lunes, 30 de agosto de 2010

-: Extracción Manual de Leche Materna: una herramient...

Les recomiendo este link sobre extracción manual de leche, sin duda el mejor y más económico método si vamos a empezar a trabajar o necesitamos extraernos leche para nuestro bebé.

-: Extracción Manual de Leche Materna: una herramient...: "La extracción manual de leche materna es una herramienta fundamental que toda madre amamantadora debe conocer. La técnica de extracción manu..."

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domingo, 29 de agosto de 2010

La escuela autónoma, dentro de la vida cultural autónoma.


(Extraído del libro Educación Waldorf, una pedagogía integral, pag. 147 a 159)

El que tiene la suerte de poder enseñar y educar en una escuela Waldorf, con base en una antropología científico-espiritual, podrá llevar siempre en su alma la profunda convicción: “me encuentro en el camino correcto”, independientemente de si queda satisfecho de su labor pedagógica. Sin embargo, se dará cuenta asimismo de los obstáculos que se oponen a sus esfuerzos. Si la causa de estos obstáculos reside en él mismo, él aprenderá por su contacto con los niños y practicará la autoeducación. Hará esto con toda naturalidad ya que sabe que no podría educar si no se autoeducara; que no podría enseñar si no aceptara ser enseñado, ya fuere del mundo, o de su propio Yo superior. Sabe asimismo que podrá ganarse el afecto de los pequeños en tanto mayor medida cuanto menos se encariñe consigo mismo, y que los niños lo respetarán cuanto más se respete él a sí mismo. Además el maestro puede tener la firme convicción, de que podrá adquirir una energía acrecentada si logra superar los obstáculos e impedimentos internos.

¿Qué diremos de los obstáculos y resistencias procedentes de afuera? No nos ocupamos aquí de todo lo que arremete contra los niños, seduciéndolos o acosándolos. Puede encontrarse diariamente el material en cualquier periódico o suplemento, lo que demuestra que se trata de cuestiones de importancia secundaria.

Aquí nos limitamos a la cuestión primaria, es decir a la dependencia del sistema escolar.

En los tiempos en que la religión, el arte y la ciencia derivaban de la fuente unitaria de los Misterios y, en consecuencia, formaban ellas mismas una unidad, era imposible que se erigiera en problema general la pregunta acerca de quién tiene que educar a los niños y a los jóvenes. Esta pregunta sólo pudo surgir en el momento en que los que pugnaban por imponer estas metas eran entonces los mismos educadores. Sin embargo, por mucho tiempo la educación siguió funcionando sin dependencia alguna de un poder que actuara fuera de la esfera educativa. Esto ni siquiera fue el caso en la Edad Media cristiana. Cada profesión formaba la juventud de conformidad con sus propias condiciones vitales: el profesor de la escuela monástica, el instructor de la caballería, el maestro de los gremios y oficios burgueses, no formaban y educaban la juventud por encargo de poder alguno ajeno a su propia esfera.

Toda esta situación cambió radicalmente cuando el poder estatal introdujo la enseñanza obligatoria y, posteriormente, la asistencia obligatoria a la escuela. En los países europeos, esta evolución se inició a principios del siglo XVII. De ninguna manera se nos ocurre negar que esa evolución fue históricamente necesaria y que tuvo ciertos efectos benéficos. Sin embargo, los beneficios pueden convertirse en lo opuesto, cuando ya no son de actualidad. Y no es de actualidad hoy día la administración de la escuela por el Estado. No es de sorprenderse que se considere como un loco ideólogo, o cosa peor, a quien haga semejante afirmación. Ciertas opiniones se han consolidado a través de largos tiempos en forma tal que el sólo tocarlas se considera sacrilego. Una de estas opiniones, es el prejuicio de que la educación ha de ser de la competencia indiscutible del Estado.

Es cierto que, además, la vida económica universal requiere ciertas exigencias a la educación. Los prohombres de la economía y de la industria empiezan a expresar su parecer sobre la constitución intelectual del joven egresado de la escuela o de la universidad, para que pueda servir, de la mejor forma, a la vida económica. Se hace mención de la “confiabilidad”, “movilidad”, “sentido de responsabilidad”, etc., todas ellas, cualidades bastante útiles de cuyo cultivo deberá ocuparse la escuela. Además, se exigen los respectivos conocimientos especializados.

Los que formulan semejantes peticiones olvidan por completo plantear, antes que nada, la pregunta de si la vida económica que de esta manera presenta sus exigencias a la educación, tiene ella misma una estructura deseable. Parece que ciertos círculos opinan que esta estructura es suficientemente buena y que no le queda más remedio al hombre en cierne que adaptarse a ella. Nunca se plantea la pregunta de si acaso pudiera ser función de la escuela formar a los jóvenes de manera que ellos desenvuelvan sus disposiciones puramente humanas y que las energías desplegadas de esta manera pudieran, en el futuro, dar una nueva forma al a vida económica.

Hemos de reconocer que la educación no mejora si se organiza según las demandas de las necesidades económicas; por el contrario, empeora. Pero, ¿será posible que descienda más todavía?

No es significativo que en una u otra parte existan personas satisfecha con el régimen educativo de suplís, por moverse sobre determinados caminos consagrados por la tradición. No se dan cuenta esas personas de que estos caminos conducen hacia el abismo de la civilización.

Si el Estado administra la educación, tiene que plantear demandas que tienen un efecto igualitario y nivelador; le es materialmente imposible tener en cuenta las dotes individuales del alumno; ha de fijar reglas para calificar el “rendimiento”. Y puesto que no es posible plantear semejantes reglas para la vida artística y moral (a toda persona sensata le parecería necio leer en la hoja de calificaciones de un alumno: “Religión: aprobado”), esas reglas y los exámenes postulados por ellas, tienen que limitarse forzosamente a los conocimientos que pueden medirse. Ahora bien, ese conocimiento medible no puede abarcar al ser humano en su plenitud, sino es una sola faceta de la naturaleza humana que, si se cultiva unilateralmente, perjudica a la naturaleza humana total. Si luego, al lado de esta educación intelectual, se decreta una instrucción artística, ésta no conduce a un mejoramiento, sin a un doble empeoramiento, pues en este caso se adjudica a lo artístico el papel de suplemento secundario dentro del cual jamás podrá prosperar. Vana es toda palabrería de “formación de lo humano general” mientras el Estado administre la educación, puesto que si él es sincero consigo mismo, no puede apoyar otra meta educativa que el de formar fieles y útiles servidores, es decir, ciudadanos que a todas las disposiciones gubernamentales respondan con un “sí” incondicional. Obsérvese que todas las instituciones de la educación actual en los llamados países civilizados sirven, en último análisis, a esta meta educativa, con sólo leves modificaciones según el matiz de los partidos.

¿Quién, entonces, tendría que administrar la educación? ¡Los que enseñan y educan! ¿Cómo funcionarios o empleados del Gobierno? Sería lamentable para ellos y para la educación si tuvieran que serlo. Porque en tal caso nunca podrían ellos actuar con base en su propia intuición pedagógica, sino enseñar lo prescripto por alguna autoridad; en su quehacer nunca podrían apoyarse en una antropología científico-espiritual concebida en autonomía; nunca podrían empezar por dirigirse, en primer término, a la naturaleza individual y a las leyes evolutivas del hombre en cierne, puesto que en forma amenazadora tendrían ante ellos la meta obligatoria fijada para cada año lectivo, y la obligación de conducir al mayor número de alumnos hacia esa meta. Así el maestro se convertiría en el menos libre de todos los hombres, cuando él precisamente debiera personificar ante los niños el ideal del hombre libre.

Aquí cabe un comentario acerca del régimen de exámenes creado por el Estado. El primer examen es para determinar si el niño se halla maduro para la escuela. Se le ponen al niño dibujos incompletos para que los complete con lo que falta. Aunque es cierto que todo niño sano, con cierta inventiva interna sabrá siempre elevar lo incompleto a lo completo (razón por la cual al niño hay que darle una muñeca simple y primitiva en vez de una de esas atrocidades estéticas de ojos móviles, pelo legítimo, etc), el procedimiento de que el niño complete lo que falta en un dibujo, constituye un abuso a la naturaleza individual, pues el niño que, más o menos hacia fines del séptimo año de su vida, ha de entrar en la escuela, todavía no debiera haber aprendido a captar las cosas del mundo en contornos dibujados, los cuales, aparte de su carácter anti-artístico, son simples abstracciones de los fenómenos sensibles que se le presentan a la vista.

En todas estas pruebas y “tests” hemos de ver el testimonio de la impotencia del adulto, que ha perdido por completo la visión pedagógica y pretende compensar esa pérdida con un sistema “científico”, en vez de despertar las energías latentes en su propia alma mediante pensamientos razonables sobre el niño.

El segundo examen corresponde a la decisión de si el niño ha de seguir en la “escuela elemental”, o si se le permite ascender a una de las llamadas escuelas “superiores”. Digamos, para empezar, que semejante distinción es una monstruosidad social, pues crea para toda la vida posterior, un juicio valorativo social, mejor dicho anti-social, basado exclusivamente en la calificación de facultades intelectuales. A la edad en que se toma esta decisión (Nota del traductor: en Alemania es a los 10 u 11 años), precisamente lo intelectual no debería desempeñar papel alguno en la educación y la enseñanza. Vendrán tiempos en que exámenes como éstos se consideren como uno de los peores pecados contra la naturaleza humana. La gran mayoría de las disposiciones patológicas de los adultos se retrotraen a esos exámenes completamente superfluos. Agréguese a esto que determinado número de niños que se presentan al examen, se halla predestinado de antemano a no pasarlo, ya que la escuela “superior” no tiene cupo para tantos alumnos de primer ingreso. Entonces se coloca al lado de la estupidez social, todo el inmenso sufrimiento del niño que, avergonzado, se halla ante una situación vital que no puede comprender. La consecuencia: una paralización de la voluntad para toda la vida.

