jueves, 23 de julio de 2009

Lactancia "prolongada", por Mónica Tesone

SIGNIFICADO DEL PECHO

En el transcurso de la lactancia el significado del seno para el bebé experimenta cambios.
Será un sitio donde prenderse satisfaciendo el reflejo de succión; algo que hace que la boca se mueva. Luego, le permite saciar el hambre. Y pasa a tener una importancia significativa como un objeto que sosiega y calma.
Mas adelante es la mamá detrás del pecho, su rostro, su sonrisa, su voz, su olor y la interacción recíproca con su bebé.
El vínculo madre - hijo, luego de pasar por una etapa normal de la dependencia simbiótica, alcanzará gradualmente una etapa de independencia en el vínculo.
Pero existe una tendencia en nuestra sociedad a intentar hacer independientes a los bebés antes que estén maduros para ello.
Una de sus formas es provocar un destete precoz.


DEFINICIÓN DE LACTANCIA PROLONGADA

La valoración de la duración de la lactancia materna es un fenómeno marcado por parámetros culturales e histórico personales.
Muchos consideran erróneamente que seis meses constituyen una lactancia “prolongada” cuestionando los motivos de las mujeres que amamantan a sus hijos más de un año.

A qué se hace referencia cuando se habla de lactancia prolongada?
Nosotros podríamos definirla como “El amamantamiento fuera de las normas culturales, o más allá del tiempo donde la mayoría de las madres dentro de la sociedad a la que pertenecen ya han destetado”.

Razones más comunes que inducen a aconsejar erróneamente el destete

• La aparición de los dientes
• El nacimiento de un hermano
• La adquisición del lenguaje
• El comienzo de la motilidad independiente del niño.
• El comienzo de la escolaridad
• La reincorporación de la madre a la actividad laboral

La duración del amamantamiento puede ser afectada por factores como:
(Cabrer,C; Piovanetti,Y; Pagán,D. Protocolos de Lactancia Materna. Segunda Edición. 2003. San Juan, Puerto Rico.)

• Admisión del infante al área de intensivo (NICU) aún cuando la razón sea menor y temporaria.
• Introducción temprana de suplementos.
• Percepción de la madre de que no produce suficiente leche.
• Si los patrones del infante difieren a las expectativas de la madre (sueño, llanto, alimentaciones, frecuencia, duración, etc.).
• Madre adolescente.
• Baja escolaridad de la madre.
• Actitud negativa de la madre hacia el amamantamiento.
• Actitud positiva de la madre hacia la botella.
• Bajo conocimiento sobre el amamantamiento.
• La madre estudia o trabaja.
• La madre fuma.
• Restricciones hospitalarias.
• No asiste a grupos de apoyo.
• Bajo conocimiento sobre el amamantamiento, tanto de la madre como del padre.
• Pobre calidad de la información de lactancia que reciben.
• Falta de apoyo de la familia, amistades, profesionales de la salud, etc.
• Depresión en la madre.


DATOS ANTROPOLÓGICOS

Katherine Dettwyler en su libro, Amamantamiento, Perspectivas Bioculturales, relata que la práctica de amamantar hasta los seis años para los humanos comenzó a ser modificada, primero por el uso de fuego para cocinar (hace medio a un millón de años) y luego y más significativamente por el procesamiento de granos, moliendo o machacando, ambos proveyendo alternativas a vegetales no cocinados y carne animal cruda.

En Babilonia (3000 A.C.) se amamantaba durante 2 a 3 años.

Los Hebreos (Torah) mencionan un destete a los 3 años.

En Egipto el destete se recomendaba a los 3 años.

Los romanos creían que el destete completo no debía darse antes de los tres años de vida (Galen) o cuando tuvieran completa la dentición (Soranus).

En la Europa Medieval, el destete completo ocurría usualmente entre el año y los tres años de vida. En su libro, Mothering your Nursing Toddler, Norma Jane Bumgarner nos comenta:
“En India, influenciados por la creencia que cuánto más amamante un niño más años de vida tendrá, las madres amamantaban a sus niños lo más que pudiesen, a veces 7 o 9 años.” Los textos médicos en el período de Ayurvedic (1500 a 800 A.C.) recomiendan sólo leche del pecho para primer año, leches del pecho y sólidos durante segundo año, y el destete gradual después de eso.

Estudios etnográficos de sociedades pre-industriales muestran que el promedio de duración de la lactancia varía entre los tres y cinco años de edad de una cultura a otra y entre cada niño dentro de una misma cultura.

En el mundo musulmán, especialmente en África y el Sudán, el destete se rige por las enseñanzas del Corán, que recomienda hacerlo hasta los 2 años.

En 1951, en Mongolia, los niños eran amamantados durante 2 o 3 años, y tampoco era raro que un niño de seis o siete años quisiera ser amamantado para sentirse más seguro.

En Tsinghai, China, en 1956 las madres aún amamantaban durante varios años, 5 años no era inusual, o hasta que naciese otro niño.

En su libro, The Politics of Breastfeeding, Gabrielle Palmer menciona que “en el Este de Lincolnshire las mujeres amamantaban a sus hijos hasta los siete u ocho años de edad en 1820”.

Actualmente, en culturas no occidentales las madres amamantan a sus niños hasta los 3 o 4 años.

Las últimas pocas décadas de este siglo veinte son probablemente el único momento en la historia de la humanidad que los niños han sido completamente destetados en los primeros tres a seis meses de vida.
Según la antropóloga Katherine Dettwyler los seres humanos alcanzan autonomía inmunológica a los 6 años lo que sugiere que a través de nuestro más reciente pasado evolutivo los agentes inmunes contenidos en la leche materna estaban normalmente disponibles para el niño hasta aproximadamente esta edad.

ASPECTOS QUE CONTRIBUYERON A LA CREENCIA DEL EFECTO PERJUDICIAL DE LA LACTANCIA PROLONGADA Y MOTIVARON UN DESTETE PRECOZ

• Desconocimiento sobre los beneficios de la lactancia materna y los riesgos de la lactancia artificial.
• Mensajes erróneos de que los sustitutos de la leche materna son tan buenos o mejores que ella.
• Rutinas hospitalarias que dificultan la práctica de la lactancia.
• Falta de apoyo social y de asesoramiento adecuado.
• Necesidad cada vez mayor de la incorporación de la mujer al mercado laboral.
• Una imagen idealizada de la figura de la mujer.
• Los senos que son vistos como un objeto de estímulo sexual.

