centímetros (y si no hay examen vaginal previo, desde que ella reporta haber comenzado a notar síntomas de pródromos de parto) hasta el parto en menos de tres horas. Desgraciadamente para la mayoría de las mujeres, el fruto de un trabajo de parto no perturbado raramente puede verse en los hospitales modernos.
El Reflejo de Eyección Materno Fetal ofrece una esperanza a las mujeres embarazadas que desean alcanzar su objetivo de tener un trabajo de parto y un parto fisiológicos. El conocimiento de su potencial para ser bendecidas con este reflejo nos proporciona un antídoto contra el miedo patológico al parto dominante en el último siglo.
(Traducido por Shamandala del original publicado por el California College of Midwives.)

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