Los personajes que disponen semejantes exámenes y los consideran necesarios, son los que menos sirven para la sagrada misión de educar.

Finalmente, el examen de “madurez” para ingresar a las universidades (Nota del traductor: corresponde al Bachillerato). Si la universidad fuera realmente lo que ella, según su propia índole, debiera ser, fácil sería juzgar si un joven, después de 12 años de aprendizaje, merece un superior cultivo científico o artístico de sus peculiares facultades individuales. En lugar de ellos se ha dispuesto un reglamento de exámenes que vedan la entrada a la universidad al estudiante dotado específicamente para algunas materias y, en lugar de ello, fomentan la formación de un tipo único de intelectual semiculto.

En el régimen de exámenes se patentiza toda la desorientación de quienes lo administran. ¿Cómo se podrá cambiar esto? Empezando simplemente porque el Estado dejara de ejercer su influencia sobre la educación y se conformara con su función de administrar las relaciones jurídicas entre los individuos y entre grupos de individuos. Para ello es necesario que el Estado libere la educación progresivamente, para evitar que, más adelante, ella misma se libere en forma violenta y catastrófica. El Estado no debiera formular leyes que imposibilitaran de antemano la autonomía de la educación, y dar el paso de reconocer la legitimidad de la vida cultural autónoma.

El que se opone a estas tendencias no acepta el alcance de los signos de la época que en verdad hablan en forma elocuentísima, y así propicia tan sólo el permanente y grave quebrantamiento de la estructura de la sociedad humana. Quien tema que la vida cultural autónoma conduzca a la anarquía, habrá pronunciado el fallo sobre sí mismo: se califica de retrógrado, sólo capaz de ejecutar órdenes superiores, en lugar de actuar en libertad y amor con base en su propia individualidad humana.

Todos los que saben y comprenden han de luchar por: La escuela autónoma, dentro de la vida cultural autónoma.

sábado, 28 de agosto de 2010

LLLI en el Congreso

Ayer a las 17 hs. se realizó en el Congreso el acto por la Semana Mundial de la Lactancia Materna. El lema de este año fue "Hospitales amigos de la madre y el niño. Diez pasos para favorecer la lactancia materna. Hacete amigo!".
Hablaron la Dra. Susan Siew, de WABA, la Dra. Patricia Barros Skrok, la Lic. Mónica Tesone y la Lider de la Liga Cecilia Karplus. El evento se vió reflejado hoy en esta nota del diario Clarin,
A propósito de esta tetada, que busca que más hospitales promuevan la lactancia materna y que se aplique el método canguro, me pareció importante compartir con ustedes esta nota y este video que les dejo más abajo, el que me encantó porque si miran bien, no solo promueve la lactancia materna, sino también el parto en casa y los pañales de tela ;-)



martes, 24 de agosto de 2010

Educación sexual para niños










Las imágenes de arriba son de un muy ilustrativo y explícito librito alemán, y las encontré cuando, a raíz de un post en Criar con el Corazón, estuve investigando un poco sobre educación sexual para niños.
La verdad es que Joaqui sabe bastante, cuando estaba embarazada de Emma hizo bastantes preguntas, y como tuve un parto en casa, lo preparé sobre lo que podía suceder, vimos juntos videos sobre partos en casa y partes del video "En el vientre materno" de National Geographic.
Pero igual estuve leyendo un poco, y encontré este artículo estupendo de Estibalitz Vega en Tenemos Tetas, que me dio algunas pautas que conviene refrescar de vez en cuando.
También me encontré con este video de un libro que me leyeron cuando era chica: De donde venimos? (les pongo solo el primer video, pueden ver el resto en el margen derecho de You Tube)




La mayoría de nuestra generación, que hoy nos encontrando criando niños pequeños, vivimos en una época en que, si bien no nos venían con el cuento del repollo ni de la cigüeña, el sexo seguía siendo un tabú. Yo, por ejemplo, no recuerdo que se me explicara ni una sola vez, ni en mi infancia ni en mi adolescencia, qué era la masturbación.
Por eso es importante estar "entrenados", para poder contestar las preguntas de nuestros hijos sin tapujos ni vergüenzas, dándoles la confianza suficiente para que puedan preguntarnos cuanto quieran y ahondar en estos temas tanto como su edad y su curiosidad se los pida.

miércoles, 4 de agosto de 2010

En la Semana Mundial de la Lactancia Materna...

... les presento el piloto del programa "Amamantar", con la conducción de Paola Prenat y la participación de las Líderes de la Liga de la Leche, Cecilia Karplus y Mónica Tesone!! Y quien les escribe como mamá invitada ;-) Y al final, un breve adelanto de una entrevista a Carla Conte, que además de seguir amamantando, tuvo a su hija Mora en un parto super natural, en su casa.
Ojalá que consigan pronto un canal que compre el programa.
Espero que les guste y lo compartan!!



Amamantar from CAP///MEDIA on Vimeo.

viernes, 30 de julio de 2010

ATRAVIESA EL ESPEJO: Usos y abusos del carrito.

Les acerco este post de Violeta, de "Atraviesa el Espejo", que no tiene desperdicio alguno.
Y de paso, los invito a recorrer todo su blog, que es simplemente excelente.
Violeta es psicologa especialista en infancia y crianza, y colabora activamente con la revista Ser Padres Hoy de España.

ATRAVIESA EL ESPEJO: Usos y abusos del carrito.: "A lo largo de la historia, las familias de todo el mundo se las han ingeniado para portar a sus hijos consigo mientras éstos no pudieran ca..."

lunes, 26 de julio de 2010

Caminos para la humanización del parto y el nacimiento


Versión borrador de consulta, abril 2003
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“El parto y nacimiento son el principio y punto de partida de la vida y son, por ello, procesos que afectan al resto de la existencia humana. De ahí que la humanización del parto constituye una necesidad urgente y evidente.
Por tanto, creemos firmemente que la aplicación de la humanización en los cuidados que se proveen al comienzo de la vida humana será determinante y definitiva para las sociedades futuras.”
Declaración de Ceará sobre la humanización del parto, Fortaleza –Brasil 2002


La humanidad ha sabido, por miles de años, reconocer sus procesos fisiológicos y actuar acorde con la naturaleza. La industrialización y la medicalización de nuestras sociedades nos ha llevado a una separación de esa sabiduría y a cometer actos absurdos, peligrosos y denigrantes.

Es sabido que la tecnología ha salvado muchas vidas, pero también es sabido que ha ocasionado muchas muertes. El parto humanizado no va en contra de la tecnología; va en contra de la mala utilización que en la mayoría de las instituciones médicas de América Latina se hace de ella.

La propuesta de humanización del parto y el nacimiento se basa en el respeto a los derechos humanos, busca cambiar la idea de que el embarazo y el parto son una enfermedad y, sobre todo, es un requisito para un parto saludable y una bienvenida amorosa a las nuevas personas que llegan a este mundo.

La pregunta no es si esos cambios son necesarios y si deben hacerse, sino cuándo se harán. La humanización del parto y el nacimiento es un movimiento mundial que poco a poco va creciendo y obteniendo el reconocimiento de cada vez más personas en el mundo y, lentamente, va ganando espacio entre los organismos estatales y multilaterales relacionados con la salud y la infancia.

La Red Latinoamericana y del Caribe por la Humanización del Parto y el Nacimiento ha elaborado algunos pasos que deberán darse pronto en todos los países de la región para poder ir hacia un futuro en donde los partos y los nacimientos den vida a una nueva sociedad. Recordemos que “cambiar la forma de nacer cambia la forma de vivir”.



Pasos para el parto y nacimiento humanizados

Hacer respetar los derechos y el rol protagónico de la mujer que pare y el bebé que nace.
La humanización del parto y el nacimiento se basa en el respeto a los derechos humanos. Específicamente, respetar los derechos de las madres y de sus bebés es una condición básica para el parto humanizado y debería ser reseptado en cualquier centro de salud o lugar donde se atiendan partos.

Erradicar todas las formas de violencia en la atención del embarazo, parto y nacimiento.
Se debe formar y capacitar al personal de salud, tanto profesional como administrativo, con el fin de humanizar la atención, para que respete y dignifique a las mujeres en su calidad de usuarias de los servicios de salud. La rutina diaria del personal de salud nunca deberá justificar situaciones de violencia hacia las mujeres. Eliminemos la violencia creando ambientes agradables donde las mujeres se sientan amadas, acompañadas, respetadas, en su intimidad, que pueden expresar sus necesidades logrando ser las verdaderas protagonistas de su maternidad.

Fomentar, mejorar y crear mecanismos de denuncia al alcance de las mujeres.
Todo sistema de salud debe ser autocrítico y para mejorar permanentemente sus servicios debe incorporar las críticas, recomendaciones y denuncias realizadas por las usuarias. Las mujeres deben sentirse apoyadas y estimuladas a denunciar servicios y/o prestadores de salud que no brindan una atención de calidad.