Estos fueron algunos de los motivos que contribuyeron a que cada vez fuera más extraña la imagen de una madre amamantando a su hijo durante largo tiempo, lo que nos permite interpretar la desvalorización y la norma cultural negativa hacia la lactancia en un niño mayor.
Ruth Lawrence nos dice: “Si uno fuera a determinar el momento apropiado para destetar estaría basándose en las necesidades nutricionales y los objetivos del desarrollo. Las observaciones acerca de otros mamíferos sugieren que al alcanzar un grado de madurez que permita al pequeño animal buscarse su propio alimento es el detonante para que la madre inicie el destete.
Mientras que en muchas culturas las madres que aún están amamantando a sus hijos de dos, tres, cuatro años o más son consideradas una excepción, posiblemente ellas sean más numerosas lo que la mayoría de la gente cree porque gran parte de ellas permanecen invisibles a propósito
En la actualidad el destete precoz y las fallas a la hora de amamantar son consecuencia de la presión social y la falta de conocimiento y apoyo.

RECOMENDACIONES DE ORGANISMOS INTERNACIONALES

La Organización Mundial de la Salud, UNICEF y la Sociedad Argentina de Pediatría recomiendan amamantar al menos dos años.
A pesar de ello solemos escuchar comentarios que reflejan el desconocimiento de las recomendaciones arriba mencionadas así como también una actitud generalizada por parte de la sociedad de no aceptación de la lactancia materna como la forma natural de alimentación de los niños por lo menos hasta el segundo año de vida.
Muchas mujeres ocultan que amamantan a niños mayores justamente para evitar la desaprobación de los profesionales de la salud y de los miembros de su familia.


DESMITIFICANDO PREJUICIOS

Existen prejuicios populares e incluso dentro de los profesionales de la salud sobre falsas consecuencias psicopatológicas que afectarían a los niños amamantados después del año.

• Alcoholismo
• Enfermedades psiquiátricas.
• Dependencia excesiva.
• Homosexualidad
• Adicción a las drogas

ALCOHOLISMO

A comienzos de 1800 (en la época de la guerra de independencia americana) el Dr. Thomas Trotter, médico de la marina inglesa, presentó su tesis de grado en la que postulaba que destetar tempranamente al bebé lo predisponía a ser alcohólico en la edad adulta. En aquel entonces la propuesta tuvo buena acogida por parte de los médicos, sin embargo la tesis quedó en el olvido hasta que a fines de la década de 1950 un grupo de psiquiatras en Dinamarca que investigaba las causas de las deformaciones congénitas obtuvieron suficientes datos sobre la salud de los padres de 9182 niños nacidos en ésa época. Estos datos sirvieron en 1978 para realizar un estudio sobre el alcoholismo en aquellos niños (ahora adultos).

Encontraron que hacia los 30 años de edad, los hijos de padres alcohólicos tenían más probabilidades de ser alcohólicos que los hijos de padres no alcohólicos; y un dato que confirmaba la hipótesis del Dr. Trotter: al 48% de los sujetos alcohólicos su madre los había destetado tempranamente.

Existían 5 variables que influían estadísticamente para tener un hijo alcohólico.
Aunque el tener padres alcohólicos, bajo peso al nacer y un bajo nivel socioeconómico de la madre contribuían por separado a predecir el alcoholismo, el momento del destete era la variable que aportaba mas fuerza predictiva sobre el futuro alcoholismo del hijo a los 30 años de edad.

1) Destete temprano
2) Tener una madre alcohólica
3) Tener un padre alcohólico
4) Bajo peso al nacer
5) El nivel socioeconómico de la madre

DROGADICCIÓN

No se han encontrado trabajos científicos que encuentren relación causal entre la adicción a las drogas y la duración de la lactancia, por el contrario lo que demuestran los estudios como veremos más adelante es que a lactancias más prolongadas mayor nivel de adaptación social tiene el individuo.

ENFERMEDADES PSIQUIÁTRICAS

En estudios de tipo empírico realizado en Nueva Zelandia por Fergusson se observó que si se controlan una serie de variables de confusión, no existe evidencia para sostener que la lactancia materna “prolongada” se asocie con problemas de desajuste social.
Un estudio que trató específicamente de bebés con lactancias “prolongadas” demostró un mayor ajuste social, y tendencias estadísticamente significativas de menores desórdenes de conducta con la duración creciente del amamantamiento. (Ferguson1987).

DEPENDENCIA EXCESIVA

Existen documentos que demuestran que la lactancia prolongada no es perjudicial para el desarrollo emocional de los niños.
En un trabajo de Stayton se encontró que los niños con mayor apego en la infancia no exhibieron conductas asociadas con temores a ser abandonados cuando sus madres dejaban el cuarto. El niño puede aceptar la cesación de contacto tranquilamente porque sabe que su madre será accesible a él si la necesita.
Las madres que amamantaban menos tiempo tenían niños que lloraban más cuando se separaban de ellas. (Stayton, 1973).

HOMOSEXUALIDAD

No existen trabajos científicos que relacionen la lactancia materna con la homosexualidad.
De todos modos es importante aclarar que la Asociación Americana de Psiquiatría hace 27 años despatologizó la homosexualidad.
Es ampliamente conocido el hecho de que ha sido retirada como diagnóstico del Diagnostic and Stadistical Manual of Mental Disorders (DSM). En 1952 figuraba como conducta patológica (DSM-I), en el DSM II (1968) como sexualidad desviada.
Hoy no es considerada por el DSM-IV como un trastorno.
De todos modos las evidencias de algunos trabajos sugieren que la población homosexual no tiene índices más altos de trastornos mentales que la población general. (Isay; 1991, Hanley-Hackenbruck; 1992, Hoocker, Evelyn; 1957).
A pesar de ello la homofobia entre los profesionales de la Salud Mental sigue siendo un tema ríspido especialmente ante los errores conceptuales de las investigaciones sobre la etiología, o causa, de la homosexualidad (Duranti R., 1999; Schüklenk et al, 1996; DeCecco J., 1995; Parr McWhiter, 1993).
Incluso la OMS sostiene que "la orientación sexual per se, no puede ser considerada un trastorno mental".

BENEFICIOS PSICOLÓGICOS

Como bien dice Priscilla Young Colletto la palabra “beneficio” quizás no sea la precisa, ya que estos “beneficios” en realidad son los que la naturaleza se proponía que sea lo normal para las personas. Amamantar es lo normal. Los sustitutos artificiales y el destete prematuro son, de hecho, lo anormal desde un punto de vista biológico. Son estas prácticas anormales las que colocan al niño en un lugar de enfermarse con facilidad y comprometen su inteligencia.
Existe abundante evidencia científica que documenta que sumado a las cuestiones de salud, cuánto más tiempo un niño sea amamantado, su Coeficiente Intelectual (IQ) será más elevado y sus notas serán mejores en el colegio en los años posteriores.
El desarrollo tanto físico como psíquico y social del niño desde su nacimiento, se sustenta en la maduración de las estructuras cerebrales durante los primeros años de vida.
El sistema nervioso central del niño es por tanto un órgano, cuyo desarrollo está condicionado por un programa genético y también por influencias externas, interacciones con los padres, estímulos sensoriales, ambientales, alimentación, enfermedades, etcétera.

ESTUDIOS CIENTÍFICOS

Fergusson y colaboradores demostraron que los niños amamantados en forma prolongada, cuando llegan a la edad de 15 a 18 años presentan mejores niveles de apego a sus padres y consideran a sus madres menos sobreprotectoras pero que se ocupan más de su cuidado, si se los compara con otros jóvenes destetados precozmente.

El incremento en la duración de la lactancia materna se asoció a un incremento consistente y estadísticamente significativo en:
1) Cociente intelectual calculado a las edades de 8 y 9 años;
2) Comprensión de lectura, habilidad matemática, y escolares calculados durante el período de 10 a 13 años;
3) Evaluaciones docentes de lectura y matemáticas calculadas de 8 a 12 años;
4) Mayores niveles de logros en exámenes finales.

ANSIEDAD

La lactancia prolongada ayuda a los niños pequeños a tener una transición gradual a la niñez, les permite aliviar frustraciones, choques, golpes, y tensiones diarias. (Baumgartner, C.1984,)
En un estudio hecho por Bushnell (ya en el año 1977) se halló que las lactancias prolongadas están relacionadas con escalas menores de ansiedad en el adulto.
Hughes y Hawkins realizaron estudios hechos en mujeres jóvenes relacionados con el amamantamiento durante la infancia. Y concluyeron que cuanto más tiempo fueron amamantadas se encontraron menores niveles de ansiedad en estas mujeres.
El mismo Hughes junto con Bushnell determino que los estudiantes de primer año de psicología que fueron amamantados menos tiempo, tuvieron escalas de ansiedad más altas.

Relación entre la duración del amamantamiento y el desempeño cognitivo del niño.

Existen diferencias significativas entre el índice del desarrollo mental y la duración del amamantamiento (Morrow)
La lactancia prolongada está positivamente relacionada con pruebas en el vocabulario, el desarrollo temprano del lenguaje, coordinación visomotora y comportamiento y las medidas de la cabeza. (Taylor B, Wadsworth J). (Vestergaard M, Obel C).
Los chicos que habían sido amamantados más tiempo tenían en promedio un coeficiente intelectual 8 puntos más alto a los cinco años que los niños que habían sido amamantados por menos tiempo. (Torstein )
Los niños amamantados más tiempo tuvieron resultados más altos en el desarrollo cognitivo; inteligencia y desarrollo del lenguaje.
(Fergusson DM, Beautrais AL) (Horwood LJ, Darlow BA, Mogridge)

EXPERIENCIA PROFESIONAL

De acuerdo a mi experiencia profesional como psicóloga, en comparaciones hechas entre hermanos con distintos tiempos de amamantamiento, he podido observar que aquellos que han tenido lactancias más prolongadas presentaron:


• Poder de observación muy acentuado
• Acceso precoz a la lectura y la escritura.
• Actitud de permanente curiosidad intelectual
• Tendencia fuerte a la originalidad de conceptos, juicios, preguntas y soluciones de problema.
• Facilidad para el pensamiento, la reflexión abstracta, y para la crítica
• Tonos y reflexiones adultas para su edad
• Confianza en sí mismos y en el mundo externo
• Independencia madura
• Fuerte sentido de la ética y los valores morales

Es nuestra responsabilidad como madres con experiencia en lactancia y lideres de LLLI transmitir estos conceptos a la sociedad, concientizándola respecto a los impedimentos culturales que empujan a las madres a realizar un destete precoz.
Informar a los profesionales de la salud, y a la sociedad de los beneficios de la lactancia materna más allá de lo que está reglado por las creencias populares. Y los riesgos de introducir tempranamente lactancia artificial, desculpabilizando a las madres que sufren el estigma de la sociedad por amamantar a sus hijos de acuerdo a sus mutuas necesidades biológicas.

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viernes, 17 de julio de 2009

No me olvido!!

Aquí estoy, solo para decirles que no me olvido de ustedes, ni del blog.
Despues de soñar muchos años con el techo propio, finalmente vemos la posibilidad de acceder a un crédito hipotecario y hacer realidad ese sueño, así que en este momento estamos abocados a la busqueda de nuestro propio nido.
Por lo tanto, no queda mucho tiempo para inspirarme y escribir, ni buscar info para compartir, ya que todo lo que busco son casas, casas y más casas, que no creo que les resulte muy interesante ;-)
Me reporto, solo para avisar que no me he ido!! Y que ojalá el próximo post lo pueda escribir diciendo que ya encontramos nuestro lugar en el mundo.
Saludos!!

lunes, 6 de julio de 2009

Newsletter de Laura Gutman del mes de Julio

Como todos los meses, les acerco el Newsletter mensual de Laura Gutman.
Tengo que confesar que en esta oportunidad no me ha gustado mucho, pero igual lo pongo para que cada uno saque sus propias concluciones.
Y es que, si bien la leche de vaca no es santo de mi devoción, y soy una ferviente defensora de la lactancia materna, tampoco creo que se pueda achacar todos los males y enfermedades que sufrimos a la ingesta de lacteos.
Yo soy una gran consumidora de lacteos (leche, quesos, cremas, postres, manteca... creo que no pasa un día sin que ingiera algún lacteo), y practicamente no sufro de enfermedades respiratorias, salvo algún resfrío ocasional.
Mi hijo Joaquín no ha probado leche desde su destete. Tomo leche materna en forma exclusiva hasta los 8 meses, luego tomaba alguna que otra mamadera de leche maternizada mientras yo estaba en el trabajo, y cuando dejé de trabajar, volvió a tomar solo teta (además de la alimentación complementaria). Se destetó a los 3 años y medio, y no le gustan los lacteos. Apenas come algún queso y algún chocolate, pero nada más. Sin embargo, cuanta afección respiratoria anda dando vueltas, el se la agarra.
Entonces no me cuadra esto de "leche = mocos". Puede ser cierto en algún caso, pero no me cuadra esto de que ultimamente lo tome como verdad absoluta, y que toda enfermedad sea responsabilidad de la leche de vaca.
Sí coincido plenamente en que la enfermedad tiene estrecha relación con lo que nos está pasando en nuestro mundo emocional.
En fin, aquí va el newsletter. Luego me cuentan.