Crear espacios para la participación activa de las mujeres en la atención materno-perinatal y en la elaboración y evaluación de políticas.
Solo con una verdadera participación de las usuarias de los servicios podrá establecerse un sistema democrático en donde el servicio está en constante mejoría y avance a favor de toda la sociedad. No es suficiente solamente brindar la información a las usuarias sobre el tipo de servicio que recibirán. Se deben crear instancias permanentes y abiertas donde se establezcan diálogos entre el personal de salud, la administración de las instituciones médicas y las usuarias para que las sugerencias de todas las partes puedan ser incorporadas en las normas o políticas nacionales relacionadas con la atención materno-perinatal.

Revisar las tecnologías utilizadas y evaluar las nuevas antes de su incorporación en la atención materno-infantil.
Las personas involucradas en la atención materna y perinatal deben evaluar la tecnología utilizada en la actualidad y tener rigurosidad a la hora de incorporar nuevas tecnologías. Luego de introduciras esas tecnologías es muy dificil dejar de usarlas aunque se demuestre que son inútiles. Por eso se debe exigir amplias investigaciones sobre la eficiencia y eficacia de los métodos antes de su introducción, comparando con otros métodos tradicionales y biológicos, de menor impacto para poder elegir con base en criterios científicos y de mayor utilidad real para la mujer, protagonista del proceso.

Lograr una atenciòn del embarazo, parto y nacimiento integral, de calidad y sin discriminaciones.
La mujer debe estar involucrada en sus cuidados y en el proceso de su atención, debe conocer en profundidad el proceso reproductivo y las mejores evidencias científicas que mejoren los resultados en su salud reproductiva, esto se logra a través de conocimientos y aplicación por parte de la pareja de conductas y cuidados apropiados.

Se debe facilitar que la mujer pueda elegir y mantener el mismo grupo de profesionales que la asitió durante todo el proceso de su gestación, para que la acompañe en el parto, permitiéndole seleccionar el lugar en que será asistido su parto.

Buscar alternativas y opciones diferentes para la atención del embarazo, parto y nacimiento.
La mayoría de los países con los más bajos índices de morbi-mortalidad materno infantil son aquéllos que han incluido en los sistemas de atención del parto casas especiales o “maternidades” y el parto en casa. Estos sistemas han demostrado que ahorran recursos económicos ya que no se abusa de las nuevas y costosas tecnologías que se aplican indiscriminadamente en los lugares de atención en la actualidad. Se pueden crear espacios “humanizados” en los hospitales lejos de los espacios dedicados a las enfermedades como un primer paso. El objetivo es que las mujeres y sus familias tengan opciones para elegir verdaderamente la forma en que será atendido su parto.

Capacitar de manera permanente (con evidencia científica y sabiduría ancestral) a las personas encargadas de los servicios de salud.
El equipo de salud debe basar su práctica clínica en las mejores evidencias científicas disponibles y aplicarlas. Deben además revisar en forma frecuente y periódica la literatura científica para actualizar su conocimiento y brindar así la mejor atención. Debería incluirse en las universidades públicas (y alentar a las privadas) a la creación o mejora de las carreras para formación de parteras profesionales. Aquí es clave la inclusión de las parteras empíricas como parte del cuerpo docente. No trayéndolas a las universidades sino, más bien, llevando a las estudiantes a las comunidades a visitar y aprender de su forma de ver la profesión y la vida. Uno de los mecanismos es la retroalimentación en la formación. Tanto se puede aprender como enseñar y en el intercambio de las capacidades y nociones del oficio está el aprendizaje mutuo.

Conocer la realidad de la atención del parto y el nacimiento.
Para poder proponer nuevas formas de atención del parto es necesario conocer a profundidad la realidad en las salas de parto de los hospitales. Esto no se logra leyendo en papeles el funcionamiento de las instituciones de salud. Esto solo se puede lograr si hay una investigación inter y multidisciplinaria que incluya la visión de las usuarias como la principal fuente de información, ya que son ellas las que realmente viven esa experiencia. Estas investigaciones ayudarán a proponer nuevas alternativas, basadas en las costumbres, necesidades y expectativas de las mujeres de cada localidad o región.



Texto extraido de la página de la Red Latinoamericana y del Caribe para la Humanización del Parto y el Nacimiento (RELACAHUPAN)

domingo, 25 de julio de 2010

Un destete respetuoso


Existen dos tipos de destete: el que se da en forma natural, cuando nuestro hijo, de a poco y respetando sus propios ritmos va dejando paulatinamente el pecho, y el destete que nosotras inducimos.
Tomar la determinación de destetar a nuestr@ hij@, cuando estamos conectadas con él y con sus necesidades, es un proceso difícil, tenga la edad que tenga nuestro niñ@. Yo diría que es todo un duelo: el fin de una etapa, y el fin también de una forma de comunicación entre mamá y bebé tan primaria como la vida misma.
Cuando el destete es inducido por la mamá, también hay dos formas de hacerlo: destetar sin más, o bien mirar a nuestro hijo, entender sus necesidades, y poner palabras a lo que nos pasa como mujeres y madres, explicando el porqué ya no podemos o queremos seguir amamantándolo, y tratar de hacer el proceso lo más paulatino y respetuoso que sea posible.
Tomar la decisión de destetar a Joaqui no fue fácil. Tuvimos una lactancia placentera y prolongada, y me sorprendió muchísimo encontrarme que me incomodaba y me molestaba darle el pecho cuando entré en el segundo trimestre del embarazo de Emma. Hasta ese momento, había estado convencida de que amamantaría durante todo mi embarazo, y que cuando naciera la beba iba a lactar en tandem.
Pero no fue así. De pronto sentí toda una mezcla de sentimientos de lo más contradictorios, y muy difíciles de explicar. Esa sensación de que mi hijo aún necesitaba del calor y el confort que encontraba en mi pecho, y al mismo tiempo mi incomodidad (que llegó a convertirse en verdadero dolor), mi sentimiento de “etapa cumplida”, de “ya no tengo más ganas de”.
Cuando comenzamos el proceso de destete Joaqui tenía 3 años y 4 meses. Como ya era un “niño mayorcito” pude hablar con él, explicarle lo que me pasaba y “pactar” pasar de la lactancia a demanda que sosteníamos, a tres tomas diarias: a la mañana, a la tarde (para dormir la siesta) y a la noche. Una vez pautadas estas tres tomas, él de a poco fue dejando primero la de la mañana, luego la de la tarde, para finalmente dejar la de la noche. En poco más de un mes ya casi no mamaba. No obstante, cuando nació Emma pidió un par de veces más. La ultima vez, cuando Emma tenía dos o tres meses, ya no mamó: solo puso la boca en el pecho, me miró, y me dijo muy serio “Ya está, ya crecí”.
Ahí me dí cuenta que finalmente cerrábamos esa etapa.
Supongo que si para mí fue difícil tomar la decisión de destetar con 3 años casi y medio de lactancia a cuestas (y eso que el cuerpo me lo pedía a gritos!) debe ser mucho más difícil destetar cuando tu bebé es chiquito, sea por el motivo que sea: porque la mamá tiene que tomar alguna medicación incompatible con la lactancia, porque se muere de ganas pero no tiene apoyo de su entorno, porque se lo aconsejó el pediatra, porque vuelve al trabajo y no puede o no quiere extraerse leche, o simplemente, porque no tiene más ganas de seguir dando teta. Porque no nos olvidemos que dar la teta, es poner el cuerpo. Y no todas podemos poner el cuerpo de la misma manera, y cada quien tendrá sus razones, tan intimas y particulares como distintos somos cada uno.
Yo soy una firme defensora de la lactancia, creo que no hace falta más que recorrer las páginas de este blog para darse cuenta. Pero mi bronca cuando una mamá decide dejar de amamantar no es contra la mamá. Estoy convencida de que todas hacemos lo que consideramos y sentimos que es mejor para nuestros hijos.
Mi bronca va contra la sociedad, contra las multinacionales como Nestlé y Bagó y contra los pediatras que prefieren “hacer la fácil” y no darse por enterados de que existen grupos de apoyo, que podrían sostener esa lactancia por el bien del bebé un tiempito más. Porque a veces la mamá quiere continuar la lactancia, pero simplemente no la dejan.
Pero si ha sido una decisión meditada y la madre está convencida de que llegó el momento del destete, e intenta hacerlo con respeto y empatía hacia el bebé, debemos apoyarla para que pueda transitar ese proceso y darle a su hijo seguridad y serenidad para pasar a una nueva etapa de su crecimiento. Seguramente así será mucho más sencillo para ambos, y ese bebé tendrá un destete tranquilo y felíz.