La salud en nuestras manos
En épocas de gripes y anunciadas pandemias, fomentamos el miedo en vez de la salud. Información parcial, noticias catastróficas y fuera de contexto promueven el temor, mientras se pide a la población que no entre en pánico, en una contradicción insostenible. Es verdad que cualquiera de nosotros puede “contagiarse” y enfermar. Es más: tenemos derecho a enfermar, a tomarnos un respiro y apartarnos de nuestras rutinas cotidianas. Para lograrlo, necesitaremos utilizar los virus para realizar la enfermedad. Incluso podemos afirmar que no hay nada más saludable que enfermar, entendiendo que es la manera de recuperar el equilibrio perdido. Sin embargo, para enfermar, tendremos que recurrir a instancias mucho más potentes que los virus: necesitaremos sentimientos o dolores no reconocidos, hartazgos o conflictos internos sin solución aparente y el deseo de apartarnos y distanciarnos, erigiendo enemigos por doquier. También precisaremos comida de mala calidad o alejada de nuestra naturaleza personal. Quiero decir, comemos lo que luego nos enferma y pensamos lo que luego nos enferma. Esto significa que el equilibrio físico y psíquico está en nuestras manos y depende de nosotros mucho más que de los temibles virus externos. Aunque no lo parezca, ésta es una excelente noticia. Porque podemos hacer algo muy concreto. ¿No queremos enfermar? Pues bien, abandonemos completamente la leche y sus derivados. Completamente significa completamente: yogures, postres, flanes, cremas, helados, manteca, chocolate. En los niños pequeños, esta debería ser la regla. ¿Es muy difícil? ¿Acaso es más fácil tolerar las virulentas gripes que nos tienen aterrados que sostener una dieta momentáneamente rigurosa? Ahora bien, supongamos que prestamos una estricta atención al alimento, aún tendremos que abordar el territorio de los dolores afectivos. Eso es más complejo, pero no imposible. Como mínimo, preguntémonos qué nos aportaría una enfermedad respiratoria en este momento de nuestras vidas. ¿No tenemos ninguna pista? Pidamos ayuda, para ver aquello que enceguecidos por nuestras propias opiniones, no alcanzamos a vislumbrar. En lugar de alimentar el miedo o de aislarnos, sepamos que sólo podemos enfermar de aquello que nos completa. Y que todo síntoma nos aporta información sobre el estado de nuestra conciencia. No hay verdadero peligro si miramos hacia adentro.

domingo, 28 de junio de 2009

Niños que pegan, niños que no se sienten amados

Es necesario que nos pongamos en su piel, la de unas criaturas que no consiguen comunicar con palabras comprensibles a nuestros oídos que no reciben lo que necesitan. Ofrecerles tiempo y el calor de nuestros brazos es la tarea pendiente.





Los niños no nacen agresivos. Los niños no son naturalmente violentos, ni maleducados, ni coléricos ni irrespetuosos. Tampoco es verdad que los niños sean más agresivos que las niñas, ni que haya edades en que sea "normal" que se relacionen violentamente con los demás. No. Sencillamente todos los niños pequeños reaccionan a su entorno en un modo semejante a como han sido y son tratados.


El tema de la agresividad es dificil de abordar, en primer lugar porque cada uno de los adultos tenemos niveles de tolerancia muy diferentes respecto a las actitudes provocadoras de los demás. Lo que un individuo considera irrespetuoso otro piensa que es una nimiedad, ya que depende de las experiencias vitales de cada uno. Sin embargo, tomaremos el concepto de violencia cuando un niño lastima a otro. El daño puede ser provocado a través de golpes o insultos, aunque también habrá que tomar en cuenta los ataques menos visibles, como la humillación, el desprecio o la indiferencia, modos más sutiles, pero no menos desestabilizadores, que terminan igualmente hiriendo al otro.


¿Qué es lo que provoca que un niño necesite golpear o lastimar a otro? La desesperación. La exasperación por ser amado y tenido en cuenta según sus necesidades bien personales. ¿Acaso el niño pegador es aquél que no es amado? En realidad, sus padres lo aman, pero él no se siente amado, que son dos cosas muy distintas. Antes de desestimar estas ideas y de defendernos a nosotros mismos vociferando que sí amamos a nuestros hijos, hagamos un esfuerzo por pensar este amor, este vínculo que nos une, desde el punto de vista del niño pequeño.


Imaginar sus emociones

Situarnos en el lugar del otro es muy complejo, sobre todo porque en estos casos no tenemos recuerdos conscientes de cómo era vivir en el cuerpo de un bebé. Tendremos que imaginarnos sin ninguna autonomía, sin lenguaje verbal para explicar lo que necesitamos, absolutamente dependientes de los cuidados maternos, con hambre por momentos, con miedo en otros, con ansiedad, con impulsos vitales de supervivencia que no podemos manejar.

Cuando somos bebés y niños pequeños esperamos recibir los cuidados y el confort físico y afectivo que nos resultan indispensables para sentirnos bien. Tenemos la experiencia reciente de la vida intrauterina, por lo tanto es totalmente lógico que pretedamos cierto nivel de bienestar.

Pero cuando no lo obtenemos, cuando la espera duele, cuando el hambre aumenta hasta convertirse en sufrimiento, cuando la soledad lastima, cuando lloramos sin que nadie acuda, cuando el cuerpo está flotando en un vacío desgarrador, cuando nadie nos toca ni nos acaricia, cuando no somos acunados ni escuchamos melodías susurrantes; aparece la desesperación por obetener los cuidados mínimos y necesarios para sentirnos bien, es decir, para desarrollarnos saludablemente y crecer. Entonces reaccionamos. Hacemos lo que podemos con nuestros magros recursos. Pedimos auxilio a gritos. Escupimos. Mordemos. Pegamos. Incluso si sólo tenemos seis meses y todavía no somos capaces de desplazarnos por nuestros propios medios.



El castigo es la soledad

¿Qué sucede luego? Algo bastante peor de lo que esperábamos. Los adultos a su vez reaccionan a cuasa de nuestras conductas desesperadas, enfadándose y dejándonos cada vez más aislados. Nos acusan de ser niños malos, egoístas o maleducados. Nos castigan. Nos quitan lo poco que habíamos obtenido. Nos dejan aún más solos. Nos obligan a permanecer en nuestras habitaciones en medio de un silencio devorador. Algunas veces incluso nos pegan, pero la paliza no nos duele tanto como la soledad. Finalmente nos damos cuenta de que nadie ha escuchado nuestros reclamos, que estamos solos y perdidos. Que somos demasiado pequeño. Que no contamos con otras herramientas, y que simplemente tenemos la certeza, de un modo visceral, que no obtenemos aquello que necesitamos. No sabemos qué hacer. La exasperación por recibir cuidados amorosos nos enloquece, nos ciega, nos llena de furia y de impotencia. Entonces surge de nuestras entrañas la necesidad de pegar aún más fuerte, más velozmente y más inteligentemente. Necesitamos afinar nuestras estrategias. Si no pegamos, si no expresamos vitalmente esto que nos pasa, moriremos en el vacío de nuestra soledad. Es lo único que podemos hacer, incluso si sabemos que luego seremos cada vez más brutalmente castigados.