viernes, 23 de julio de 2010

El placer de DAR LA TETA


Para mí ha sido un placer haber amamantado a Joaqui hasta los 3 años y medio, y es un placer poder decir que sigo amamantando a Emma, que tiene 20 meses.
Cada etapa de la lactancia de mis hijos ha sido única y especial.
Los primeros meses, a pesar de las congestiones mamarias, de las grietas, de los miedos e inseguridades, no hay nada más lindo que tener a tu bebé, tan pequeñito, pegado a vos, mamando tan tranquilamente que el mundo pareciera detenerse cada vez que te quedas mirándolo. La cara de borrachera de teta, esa carita dormida, con una media sonrisa de saciedad total, los labios medio abiertos en el gesto que quedaron cuando retiraste tu pecho de su boca, y a veces una pequeña gota de leche que resbala por las comisuras. Puede haber una postal más hermosa de un bebé amamantado? O cuando ya son un poquito más grandes, y buscan tu mirada mientras maman, mientras acarician el pecho, te tocan el pelo o “sintonizan la radio” ;-) (las mamás que amamantaron saben a que me refiero).
Los meses pasan, comienza la aventura de la comida, la “alimentación complementaria”. Complementaria al pecho, por supuesto, que debe continuar siendo el principal alimento por lo menos hasta el año, y según recomienda la OMS hasta los dos años del bebé o hasta que la madre y el niño lo decidan. Salir de paseo y no tener que pensar en llevar ni una botella de agua. Si tiene sed, o hambre, siempre podés darle el pecho.
Pasa el tiempo, y si tenemos la inmesa suerte de que nuestro hijo siga tomando teta, podremos seguir consolándolo cuando se siente frustrado por algo que aún no puede hacer, cuando se golpea o se lastima practicando sus nuevas habilidades motrices, y ayudarlo a conciliar el sueño luego de un día repleto de nuevas experiencias.
Y hasta el proceso de destete es hermoso, si podemos hacerlo de una forma natural, respetando los tiempos de nuestro hijo. Ver como va creciendo y desprendiéndose poco a poco del pecho, como va creciendo, como va extendiendo sus alitas y aprende a volar solito -aunque aún cerquita de mamá, eh? ;-)-.
Para mi ha sido un placer dar la teta. Porque dar la teta, ha sido darme a mi misma, a pesar de las dificultades. Brindar a mis hijos no solo nutrición, sino también calor, conexión y mirada, dar una parte de mí que nadie más les podía ni puede dar.

jueves, 22 de julio de 2010

Fiesta bloguera por la Semana Mundial de la Lactancia Materna


Lety, de CriandoCreando, y Mónica, de Familia Libre, han tomado la iniciativa de festejar el inicio de la Semana Mundial de la Lactancia Materna con una fiesta bloguera.La idea es que las mamás que tenemos blogs contemos algo sobre alguna de estas preguntas:
• Cuál es el reto que más trabajo te ha costado sobrepasar para lactar
• Qué es lo que más te gusta o gustó de amamantar
• A qué edad destetaste o piensas hacerlo
• Cuál es tu experiencia con los médicos (pediatras , ginecólogos, dentistas, etc.) respecto a la lactancia

Estos son algunos de los blogs que se han sumado a la propuesta:



Así que me uno a esta celebración, y voy armar una entrada sobre cada tema propuesto, las que iré publicando de a poco en el transcurso de la semana.
Hoy, la primer entrega ;-)

Trabajar y amamantar: difícil, pero no imposible
Lamentablemente aquí en Argentina, las mujeres gozamos de una licencia por maternidad muy corta: 45 días antes del parto y 45 días luego del nacimiento del bebé. Esta licencia, a solicitud de la madre y si el embarazo marcha bien, puede ser de 30 días antes y 60 días después del nacimiento.
Se imaginan lo que es dejar a tu bebé de 45 o 60 días en la guardería, o si tenés mucha suerte, en tu casa con tu mamá, tu suegra o alguna persona que lo cuida, para reintegrarte a trabajar, la mayor parte de las veces, 8 horas diarias?
Si en este primer tiempo el bebé lo que necesita es estar con su mamá, y la mamá con su bebé, la situación empeora cuando esta mamá amamanta y se reintegra a su trabajo con los pechos hinchados de leche, preocupada por si su hijo aceptará o no la mamadera que dejó en casa o en la guardería (de leche materna, si fue lo suficientemente previsora para extraerse antes de empezar a trabajar, de lo contrario de formula), y con un arsenal compuesto de extractor, bolsitas recolectoras, mamadera, refrigerantes, etc.
Y es que la legislación argentina solo contempla una hora diaria de lactancia para la mamá que se reintegra a su trabajo. En el caso de que se desee una excedencia por maternidad, la misma se toma sin goce de sueldo. Y en los tiempos que corren, pocas son las mamás que pueden darse tal lujo.
Como ya conté aquí, me reintegré a trabajar cuando Joaqui tenía 3 meses, porque me había guardado mis vacaciones para tomarmelas a continuación de la licencia por maternidad y así poder estar un mes más con mi hijo.
Pero el 15 de marzo de 2005, al día siguiente de que Joaqui cumpliera los 3 meses, con el corazón hecho un bollito, tuve que volver a mi trabajo.
Una hora de viaje en tren, con mi luncherita, y dentro de la luncherita, los conservadores de frío, bolsitas, una mamadera y el extractor de leche.
Ocho horas de trabajo y una hora más de vuelta a casa, que si había paro de trenes, o cualquier otro problema, se transformaban en hora y media o más, con los mismos bártulos pero esta vez con la luncherita conteniendo mi más preciado tesoro: la leche que hubiera logrado sacarme esa jornada. A veces muy poco, 100, 125 ml… Otras veces -solo Natura sabe porqué tanta diferencia- con 300 ml. o un poco más.
Había tenido la suerte de encontrarme en los primeros meses de lactancia, cuando mi desinformación era grande y mis pechos sangraban por las grietas, con el libro El Arte Femenino de Amamantar, de La Liga de la Leche. Ese libro me enseñó sobre la extracción de leche, y tuve la precaución de guardar bolsitas con LM en el freezer, para poder darle a Joaqui cuando volviera al trabajo.
Así que en casa quedaba Joaqui, con sus 3 meses recién cumplidos, al cuidado de la abuela de mi marido, que le daba mi leche (la que me extraía diariamente) y si esta no alcanzaba, descongelaba las reservas del freezer.
De esta manera sostuve la lactancia exclusiva de Joaqui durante los 6 primeros meses, y de forma complementaria hasta los 3 años y medio, edad a la que se destetó.
Amamantar y trabajar es difícil, las leyes, la sociedad, y a veces hasta los propios médicos, no nos facilitan la tarea.
Más no es imposible. Solo hacen falta muchas ganas, un fuerte convencimiento de estar haciendo lo mejor para nuestro bebé, y una gran dosis de paciencia.
Trabajar y amamantar ES POSIBLE. Y yo doy fe de ello.

martes, 20 de julio de 2010

Vacaciones de invierno


Para mí las vacaciones son un placer. Ya sean las de verano o las de invierno, cada una tiene su encanto en particular.
Tengo la suerte de tener yo también 2 semanas de vacaciones en invierno, así que esta época del año aprovechamos para dormir acurrucados en la cama grande hasta tarde (tardísimo, hoy Emma y yo nos levantamos a las 11 de la mañana!!) y acostarnos tarde también.
Desayunamos y almorzamos tranquilos, sin horarios ni presiones.
Y a la tarde, armar algún programa para los chicos.
El domingo fuimos a ver Toy Story 3 en 3D. Nos encantó. Fue un programa de ultima hora, propuesto por mi cuñada, y la verdad que lo pasamos genial.
El lunes, el programa era teatro en Capital. Joaqui iba con un amiguito, acompañado de mi suegra, a ver Ben 10. Mi cuñada y yo llevábamos a su hijo Juan, a mi otra sobrina, Clarita, y a Emma, a ver “Cantando con Adriana”. Y aquí empiezo a descorazonarme…
Nada más llegar al teatro, nos reciben las promotoras de SANCOR BEBE 3 con flamante campaña de calcomanías que indirectamente, mediante los números 1 (en rosa), 2 (en celeste) y 3 (en amarillo) promocionan también las fórmulas de inicio. Todos los niños con las benditas calcos en la mano, y lo que es peor, madres desesperadas tratando de conseguir las calcos para sus hijos! Una vez adentro, mientras esperábamos el comienzo de la función, una pantalla en el medio del escenario pasando una y otra vez la bendita propaganda, y mamás, papás y niños en la sala cantando la dichosa cancioncita “qué tiene Sancor bebé 3”… Emma y yo a los gritos cantando “Qué tiene la sopa del bebé…”, y nos miraban como a dos locas. No se puede dudar del éxito comercial de la campaña, pero una lástima que una ex maestra jardinera como Adriana, con tanto éxito entre los más chiquititos (su publico va del año a los 3 o 4 años) se preste a recibir dinero de esta empresa para que promocione sus productos en una obra de teatro. Me dio mucha bronca. Porque en lugar de formula infantil no promocionan una alimentación sana y variada de los más chiquitos, que tanta falta hace? O mejor aún, porque no aprovechar esa afluencia de público para promocionar LA LACTANCIA MATERNA, que es la más importante en los primeros años de vida del niño?
La respuesta es clara: porque ni la lactancia materna ni una alimentación sana mueven los millones que mueve el mercado de fórmulas infantiles.
Y seguimos hoy: luego de varios intentos frustrados de invitar amiguitos a casa (uno no contestaba, el otro no estaba, el otro ya tenía programa), sobre las 17 hs. arranqué con Joaqui y Emma a ver una obrita en un pequeño teatro cerca de casa, organizada por el Municipio. Yo no tenía idea de qué íbamos a ver. La obra se llamaba “Yo soy igual”. La intención de la obra es buena, pero me dejó un gusto amargo. Es una narración, con canciones de la autora, donde se narra la historia de distintas niñas cuyas mamás tienen profesiones de lo más variadas: albañil, electricista, taxista, arbitro de futbol, chofer de subte. La obra tiene buenas intenciones, pero a mí me dejó un gustito amargo. No sé, me quedó la sensación de que cayó en el lugar común de la igualdad a toda costa, en lugar de la igualdad en las diferencias. Y no es ese el mensaje que yo quiero que tengan mis hijos. Porque hay cosas en las que la naturaleza nos hizo distintas, y debemos sentirnos orgullosas de esas diferencias con el genero masculino.
En fin, que estas vacaciones recién comienzan. Veremos que nos deparan los próximos ociosos días…

jueves, 15 de julio de 2010

La Fiesta de los Farolitos

Como ya les he contado en otras oportunidades, una de las características de los coles Waldorf es que tienen muchas fiestas. Aquí les había contado de las fiestas de los primeros meses del año.