Con el tiempo vamos aprendiendo que, dentro del castigo, al menos logramos tener una existencia plena y concreta en las emociones de los adultos que nos crían. Cuando nos castigan, nos ven. Estamos presentes. Tenemos una entidad, aunque sea dentro del enfado de los mayores. Nos hablan, nos gritan, nos acusan; es verdad. Pero en esas circunstancias estamos existiendo para ellos, y esa existencia es motivo suficiente para saber que en la medida que sigamos golpeando, pegando o dando patadas, estamos presentes en el interés de los adultos. No es un amor amoroso pero es amor. Para confirmarlo, algunas vez dejamos de pegar, constatando que inmediatamente desaparacemos a los ojos del adulto. Luego volvemos a pegar y, mágicamente, volvemos a existir. Ya no caben dudas, es la mejor manera que hemos encontrado para ser tenidos en cuenta.

Una revisión sincera de prioridades

Pensándolo así, desde el punto de vista de los adultos, ¿vale la pena castigar a un niño que pega? ¿Sirve imponerle una penitencia? ¿Da resultados que lo sometamos a largos discursos sobre la buena educación? Ahora bien, ¿acaso es pertinente no hacer nada, suponiendo que va a madurar solo y que aprenderá con el tiempo? No. Ni lo uno ni lo otro. Porque en ambos casos el niño permanece solo y, en consecuencia, cada vez más desesperado por obtener la mirada, comprensión y presencia. No modificaremos sus actitudes si lo aislamos o abandonamos.

¿Que hacemos entonces? Pues estaremos obligados a reconocer cuántas veces el bebé o el niño pequeño nos ha pedido presencia y no hemos sido capaces de responder. Tendremos que constatar y tomar en cuenta los pedidos de presencia, de tiempo, de observación, de quietud o de silencio que el niño ha demandado sin éxito. Será necesario revisar dónde hemos puesto nuestras prioridades, cuáles son las situaciones que atendemos en primer lugar, cada día, cada noche, cada sábado, cada domingo, cada mañana, cada tarde, cada instante de nuestra vida. La tarea será sincerarse, y en lugar de echar la culpa a algo o a alguien, tratar de ver qué es lo que sí estamos en condiciones de ofrecer.

Un ejercicio interesante y revelador es escribir una lista de tareas. Habitualmente no dejamos de responder los correos electrónicos ni los mensajes de texto del móvil. Para la mayoría de los adultos el trabajo es un prioridad, y es lógico que así sea. El secreto es constatar si cuando regresamos a casa el trabajo sigue siendo nuestra prioridad, o si somos capaces de desplazar ese interés a las demandas y requerimientos del niño pequeño. Será útil revisar la lista de obligaciones diarias que asumimos y ver si algunas de ellas son delegables. Si alguien nos puede ayudar, no cuidando del niño, sino haciéndose cargo de algunas tareas cotidianas que nos quitan tiempo y disponibilidad para nuestros hijos.

Recuperar su confianza

Todo niño pegador necesita ser más abrazado que antes. Todo niño agresivo necesita el calor de un cuerpo acogedor sabiendo que tiene permiso para permanecer allí, acurrucado, todo el tiempo que desee. ¿Hasta cuándo? Hasta que confíe en que no lo volveremos a abandonar. Hasta que constate una y otra vez que cuenta con nosotros, que no hay nada en el mundo que nos importe más que su bienestar. ¿Y cuánto tiempo puede durar eso? Un año, dos, cinco, diez, toda la vida... Depende.

¿Qué podemos hacer cuando comprendemos que el niño pide más presencia y cuidados de los que somos capaces de prodigar?Hablemos. Seamos honestos. Relatemos nuestras dificultades. Y luego busquemos sustitutos. En lugar de desmerecer lo que nos solicitan, reconozcamos que tienen necesidades especiales, que nosotros no somos capaces de responder según sus expectativas, pero que estamos en condiciones de pedir ayuda para satisfacerlos. Si estamos discapacitados afectivamente o contamos con pocos recursos emocionales, asumamos que ellos merecen, como mínimo, la explicación pertinente y modos posibles de resarcirse.

Consecuencias para el futuro

¿Qué sucederá si dejamos que las cosas siguan como están, sin intervenir ni modificar nuestra capacidad de amar? Pues que el niño organizará su sistema de intercambio afectivo a través de la violencia, que puede ser visible o invisible. Así, puede convertirse en un niño o joven golpeador. Siendo mayor y autónomo, ya no se sentirá con derecho a reclamar amor materno. Además, ni siquiera sabrá que eso es lo que anhela. Tal vez se convierta en un ser despóticamente exigente con sus padres, sus parejas o sus amistades. Creerá que tiene derecho a ser compensado siempre, pero por más que golpee, patalee o vocifere, una vez más, será despreciado por la sociedad en conjunto. Siendo adulto, los cambios dependerán de su capacidad de reconciliarse con su histórica soledad.

Artículo de Laura Gutman publicado en la revista española Tu Bebé del mes de Abril de 2009.-

domingo, 21 de junio de 2009

Felía Día del Padre!!!

Para Hernán, y para todos los papás que nos leen!!

Esperamos que pasen un hermoso día con sus hijos. FELIZ DIA!!




El rol del padre


Frente al agobio, la confusión y el cansancio que padecemos cuando tenemos hijos pequeños, las mujeres quisiéramos tener a mano una serie de “obligaciones” para endilgar al varón a quien percibimos más libre y autónomo y con una vida que no ha cambiado tan drásticamente como la nuestra. Somos las mujeres quienes necesitamos creer que un “buen padre” se ocupa de tal y cual manera de los hijos que tenemos en común. Pero cuando esto no ocurre, nos abruma el rencor y la desilusión.

Los “roles” que cada uno asume son hechos culturales. O personajes que repartimos entre todos para que una escena pueda ser representada. De modo que, cuando un niño “entra en escena” (o nace), se nos desacomodan todos los roles que teníamos asignados. Las mujeres nos encontramos en lugares que no habíamos dispuesto para nosotras mismas, nos sentimos afuera del mundo, solas, exageradamente demandadas, desgarradas entre permanecer en los lugares donde habíamos forjado nuestra identidad, o pendientes de las necesidades del niño pequeño. Frente a este panorama, observamos al varón que no está ni desgarrado, ni peleado entre nuevas y viejas identidades, ni malherido, ni agotado. Por lo tanto, nos resulta evidente que tendría que asumir parte de las tareas que por carácter transitivo de género, hemos asumido las que hemos devenido madres. Y ahí se ponen de manifiesto los desacuerdos ocultos de la pareja.