Ahora, con el comienzo del invierno, tuvo lugar la Fiesta de los Farolitos, con participación de toda la comunidad: niños, padres, maestros, hermanos, abuelos... Una fiesta preciosa en la que se celebra la llegada del invierno como época para guardar nuestra luz y nuestro calor interior, época de recogimiento y de espera, para luego devolver esa luz y ese calor al mundo.


Pero como es más lindo vivirlo que leerlo, les armé este video (un poquito largo, perdón, pero no quería cortar el hermoso cuento), para que puedan tener una idea de qué se trata esta fiesta. Espero que lo disfruten.






jueves, 8 de julio de 2010

Newsletter Julio 2010 de Laura Gutman


Separaciones tempranas

La necesidad básica primordial de todo niño humano, es el contacto corporal y emocional permanente con otro ser humano. No es más complicado que “eso”. Sin embargo, algo que debería ser sencillo y espontáneo, lo hemos convertido en un problema. Casi todos apuntamos a que el niño pequeño “no nos moleste”. Es extraño. Ninguna otra especie de mamíferos pretendería algo tan insólito de su propia cría. Pero para los humanos es común determinar que lo mejor es “dejarlo llorar”, “que no se mal acostumbre” o “que no se vuelva caprichoso”. Y nos resulta totalmente habitual que el cuerpo del niño esté separado: Solo en su cuna. Solo en su cochecito. Solo en su sillita.
Apenas nace, suponemos que debería dormir solo. Crece un poco, y ya opinamos que es grande para pedir brazos o mimos. Y si crece un poco más, es grande para quedarse en casa. Luego es grande para llorar. Después es grande para no quedarse en una fiesta de cumpleaños. Y por supuesto, siempre es grande para hacerse pis, o para tener miedo de los mosquitos o para no querer ir a la escuela. Si todo lo que necesitaba desde el momento de su nacimiento fue contacto y no lo obtuvo, sabe que su destino es quedarse solo. La necesidad de contacto no desaparece al no obtenerla, entonces su mejor opción será cambiar el modelo de llamada hacia un sistema más “escuchable” para el adulto y posiblemente más molesto. Generalmente el niño enferma. Casi todos los niños están enfermos de soledad. Pero los adultos no reconocemos en la enfermedad del niño, la necesidad desplazada de contacto y presencia.
Ahora bien, si cada uno de nosotros tuviésemos la valentía de recordar y sentir el dolor sufrido a causa de los métodos de crianza y educación que hemos padecido, y si pudiésemos ponernos las manos sobre el corazón y recordar las vejaciones, humillaciones y desamparos que hemos sufrido siendo niños, comprenderemos que todo esto se trata de una revancha. Descargamos la impaciencia, la incomprensión, la desdicha y el odio del que fuimos víctimas. Ahora pretendemos salvarnos y no tocar al niño, porque tocar nos duele. Nos duele el cuerpo rígido por falta de amor, nos duele la moral, nos duele el alma. ¿Estamos dispuestos a hacer algo por las futuras generaciones? Entonces resolvamos nuestro dolor infantil y pongamos nuestro cuerpo a disposición de quienes son niños hoy.

Laura Gutman



Tremendamente cierto. Y cómo pega el ultimo párrafo!! Esa es la sociedad en la que vivimos. Globalización, internet, redes sociales, celulares y mensajitos de texto, pero cada vez más solos. Y eso enseñamos a nuestros hijos. Que deben crecer solos, acostumbrarse a la falta de mirada, a la falta de contacto.
Ayer llevé a Joaqui a natación, y mientras esperaba que saliera, escuchaba la conversación de tres mamás, una de ellas con un bebé de pocas semanas en el cochecito. Esta mamá le comentaba a las otras dos que ya estaba buscando guardería para el bebé. No porque trabajara y necesitara dejarlo en algún lado, sino porque "en unos meses ya empieza a gatear y uno no sabe que hacer con el bebé todo el día". Y como en algún momento tendrá que ir al jardín, mas vale que se vaya acostumbrando de a poquito...
Que alejados estamos de nuestra esencia!! Cuanto nos cuesta retrotaernos a nuestros instintos mamíferos!! Y sobre todo, cuanto nos cuesta mirar hacia nuestra propia infancia y reconocernos como bebés solos, como lo son estos hijos nuestros de hoy.
Es dificil pensar que tal vez nuestros padres no hicieron las cosas "todo lo bien" que pensabamos, pero es NECESARIO que reflexionemos sobre este punto, para tratar de sanar nuestro niño interno y de tener un poco más de mirada materna/paterna hacia nuestros hijos. Y en cualquier caso, pensemos que fueron y serán los mejores padres que pudieron ser, como intentamos serlo nosotros.

miércoles, 7 de julio de 2010

Cesareas Innecesarias

Nuestro país registra el escalofriante porcentaje de 60% de partos por cesarea en las clínicas y sanatorios privados, contra un 15 % que es lo que la OMS considera aceptable.
Comparto con ustedes esta nota de Telenueve, en la que se cuenta el caso de Nancy Duplaa, que sufrió una hemorragia posparto con riesgo de vida luego del nacimiento de su tercer hijo en la Maternidad Suizo Argentina, mediante una cesarea programada.
La Dra. Claudia Alonso y la partera Mirta Merino son dos profesionales muy conocidas por su trabajo a favor del parto respetado.

lunes, 21 de junio de 2010

Falta de leche, mito o realidad


El dolor en el pezón y la falta de leche (real o sentida) son, sin duda, las razones que las madres invocan con más frecuencia para terminar la lactancia. Sin embargo, “en sociedades tradicionales donde las mujeres viven en condiciones de higiene defectuosas, están mal alimentadas y con alguna frecuencia enfermas; donde realizan tareas físicas extenuantes y en donde se encuentra la mayor cantidad de bebés nacidos con bajo peso, las madres siempre tienen leche. Por ejemplo, en el trabajo colectivo de la OMS sobre lactancia materna1 se encontró que de un total de 3.898 madres estudiadas en Nigeria y Zaire ninguna tuvo dificultad para secretar leche suficiente para su bebé”2.

Tal parece que la producción insuficiente de leche está reservada a los países industrializados y a grupos socioeconómicos favorecidos de las zonas urbanas de los países en desarrollo...

¿Cómo explicarlo? Se podrían aducir razones que invocan “las condiciones de vida moderna”, el estrés de la vida urbana, el trabajo de la mujer...

De hecho se sabe que aparte de un pequeño número de causas puramente fisiológicas, las razones más frecuentes están relacionadas con la falta de información sobre la lactancia al seno, el desconocimiento de sus mecanismos, la falta de confianza en la propia capacidad de amamantar y la falta de apoyo para superar las dificultades que se pueden presentar al comienzo.

Cuando hay una causa fisiológica
La experiencia clínica que nos refiere a los países industrializados muestra que la insuficiencia de leche debida a causas puramente fisiológicas no representa más del 5% de los casos. Las observaciones realizadas en sociedades tradicionales muestran cifras todavía más bajas.

¿A quienes incluyen esos bajos porcentajes? En primer lugar, a mujeres cuya glándula mamaria se desarrolló mal en su vida embrionaria (agenesia) o durante la pubertad (hipoplasia). Una anomalía de este tipo se puede suponer cuando los senos son de por sí pequeños y no cambian de tamaño durante el embarazo, lo cual es rarísimo y, además, es con frecuencia unilateral.

En segundo lugar, y también muy poco frecuente, a mujeres que tienen un problema hormonal importante (problema en el eje hipotálamo-hipófisis) y que en general se conoce antes del embarazo ya que conlleva otros problemas endocrinos.

No se debe olvidar a las mujeres que han tenido una cirugía del seno. Más que la cirugía de aumento del seno, la de reducción puede tener consecuencias sobre la lactancia. Entre más importante sea la masa retirada, es más posible que la glándula mamaria sea lesionada, ya que es casi inevitable que los canales lactíferos hayan sido seccionados. Y si el pezón ha sido desplazado y reposicionado, serán todos los nervios y los canales lactíferos los que han sido cortados3.

En estas circunstancias es imposible predecir el desarrollo de la lactancia. No obstante, muchas mamás tienen éxito pues con frecuencia los canales lactíferos se recanalizan con el tiempo. En otros casos, las madres ven la necesidad de dar complementos a su bebé. El tiempo lo dice mejor.