Pues bien. Sobre todo esto vale la pena conversar. Porque la presencia de un niño nos obliga a pensar cómo vivimos, qué esperamos unos de otros, qué organización familiar estamos dispuestos a construir y cuánta generosidad tenemos disponible. Por otra parte, los “roles” que asumamos, serán funcionales de acuerdo a si los hemos “planeado” juntos o no. Por ejemplo, si asumimos que la madre se hará cargo emocionalmente del niño, necesitará que “alguien” se haga cargo emocionalmente de ella. Y el varón que tiene al lado posiblemente sea el mejor postulante para ese ”rol”. En ese caso, no importa qué es lo que hace en función de su paternidad, no importa si baña al niño o si se despierta por las noches para calmarlo. Porque “es” padre en la medida en que sostiene emocionalmente a la madre para que ésta tenga fuerzas afectivas suficientes para acunar al niño. En cambio, si la madre no tiene disponibilidad emocional para el niño, o no tiene posibilidades de permanecer a su lado porque la economía familiar depende de ella; posiblemente haya un varón más “cariñoso” y en apariencia “buen padre” que se ocupa del hijo. Sin embargo, de un modo poco visible está obligando a su mujer a abandonar su despliegue maternante y desviando su preocupación hacia la adquisición del alimento. En estos casos, el varón no posibilita ni facilita una permanencia suave y dedicada de la madre hacia su hijo. Y este no es un dato menor, aunque las mujeres modernas creamos que la igualdad de derechos se basa en que tanto las mujeres como los varones asumamos indistintamente la crianza de los niños; desde el punto de vista del niño, no es lo mismo recibir cuidados maternantes femeninos que cuidados paternantes masculinos. Y eso que ni siquiera estamos hablando de lactancia, hecho que requiere una permanencia y disponibilidad irremplazables por parte de la madre.

Lo ideal sería que los “roles” estén todos asignados para jugar el juego de la familia. La mayoría de las veces, esto no ocurre. Hay un rol que pocas veces asumimos, seamos mujeres o varones. Es el rol de quien se despoja de sus propias necesidades a favor de las necesidades básicas, impostergables, urgentes e irremplazables de los niños pequeños. Cuando desestimamos los tiempos lentos de los niños, la necesidad de contacto, de brazos, de presencia física y de escucha genuina; nadie asume su rol.
Hablar de lo que le toca hacer al padre o de lo que corresponde hacer a la madre nos coloca en la lucha interminable por quien logra resguardarse más a sí mismo. Es verdad que nos faltan jugadores para la escena familiar. En la mayoría de los casos nos hemos quedado sin familia extendida, sin barrio, sin aldea, sin mujeres experimentadas ni grupos de pares para hacernos cargo mancomunadamente de los niños pequeños. Estamos todos muy solos y exigidos. En ese sentido, los varones que desean ser “buenos padres” tampoco logran responder a las expectativas. Fallan. Están cansados. Reciben palabras de desprecio. Se sienten poco valiosos. Escasamente potentes. Y se supone que deberían hacer lo que no hacen, es decir, llegar temprano a casa, hacerse cargo del niño, calmarlo, jugar con él, ser paciente.

Pensar el rol del padre dentro de la familia moderna tiene que coincidir con un pensamiento más generalizado sobre cómo vivimos todos nosotros, cómo y dónde trabajamos, cómo circula el dinero, quién administra, cómo nos manejamos respecto al poder dentro de las relaciones, cómo circula el amor y el diálogo dentro de la pareja y sobre todo qué importancia le asignamos a la libertad y a la autonomía personales. Porque es importante tener en cuenta que si estamos apegados a la propia autonomía, el niño no logrará recibir lo que necesita. Y si recibe el tiempo y la dedicación, será en detrimento de la libertad de la madre. Y desde ese lugar de pérdida de libertad, las mujeres nos ponemos exigentes con los varones, queriendo definir claramente qué roles deberían asumir. Con lo cual, estamos todos enfadados unos con otros. Por eso, el tema no pasa por luchar para determinar quién pierde más libertad, asignando deberes a diestra y siniestra, sino por revisar qué capacidad de entrega tenemos unos y otros. La maternidad y la paternidad no se llevan bien con la autonomía y la libertad personal. Tenemos que estar dispuestos a perderlas, si nos interesa el confort de los niños pequeños. Y en este punto, es lo mismo ser varones o mujeres.

Tal vez sea tiempo de mirarnos honestamente y reconocer qué es lo que cada uno de nosotros está dispuesto a dar. Comprometernos a eso y no más. Aceptar nuestras limitaciones y darnos cuenta que nos complementamos. Que hay algo que el otro ofrece que uno mismo no sería capaz. Y que si no da “todo” lo que quisiéramos, no lo coloca en un lugar donde “no da nada” sino que “da algo diferente”. De ese modo pierden sentido todas las discusiones sobre los roles adecuados, lo que se debe o no se debe hacer frente a algo tan difícil como criar niños pequeños.


Laura Gutman

sábado, 20 de junio de 2009

20 de junio: Día Mundial del Refugiado

Foto cortesía de Flikr, Creative Commons
NAKBA0016-RefugeesOnTheMove-10-30-1948-Jalil_Nakba_Palestine1948 de castielli

El día Mundial del Refugiado fue creado por la ONU, como una expresión de solidaridad a Africa, que es el continente que tiene la mayor cantidad de refugiados del mundo.


Cada día, miles de personas se ven obligadas a dejar sus hogares, sus pertenencias, hasta a sus seres queridos, escapando de guerras, del hambre, de la miseria, o por ser perseguidos simplemente por pensar distinto, por razones politicas o religiosas.


Estas personas escapan en un acto de valentía total y absoluta. Renuncian a todo lo que tenían, buscando simplemente la esperanza de un futuro mejor, para ellos, para sus familias, para sus hijos. Miles jamás lo consiguen. Sin embargo, otros tantos, continuán perseverando.


Podemos ayudarlos aportando nuestro pequeño grano de arena de diferentes maneras: siendo amables y solidarios con los extranjeros en nuestro país, recordando que no es fácil empezar una nueva vida en un país donde el idioma y las costumbres son completamente diferentes, o colaborando con ACNUR, que es la Agencia de la ONU para los refugiados.


Reflexionemoslo hoy. Llevemoslo a cabo cada día.




domingo, 7 de junio de 2009

Nada como mamá, nada como mamar

Hace más de una semana que tenía pendiente compartir con ustedes el spot de promoción de la lactancia materna de la asociación española Criar con el Corazón, con el apoyo de El Parto es Nuestro, Vía Lactea, Amamantar Asturias y Mamilactancia.
Aquí lo tienen:

viernes, 5 de junio de 2009

DIA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE

En el día mundial del medio ambiente, comparto con ustedes el excepcional video HOME (versión e ingles aquí). La fotografía es increible. Lamentablemente no esta disponible para agregarlo directamente al blog.
Para reflexionar sobre el hermoso planeta que tenemos, lo que estamos haciendo con él, y qué mundo heredaran nuestros hijos.
El momento de sumar nuestro grano de arena es AHORA.

martes, 2 de junio de 2009

Newsletter de Laura Gutman del mes de Junio

En lugar de tribu hay sólo un padre

Todas las madres con niños pequeños necesitamos sostén, acompañamiento, solidaridad, comprensión y resguardo de otros miembros de nuestra tribu. Pero claro, en el mundo occidental -especialmente en las grandes ciudades- nos hemos quedado sin tribu. Emprendemos la búsqueda solicitando apoyo y lo que encontramos más cerca es al señor que duerme en nuestra cama, que en la mayoría de los casos ha sido nombrado padre oficial del niño. Llamativamente suponemos entonces que toda la compañía, el cobijo, la ayuda, la disponibilidad y la empatía que una tribu entera nos hubiera prodigado, ahora debería provenir de una sola persona: el padre del niño. Tomemos en cuenta que una cosa es la inmensa necesidad de ser amparadas frente a la desesperación, la locura y las vivencias confusas que estamos experimentando desde el nacimiento de nuestros hijos, y otra es lo que un solo individuo puede ofrecer, reemplazando los roles de muchos.

Cuando no vislumbramos nuestra realidad en forma global, creemos que las cosas se solucionarían si el varón regresara más temprano a casa, si cambiara los pañales de vez en cuando o si ganara más dinero. Es tiempo de admitir que somos sólo dos personas -nada más que dos- y que tanto las madres como los padres estamos demasiado solos en la compleja tarea de acunar a nuestros hijos. Si la realidad es tan desventajosa, compartamos lo que nos pasa, conversemos y decidamos juntos a quiénes pedir ayuda. Inventemos una red amorosa donde haya un lugar destacado para los niños. Ofrezcamos una sonrisa, un libro, un dato valioso a otras madres. Abramos nuestras casas, cocinemos algo delicioso, invitemos a otros adultos con niños a visitarnos. Si participamos en la construcción de una tribu moderna, dejaremos de culpar a nuestra pareja. Y aparecerá la virilidad que estábamos reclamando.

Laura Gutman

miércoles, 27 de mayo de 2009

Chicken a la carte

Hernán me acaba de mandar este video, que participó en la categoría de filmes cortos en el Festival de Berlin del 2006.
Para pensar...

domingo, 17 de mayo de 2009

Dejemos a las mujeres parir en paz.


Anoché me acosté tardísimo respondiendo los comentarios hechos a la nota que publicó el diario La Nación en atención a la Semana del Parto Respetado: Parto en casa, sí o no?

Lamentablemente, cerraron los comentarios y no pude terminar de responder a un montón de comentarios llenos de desconocimiento sobre el tema, que se virtieron en esa nota.

Esta mañana desperté y seguí pensando en las cosas que había leído...

Una de las personas que comenta la nota, habla de todas las "desgracias" que nos pueden suceder a las "irresponsables" que elegimos un parto domiciliario.

La mayor parte de esas desgracias pueden suceder en cualquier punto del embarazo (por ejemplo, desprendimiento de placenta) con lo cual siguiendo su línea de pensamiento, las mujeres deberíamos internarnos durante los 9 meses de embarazo, "por las dudas".

Otras tantas de las cosas de las que habla suelen ser consecuencia de cesareas anteriores (rotura uterina), y es altamente improbable que se produzca en un parto normal y sano.

Otras, son producto, justamente de la excesiva medicalización, por ejemplo la hiperdinamia, que implica una excesiva cantidad de contracciones uterinas, y en cuyo caso el famoso "suerito" está contraindicado (lástima que te lo ponen apenas ingresas al sanatorio).

Creo que cada vez que surgen este tipo de discusiones, el problema es que se desdibuja lo que realmente debiera ser el eje de la discusión.

Y es que si el parto se produce en casa, en la casa de la partera, en la clínica privada, en el hospital publico, o en una casa de partos, no debería ser materia de discusión.

Lo unico sobre lo que deberíamos focalizarnos no es el DONDE, sino el COMO.

No es tan importante donde nacen nuestros hijos, lo importante es como los traemos al mundo. Que tipo de preparación al parto hemos hecho. Si hemos logrado contactar con nuestro bebé, con nuestros miedos y con nuestras expectativas. Si estamos al tanto de que será un proceso largo y doloroso, pero que la recompensa al final es grande: nuestro hijo.

Lo que debería discutirse es la posibilidad de que la mujer pueda elegir donde y como parir sin ser juzgada, que si quiere parir en su casa, bien; si quiere hacerlo en la clínica, pero sin suerito, sin episiotomía, sin peridural, que se la respete y no la castiguen luego alejando al bebé de su lado, por haber cometido la osadía de oponerse al poderío médico; y si elige una cesarea (como sucede tan a menudo) y está consciente de los riesgos que esta implica, que también se la respete. ESO ES EL PARTO RESPETADO.

Cada vez que sale este tipo de notas, no logro entender porque la gente se enoja tanto con las personas que elegimos tener a nuestros hijos en casa. De la misma manera que se enojan con las que optamos por la lactancia prolongada. Y los que más se enojan, los que más asustados parecen con este "poderío" de las mujeres de elegir COMO y DONDE parir, son los hombres.

Que pecado tan grande hemos cometido quienes nos atrevemos a dejar de lado los mandatos sociales y decidimos tener a nuestros hijos en nuestro nido, en cuclillas, con nuestras parejas sosteniendonos de las axilas? Cómo podemos atrevemos a poner al recién nacido al pecho y amamantarlo hasta que se sienta preparado para dejar nuestro regazo? Porque asusta tanto que una mujer grite a los cuatro vientos que HA PODIDO PARIR SOLA? Porque todos se quedan más tranquilos si decidimos que nos abran el vientre de lado a lado para sacar a nuestro hijo, aunque no esté preparado aún para nacer? Porqué cuando un niño quiere mamar hasta los 3 años aparecen enseguida los agoreros, pronosticanco terribles problemas psicologicos para el niño que solo busca la leche y el calor de su madre? Porqué todos se quedan más tranquilos si la mamá decide dar una mamadera, así de paso el papá puede ayudar y cumplir con una función que es netamente maternal?

Se me ocurre que tal vez el problema sea el MIEDO A LA MUERTE.

El nacimiento y la muerte estan intimamente ligados. Hasta tal punto es así, que en muchas culturas panteistas, la diosa o el dios de la muerte es el mismo que la diosa o el dios que trae la vida (en el libro "Mujeres que corren con los lobos" de Clarisa Pinkola Estés, se habla del tema).

Y en esta cultura, cada vez estamos mas acostumbrados a tratar el embarazo como una enfermedad.