Otras posibles causas de falta de leche incluyen la fatiga extrema, el estrés, un duelo o una depresión severa. También una hemorragia copiosa y grave al comienzo de la lactancia o una enfermedad crónica de la madre como hipotiroidismo no tratado, diabetes no equilibrada o anemia severa. El diagnóstico adecuado y oportuno, así como el tratamiento apropiado permiten que madre y bebé continúen con su relación de lactancia.

Ante una enfermedad aguda que conlleve fiebre alta es posible que la madre no ingiera suficiente líquido, lo cual puede conducir a una baja momentánea de leche, que se puede recuperar. Una alimentación con muchas carencias tanto en cantidad como en calidad, podría ser causa de una baja producción de leche. Sin embargo, en este caso un número más grande de lactadas, como todavía lo hacen algunas tribus del África, puede propiciar una lactancia satisfactoria para el bebé. Trabajos efectuados en Gambia en la década de los ochenta mostraron que el volumen total de leche excretado por madres en ese país era la misma que la de madres bien nutridas en Cambridge, Inglaterra4.

La deshidratación5, la retención placentaria debido a la persistencia de las hormonas del embarazo y la toma de algunos medicamentos, son también causa de poca producción de leche.

Cuando la causa está en el manejo de la lactancia
En la inmensa mayoría de los casos, la causa real de falta de leche no es fisiológica sino que apunta a una incomprensión de la base misma de la lactancia: la ley de la oferta y la demanda, que hace que entre más succione el bebé, más leche produzca la madre; y por el contrario, entre menos succiona el bebé, la madre tiene a su disposición menos leche.

Cuando una madre siente poca leche al comienzo de su lactancia, con frecuencia nos encontramos con que ha seguido consejos equivocados que ha recibido: puesta al seno tardía y no al nacer, separación del bebé durante la noche, limitación del número de lactadas, limitación de la duración de las lactadas, horarios estrictos para las lactadas del bebé, ofrecer un solo seno al bebé en cada comida durante las primeras semanas.

En la mayor parte de los casos, basta con dejar que el bebé lacte sin restricciones, cada vez que quiera para ver que la leche aumente muy rápidamente. Si el bebé es muy dormilón y no pide comer con frecuencia, es conveniente despertarlo para que lacte.

Desafortunadamente, es frecuente cuando el bebé pierde mucho peso al nacer, no recupera su peso con prontitud o no sube “bien” de peso, que su madre escuche: “Usted no tiene suficiente leche, es necesario dar complementos”. Complementos que, además de todos los efectos que pueden causar como confusión de succión, dolores en los pezones, riesgos de alergias y perturbación de la flora intestinal en el bebé, va a acentuar la escasa producción de leche. El bebé saturado con los complementos, va a lactar menos; y al lactar menos, estimula menos la glándula. Habrá menos leche y la madre entra en un círculo vicioso que se vuelve infernal. El bebé empieza a frustrarse cuando se prende al seno, empieza a reclamar complementos cada vez en mayor cantidad, e inclusive llega a rechazar el seno.

De esta manera muchos bebés son destetados al cabo de quince o veinte días sin que la madre comprenda qué está sucediendo...

Cuando hay problemas de succión
Por definición, la lactancia es una relación de dos personas, y por ello, los problemas también pueden provenir del bebé. Si él lacta poco y/o mal, no estimula adecuadamente los senos ni las terminaciones nerviosas de la areola. En esa situación, el mensaje para producir leche no llega en forma adecuada al cerebro de su madre, lo que puede llevar a una producción insuficiente de leche.

Estos problemas de succión pueden estar presentes desde el nacimiento: bebé somnoliento, letárgico, hipotónico y, tal vez, anestesia suministrada a la madre durante el trabajo de parto. También un bebé hipertónico, prematuro o con retardo de crecimiento intrauterino, con anomalías genéticas como trisomía, con alguna enfermedad neuromuscular o patología de la boca6, presenta problemas de succión.

Los problemas del bebé pueden aparecer también en caso de ictericia severa que, al igual que la fototerapia hace que le bebé esté somnoliento, o cuando hay moniliasis que hace muy dolorosa la lactada.

La mayor parte de los casos, desafortunadamente, se deben a un manejo inapropiado de la lactancia. Especialmente por el suministro de biberones de complemento, que en la mayor parte de los bebés conlleva una confusión de succión, pues la forma de tomar el biberón y la manera como el bebé toma el pezón son completamente diferentes. Esos bebés, especialmente si no saben lactar bien al comienzo, no sabrán hacerlo después de tomar biberón.

Los protectores del pezón (mamilas) presentan el mismo riesgo de confusión de succión. Además, la boca del bebé no entra en contacto directo con la areola y las terminaciones nerviosas se estimulan de manera deficiente. Por ello, el mensaje enviado al cerebro materno es más débil y la cantidad de leche producida baja y llega a ser insuficiente muy rápidamente. Un estudio inglés mostró que la disminución puede estar entre el 20 y el 60% según el modelo de mamila.

Alertas falsas
Para terminar, la causa más frecuente: los casos en los cuales la madre y su grupo familiar creen a pie juntillas en la poca producción de leche durante la lactancia, como situación común a la mayoría de las madres. Es imposible tener cifras, pero basta con escuchar sus relatos para saber que son relativamente numerosas.

Está, en primer lugar, el bebé que “reclama” mucho a su madre, que desearía estar todo el día al seno, que duerme poco... Es posible que la situación resida en una técnica de lactancia que es necesario revisar, o que se trate de un bebé de necesidades intensas o de un bebé que tiene una necesidad de succión particularmente desarrollada. Desafortunadamente estas situaciones son interpretadas con frecuencia como un signo de que el bebé muere de hambre y que es necesario darle biberones...

Muchas madres, por otra parte, creen que ellas no tienen más leche cuando la lactancia está bien establecida y de pronto sienten sus senos menos “llenos” y menos voluminosos; a ello se añade que dejan de gotear cuando lo ha hecho... ¡Lo que es un buen signo de adaptación y de mayor comodidad, se interpreta como una disminución en la producción de leche!

Finalmente, a medida que los bebés crecen muestran periodos de gran crecimiento durante los cuales tienen una gran necesidad de alimentarse. La solución: amamantarlo con más frecuencia, cada vez que lo deseen, sin creer que no hay suficiente leche, ni que el bebé se va a malacostumbrar o a “malcriar” pretendiendo quedarse para siempre prendido del seno.



En conclusión
De todo lo anterior es posible concluir que es extraño no poder remediar una insuficiencia de la producción de leche, aún cuando la causa sea fisiológica. Es importante poder hacer un diagnóstico acertado, aportar las soluciones que se adapten a cada situación para permitir que esa mamá y su bebé retomen el disfrute y goce de su lactancia, y no dejarse enceguecer al punto de no buscar ayuda para encontrar un posible problema más serio.

Con frecuencia vemos bebés que no ganan peso de manera satisfactoria, y la culpa se echa a la falta de leche o a su supuesta poca calidad, para darse cuenta en poco tiempo, cuando un destete apresurado es difícil echar atrás, que la causa era una infección urinaria...

Traducido de Allaiter Aujourd’hui No. 26, publicación de La Leche League de Francia. 1995.

Extraído de LLLI

viernes, 18 de junio de 2010

O.T. Adios a un Maestro.

Hoy falleció José Saramago, uno de mis escritores preferidos.
Desde aquí, este humilde homenaje, para que lo recordemos con nuestros hijos a través de esta hermosa historia infantil.

sábado, 12 de junio de 2010

Video de Laura Gutman

Ya saben que me considero fan de LG.
Su libro "La maternidad y el encuentro con la propia sombra", al igual que el "Besame Mucho de Carlos Gonzalez", marcaron un antes y después en mi forma de ver y vivir la maternidad y la crianza. Me siento plenamente identificada con muchos de sus textos, y haber hecho terapia con una egresada de su escuela modificó muchísimas actitudes en mi forma de relacionarme con mis hijos, con mi marido y con los demás.
No sé si soy mejor madre que antes, pero sin duda puedo ver con otros ojos mis defectos y falencias, reconocer en ellas a mi niña interna que llora, e intentar sanar y no repetir los mismos errores con mis hijos.
Aquí tienen un pequeño video con testimonios de papás.
Espero que lo disfruten.


jueves, 10 de junio de 2010

Newsletter Junio 2010 de Laura Gutman

La verdad siempre es saludable

Todo conflicto entre adultos, se construye a partir de alguna verdad interna que un individuo guarda para sí mientras que el otro ni sospecha de su existencia.
Para colmo, a veces esas “verdades” personales, tuvieron su origen en secretos familiares que hemos perpetuado a través de varias generaciones, y que se organizaron alguna vez con el estúpido propósito de que no se sepa algo... relacionado con el amor. La bisabuela que se casó embarazada (por amor) y que huyó a otro pueblo donde fue odiada por la suegra que luego humilló a sus nietos que crecieron sin saber qué había sucedido. Las mentiras familiares son así: Heredamos no sólo unos cuantos secretos que cobijan amores pasionales, sino también el hábito de no decir y la necia costumbre de no confiar en los demás.
Hay algo aún peor: tampoco confiamos en nuestros sentimientos y mucho menos en nuestras percepciones, sino que nos dejamos llevar por opiniones ajenas.
Por lo tanto, ¿Cómo contarle a alguien la verdad si no somos capaces de abordarla? ¿Cómo saber de qué se trata eso que recordamos a medias, que no preguntamos, que nos angustia o que el destino nos devuelve en cada escena cotidiana? Además, tenemos miedo de someternos a las evidencias, porque le otorgamos a esa “verdad” chiquita y sencilla, atributos extraordinarios. Creemos que si alguien se entera, el mundo se va a derrumbar. Pero resulta que no. No se derrumba nada. Que nuestro padre haya sido alcohólico, que nuestra hermana sufra un retraso mental, que seamos bulímicos, que nuestro hijo se haga pis en la cama, que tomemos ansiolíticos, o que nos hayamos endeudado más de lo habitual, no provocará el caos universal.
Al contrario. No pasa nada. En la medida que estemos aferrados a no compartirlo con nadie –a veces ni siquiera con nuestra pareja ni con nuestros amigos más cercanos- ese asunto no nombrado nos deja aún más alejados de nosotros mismos. Ese sí que es un desmoronamiento personal. Sepamos que la verdad siempre, siempre, siempre repara, cura, sana, alivia y nos hace más humanos. En cambio, si estamos aferrados a los secretos con nuestros miedos a cuestas cuidando que nadie nos descubra, al pasar frente a un espejo, constataremos que estamos desnudos. Que eso que somos es imposible de tapar.

Laura Gutman

domingo, 16 de mayo de 2010

Semana Mundial por el Parto Respetado


Hoy comienza la Semana Mundial por el Parto Respetado.

Que nos respeten, que nos traten como mujeres que están por dar a luz, con el amor y el cuidado que ello implica, en lugar de como a niñas enfermas, infantilizandonos y no dejandonos decidir sobre COMO, DONDE y ENTRE QUIENES parir, ES UN DERECHO DE TODAS LAS MUJERES ARGENTINAS.

La Ley Nacional 25.929 sobre los Derechos de Padres e Hijos durante el Proceso de Nacimiento, es de cumplimiento OBLIGATORIO en todo el territorio nacional.

Tenemos derecho a:

- Que nos informen las practicas que nos realizan, y a optar por otras alternativas si las hubiere; - A que nos traten con respeto y no violen nuestra intimidad;

- A que se nos consideren persanas sanas y se nos permita ser actrices de nuestro parto, y no meras espectadoras;

- A que nos acompañe la persona que nosotras elijamos;

- A que no nos separen de nuestro bebé;

- A que nos informen y nos apoyen para amamantar a nuestro hijo;

Y nuestros hijos tienen derecho a:

- Ser tratados con respeto y degnamente;

- Ser correctamente identificados;

- A que no se le practiquen examenes de investigación;

- A permanecer en la misma habitación que su mamá.


Y para reflexionar sobre nuestra parte de responsabilidad en el parto de nuestros hijos, les dejo este fragmento del libro "La maternidad y el encuentro con la propia sombra", de Laura Gutman.






LA OPCION DE PARIR RODEADA DE RESPETO Y CUIDADO
(Extraído del libro de Laura Gutman “La maternidad y el encuentro con la propia sombra”, Pág. 48/49)

Creo que nos llegó la hora de hacernos cargo de nuestros partos. Es insólito que, en materia de partos, las mujeres estemos tan desconectadas, ignorantes, temerosas y nos encontremos sin capacidad de hacer buenas elecciones. Esto se contrapone a otros aspectos de nuestra vida cotidiana, como el trabajo, las relaciones sociales, familiares o afectivas, donde nos manejamos con diversos grados de autonomía y decisión.

¿Hay alguna posibilidad de imaginarnos un parto diferente? ¿Es importante?

Comencemos por pensar que el parto no es solo un hecho físico, que comienza con las contracciones uterinas y finaliza con el nacimiento del bebé y el desprendimiento de la placenta. Es, por sobre todo, una experiencia mística, tal vez el hecho más importante en la vida sexual de las mujeres. Y como hecho sexual, tenemos derecho a vivirlo en intimidad y con profundo respeto a la persona como ser único, con su historia, sus necesidades y deseos personales.

Intimidad significa conexión con nuestro ser profundo, sin valoraciones externas de “bueno” o “malo”, al igual que en nuestra vida sexual, en la que intentamos desarrollar en nosotros nuestras capacidades esenciales, acomodando nuestra idiosincrasia, manera de ser, impulsos y deseos sexuales.

Así deberían ser los partos. Diferentes y únicos.

El dolor –tan despretigiado en los tiempos modernos – es necesario para el recogimiento. Para conectarse con partes muy escondidas de nuestro ser, para bucear bien adentro y salir del tiempo y del espacio reales. Para entrar en un nivel de conciencia intermedio, un poco fuera de la realidad. El dolor nos permite desligarnos del mundo pensante, perder el control, olvidarnos de la forma, de lo correcto. El dolor es nuestro amigo, nos lleva de la mano hacia el mundo sutil, allí donde el bebé reside y se conecta con nosotras. Perdemos noción del tiempo y del espacio. Para entrar en el túnel de la ruptura es indispensable dejar mentalmente el mundo concreto. Porque parir es pasar de un estadio a otro. Es un rompimiento espiritual. Y como todo rompimiento, duele. El parto no es una enfermedad para curar. Es el pasaje a otra dimensión.

Ahora bien, esto es posible solo si alguien nos sostiene. Si contamos con un acompañamiento amoroso por parte de un profesional o un ser querido dispuesto a mirarnos y a ponerse a nuestro servicio.

Si las mujeres tenemos que estar atentas defendiéndonos del maltrato y la deshumanización, eso nos resta capacidad para introducirnos en las profundidades de nuestro ser. Por eso es imprescindible elegir la mejor compañía para este viaje. No nos conformemos con lo que “todo el mundo elige”, con los médicos de moda o prestigiosos. Al contrario, hay que evaluar quién está dispuesto a observar nuestro personalísimo encuentro con la sombra, cuidándonos y haciendo todo lo que no ponga en riesgo nuestra salud física y espiritual.


martes, 11 de mayo de 2010

Acto en la Legislatura porteña por la Semana Mundial del Parto Respetado





Será el proximo miercoles 19 de mayo, a las 18 hs., en la Legislatura de la Ciudad Autonoma de Buenos Aires, Peru 160 (Salón Montevideo).
Hablaran la partera Raquel Schallman y el Dr. Guillermo Lodeiro Martinez sobre el lema de este año, “Nacimiento Traumático, como evitarlo. Nacimiento Placentero, como lograrlo.”
Tambien se presentará el libro de la psicologa y partera Amelia Mussini: "El Parto, Miedo y Dolor. Una mirada más amplia de la Preparación Perinatal y de los Equipos de Atención".

sábado, 8 de mayo de 2010

Artículo de Alice Miller (extraido de la revista Mente Libre)

Imagen bajo licencia Creative Commons
Sad but true, by Krudo



¿Por qué las zurras, las bofetadas e incluso los golpes aparentemente anodinos, al igual que las palmadas sobre las manos de un bebé son peligrosas?

1- Sólo le enseñan la violencia.

2- Destruyen la certeza sin falta de ser amado, como un bebé necesita.

3- Crean angustia: la angustia de la siguiente ruptura.

4- Llevan consigo la mentira: pretenden ser educativas, pero en realidad sirven a los padres para descargar su cólera, y si pegan es porque a ellos les pegaron siendo niños.

5- Incitan a la cólera y al deseo de venganza que permanece reprimido y que saldrá más tarde.

6- Programan al niño a la aceptación de argumentos ilógicos (te hago daño por tu bien) y los inscriben en su cuerpo.

7- Destruyen la sensibilidad y la compasión hacia los otros y hacia uno mismo, limitando así sus capacidades de conocimiento.



¿Qué aprende el bebé de las zurras y otros golpes?

1- Que el niño no merece respeto.

2- Que se puede aprender el bien por medio del castigo (lo que es falso, en realidad el castigo enseña al niño solamente a querer castigar a su turno).

3- Que no hay que sentir el dolor, que hay que ignorarlo, lo cual es peligroso para nuestro sistema inmunitario.

4- Que la violencia forma parte del amor (lección que incita a la perversión).

5- Que negar las emociones es saludable (sin tener en cuenta que será el cuerpo el que pagará por este error, a menudo mucho más tarde).

6- Que uno no tiene derecho.. a defenderse hasta que sea adulto.

Es el cuerpo el que guarda la memoria de todas las marcas nocivas de las supuestas "buenas zurras".



¿Cómo podemos liberarnos de la cólera reprimida?

Durante la infancia y la adolescencia:

1-Burlándonos de los más débiles.

2-Pegando a los compañeros

3-Humillando a las chicas

4-Agrediendo a los profesores.

5-Viviendo las emociones prohibidas delante de la T.V. o los video-juegos, identificándose con los héroes violentos (los niños a quien nunca se les pegó, se interesan menos por las películas crueles y no producirán escenas atroces, una vez adultos).



A la edad adulta:

1-Perpetuando uno mismo la zurra como medio educativo eficaz, sin darnos cuenta de que en realidad estamos vengándonos de nuestro propio sufrimiento sobre la siguiente generación.

2-Negándonos (o siendo incapaces) a comprender la relación entre la antigua violencia sufrida y la que se repite activamente en la actualidad; entreteniendo así la ignorancia de la sociedad.

3-Alistándonos en actividades que exigen violencia.

4-Dejándonos influir fácilmente por los discursos de hombres políticos que designan a víctimas propiciatorias en quien pueden depositar la violencia acumulada y de la que se pueden deshacer por fin sin ser castigados: razas "impuras", etnias "que limpiar minorías sociales despreciadas.

5-Como obedecimos a la violencia siendo niños, estamos dispuestos a obedecer a toda clase de autoridad que nos recuerde la de nuestros padres, como los alemanes obedecieron a Hitler, los rusos a Stalin y los serbios a Milosevic.

Inversamente, si tomamos conciencia de nuestros sentimientos reprimidos e intentamos comprender cómo se transmite la violencia de padres a hijos, cesaremos de pegar a los niños de cualquier edad. Es posible ( muchas personas lo han logrado ), una vez que hayamos comprendido que la única razón de dar golpes "educativos" se esconde en la historia reprimida de nuestros padres.

Alice Miller 2008

traducido por Rosa Barrio

viernes, 7 de mayo de 2010

Newsletter Mayo 2010 de Laura Gutman

Otro excelente newsletter de LG para compartir con ustedes.


Adultos infantilizados por los mandatos familiares
Todos hemos sido criados inmersos en culturas, familias, comunidades o grupos que han funcionado bajo un conjunto de supuestos morales, intelectuales o religiosos que dieron marco a una determinada forma de vivir. ¿Cómo saber si esas maneras de concebir la vida, de pensar o amar, enseñadas o impuestas cuando fuimos niños, han sido saludables para nosotros? Hay una única manera de saberlo: preguntándonos si nos producían placer, felicidad o armonía interior. ¡Parece una broma! Obviamente el nivel de represión, autoritarismo, mentiras, amenazas o soledad por las que hemos atravesado nuestras infancias, no tenían nada de placentero. Los niños las adoptamos para convertirnos en miembros de ese grupo. Y además porque no teníamos otra opción. Los mandatos pueden tener su base en el miedo, la moral sexual, el ateísmo a ultranza, la codicia, el sometimiento, el “hay que sacrificarse”, o cualquier otro sistema de creencias que dentro de un contexto determinado, aseguren la supervivencia al conjunto.

Ahora bien, si hoy -disfrazados de adultos- defendemos por fuera de nuestro equilibrio personal, eso que fue nombrado como “necesario” en nuestras familias, significa que hemos quedado congelados en una vivencia infantil donde aquello que nos imponían, tanto a nivel afectivo como moral, era intocable. Imposible disentir. En aquel entonces no pudimos obtener una mirada abierta de ningún adulto dispuesto a ayudarnos a descubrir quiénes éramos nosotros. Por el contrario, alguien nombraba cómo debíamos ser. Luego, hemos vivido nuestra vida tratando de ser “eso” que nos habían dicho que debíamos ser o sentir o pensar o desear. Por una única razón: con el fin de sentirnos aceptados y amados.

Sin embargo, ese conjunto de creencias o mandatos que posiblemente ya no tengan ningún sentido íntimo para nosotros ni conserven la más mínima conexión con nuestro ser esencial desconocido, gana. Nacen nuestros hijos y resulta más poderoso un mandato obsoleto grabado a fuego en nuestro corazón herido que el llanto cristalino de un recién nacido. Atendemos más las frases vacías cargadas de prejuicios antiguos nombrados por un miembro familiar, que la contundente certeza de que nuestros hijos nos reclaman. Si estamos preguntando a diestra y siniestra qué es lo correcto y qué tenemos que hacer con ese hijo que salió de nuestras entrañas o que hemos ayudado a engendrar...entonces definitivamente, hemos decidido permanecer cobijados por los mandatos ajenos, en lugar de convertirnos en adultos responsables y libres.

Laura Gutman




Cuantos mandatos familiares tenemos todos y cada uno de nosotros!!
"No le hagas upa que se malacostumbran"
"Mas vale un cachetazo a tiempo"
"Dejalo llorar que te está tomando el tiempo"
Y esos son solo algunos, los más comunes, los que más se respetan de familia en familia, pero hay tantos otros!
Creo que este tema puede ir bien enlazado con el Newsletter del mes anterior, respecto de las diferencias entre hermanos, las etiquetas...
Y también podríamos leerlo en función a lo que dice Casilda Rodrigañez, en cuanto a que la tradición judeo cristiana de la sociedad occidental nos ha impuesto como cuarto mandamiento: honrar a tu padre y madre. Lo que ellos dicen no se discute, lo que han hecho con nosotros está bien, porque "solo buscan nuestro bien". Y así, como una forma de justificar a nuestros padres, de perdonarlos, repetimos lo mismo con nuestros hijos.
Cuanto para reflexionar, verdad?

miércoles, 5 de mayo de 2010

FELIZ DIA DE LA PARTERA!!


Hoy, 5 de mayo, se celebra el día internacional de la partera.

Una de las profesiones más antiguas del mundo, la partería, en sus origenes, estaba en cabeza de "mujeres sabias", que acompañaban a las madres en el camino de la maternidad. Poco a poco, con la institucionalización y medicalización del embarazo y del parto, nuestra sociedad occidental fue dejando de lado y olvidando a estas mujeres, relegandolas a un papel de ayudantes, en lugar de la función primordial que tenían antiguamente, de mujer experimentada acompañando a la reciente madre.

Comparto con ustedes este excelente artículo del Blog Alternativo, y no quiero dejar pasar este día sin enviarles un calido y amoroso abrazo a las dos "matronas" (termino que me gusta más que partera, porque me suena a "madre") que me acompañaron en el parto de Emma: Raquel Schallman, con su sabiduría infinita, y Edith Diez, con su acompañamiento amoroso.

Y un FELIZ DÍA para todas las mujeres sabias que honran esta profesión desde el respeto y la empatía hacia el cuerpo de la mujer que pare y del niño por nacer.

martes, 4 de mayo de 2010

Nuestra experiencia en un cole Waldorf





Estamos más que felices con el cambio de cole de Joaqui, y como cuando buscabamos info sobre pedagogía Waldorf nos era muy dificil encontrar relatos de primera mano de padres Waldorf, queremos contarles un poquito como estamos viviendo esta nueva experiencia.
Joaqui tiene 5 años, así que en un cole común estaría en preescolar. Sin embargo, en este cole, son salas integradas, es decir, niños de 3, 4 y 5 juntos. El fundamento de esto es que los niños más pequeños aprenden de los más grandes, y los más grandes ayudan a los más pequeños, como si fueran una familia. Sin embargo, algunas actividades que son específicas para los niños de preescolar, las hacen aparte.
Por lo tanto, al ser una clase con bastantes niños, no hay una sola maestra, sino varias. Cada mañana, luego de recibir a los niños, cada maestra se pone a hacer alguna actividad (pintar, lustrar juguetes de madera, tejer, amasar pan), y cada niño elige hacia qué maestra ir. En este momento Joaqui está "serruchando madera" para hacer un marco para un cuadro :-D
Una de las cosas que he notado en estos pocos meses que Joaqui ha estado en el cole es como se ha disparado su imaginación. Ya no juega tanto al Power Ranger, sino que ahora juega más a los reyes, los caballeros, a vencer dragones y rescatar princesas.
Esto se debe a que en los coles Waldorf, en esta etapa de la infancia, todas las semanas les cuentan un cuento de hadas. Joaqui me cuenta que durante toda la semana les relatan la misma historia (la que Joaqui repite con la misma entonación que la maestra) y a veces los niños interpretan a los distintos personajes de esa historia. Periodicamente, de acuerdo a la epoca del año, va cambiando el cuento.
Otra de las características de este cole son las fiestas. Hasta ahora, hemos tenido dos: La fiesta de la cosecha y la fiesta del Valor.
En la fiesta de la cosecha se celebra la llegada del otoño: el cosechar lo que se sembró durante el verano y el recogimiento interior de los seres preparandose para la llegada del invierno. Es epoca de cosechar y guardar. Los niños reciben espigas de trigo, las desgranan y muelen los granos hasta transformarlos en harina. Con esa harina luego hacen pan, que comparten entre todos. Joaqui me contó, maravillado, como había hecho pan con una semillita.
En la fiesta del valor, las maestras preparan un circuito dentro del jardín, en el que los niños de 4 y 5 años deben sortear diferentes obstaculos (escalar una montaña, pasar por un aro de fuego, hace equilibrio en un tronco para cruzar un río, cruzar un tunel oscuro) para llegar al dragón, contra el que deben luchar. Luego de vencer al dragón se dirigen a una de las maestras, quien les pregunta muy seriamente “Has vencido al dragón?”. Cada niño responde que sí, y entonces la maestra procede a coronar a cada uno de ellos como rey o reina, entregandoles las coronas de cartón que decoraron especialmente para la ocasión.
Mientras tanto, los niños de 3 años han estado cocinando galletitas y pasteles, y preparando las mesas con telas de color amarillo y rojas (los colores del rey), para recibir a los nuevos reyes y reinas en una gran celebración.
Ese día Joaqui llegó muy orgulloso por haber vencido al dragón, aunque reconoció que al principio estaba un poco desilucionado, porque el dragón, finalmente, “no era de verdad”. :-D
Sé que más adelante tendremos otra fiestas, como la fiesta de la luz, en la que los niños, con sus padres y la comunidad educativa, reciben el invierno con hogueras y farolitos. O la kermesse de primavera, con juegos para toda la familia y abierta para todos los amigos, parientes y vecinos que quieran participar.
Pero de eso ya les contaré cuando haya llegado el momento.

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