Pues no, entiendanlo, el embarazo es un proceso fisiologico, y es PARTE DE LA VIDA.

Todos los que estamos vivos, moriremos tarde o temprano.

En un embarazo sano no tiene porqué existir complicaciones que impliquen riesgo de muerte. Todos los días nos exponemos y exponemos a nuestros hijos a situaciones tanto o más riesgosas que un parto en casa.

Tengo una familia grande, muchos amigos y conocidos, y gente que he conocido en la red.

No he escuchado jamás, de nadie que haya tenido ninguna de esas patologías que nombra la persona que hizo el comentario en la nota de La Nación. O mejor dicho, sí: solo he escuchado de niños con circular de cordón, dos casos. Los dos nacieron por parto natural. Uno en una clínica privada, el otro en su casa. A los dos les sacaron la circular al momento del nacimiento. Ninguno de los dos tuvo ningún tipo de complicación.

Y sin embargo, puedo nombrar muchísimos accidentes domésticos donde han estado en riesgo los niños: desde el que se tomo el frasco de lavandina, el que se cayó de la escalera, el que metió los dedos en el enchufe, y hasta la hermana de una amiga, que tuvieron que reanimarla luego de que la encontraran flotando en la pileta.

Vivir es riesgoso, por que estar vivo implica el riesgo a perder la vida en cualquier momento. Nadie sabe el día ni la hora, pero a todos nos llegará.

APRENDAMOS A VIVIR SIN MIEDO A MORIR. Y DEJEMOS A LAS MUJERES PARIR EN PAZ.

lunes, 11 de mayo de 2009

Semana Mundial por el Parto Respetado en la Legislatura Porteña

La Liga de La Leche Argentina invita a participar del acto por la Semana Mundial por un Parto Respetado el próximo miércoles 13 de mayo a las 16.30 hs, en el Salón San Martín de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.
Ingreso por Perú 160
.
Esta es la carta que envió el Dr. Michel Odent acompañándonos en la celebración.

Durante millones de años las mujeres no podían tener bebés sin liberar un cocktail hormonal que la ciencia moderna presenta como un "cocktail de hormonas del amor". Todo esto debe ser reconsiderado desde que la cesárea se ha vuelto una intervención rápida, fácil y segura. Lo que fuera una forma maravillosa de salvar ocasionalmente un bebé en peligro, está convirtiendose, a escala planetaria, una forma habitual de parir. Es como si la inteligencia humana hubiera convertido en inútiles a las hormonas del amor en este periodo critico que es el nacimiento. Las preguntas se hacen hoy en terminos de civilización y del futuro de la humanidad. La discusión de leyes podría ser una forma de participar en la iniciación de una necesaria toma de conciencia.
de Michel Odent, acompañando la semana del parto respetado

'Pendant des millions d’années les femmes ne pouvaient pas avoir de bébés sans libérer un mélange hormonal que la science moderne présente comme un ‘cocktail d’hormones de l’amour’. Tout est à reconsidérer depuis que la césarienne est devenue une intervention rapide, facile et sure. Ce qui était une merveilleuse façon de sauver occasionnellement un bébé en danger est en train de devenir, à l’échelle de la planète, une façon habituelle d’accoucher. C’est comme si l’intelligence humaine avait rendu les hormones de l’amour inutiles dans cette période critique qu’est la naissance. Les questions se posent aujourd’hui en termes de civilisation et d’avenir de l’humanité. La discussion de lois pourrait être une façon de participer a l’initiation d’une nécessaire prise de conscience'.



La Semana Mundial del Parto Respetado fue declarado de interés de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Hoy empieza la Semana Mundial por el Parto Respetado


Todos los años, en el mes de mayo, se celebra la Semana Mundial por el Parto Respetado, y este año 2009 empezará a celebrarse hoy, 11 de mayo, hasta el 17.

El lema de este año es: "Por la urgente disminución de las cesareas innecesarias".

En Argentina, en algunas clínicas y sanatorios privados, el índice de cesareas trepa al terrorífico 80%, cuando la OMS recomienda que no deberían superar el 15% , y de los partos que comienzan en casa, la tasa que termina yendo a cesarea (por supuesto en un sanatorio) es de alrededor del 8%.

Esto nos debería decir algo, cuanto menos alertarnos sobre la horrorosa cantidad de mujeres que son sometidas a una cirugía mayor (porque eso es una cesarea, nos guste o no), que se pierden la maravillosa experiencia de un parto normal, porque no es posible que el 80% de las mujeres que va a determinado sanatorio (muy paquete, por cierto) de la Ciudad de Buenos Aires, no puedan parir, y sin embargo, solo el 8% de las mujeres que intenta un parto domiciliario tampoco pueda hacerlo...

Los invito a visitar la pagina de RELACAHUPAN (Red Latinoamericana y del Caribe por la Humanización del Parto y Nacimiento), bajar los afiches y distribuirlos donde puedan.

Y aquí les dejo también es spot que, espero, veamos esta semana en televisión.





viernes, 8 de mayo de 2009

Una nota vieja...

La encontré de casualidad, buscando otra cosa. Si será vieja la nota que la conductora del programa ya está retirada y la pareja (uno de los principales productores/empresarios de Argentina y una modelo/actríz) ya estan separados y con nuevas parejas cada uno desde hace un par de años... Pero me encantó, así que aquí esta el enlace.

jueves, 7 de mayo de 2009

EL AMAMANTAMIENTO DEBE CONTINUAR DURANTE EL BROTE DE GRIPE PORCINA

Conforme los preparativos mundiales para la gripe porcina van en aumento, la Asociación Internacional de Consultores de Lactancia (International Lactation Consultant Association, ILCA) insta a las madres, a los trabajadores de salud y a la comunidad en general a promover, apoyar y estimular la lactancia materna que proporciona a los lactantes anticuerpos humanos que pueden ayudarlos a combatir la dolencia y la enfermedad. La ILCA respalda las recomendaciones de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedad (Centers for Disease Control and Prevention, CDC), “Guía Provisional – La mujer embarazada y la gripe porcina: Consideraciones para los Clínicos,” que aconsejan, a las madres que amamantan, continuar la lactancia mientras toman medicamentos antivirales, cuando están indicados. La guía de los CDC, disponible en http://www.cdc.gov/swineflu/clinician_pregnant.htm, recomienda que las madres que amamantan, que enferman con la gripe, tomen medidas para minimizar la exposición del lactante incluyendo el lavado de manos y eventualmente cubriendo la boca/nariz de la madre con una máscara.
Los CDC además reportan que, aunque se desconoce el riesgo de transmitir la gripe porcina de la madre al bebé a través de la lactancia, los reportes de la transmisión de la gripe estacional son raros.
Según Angela Smith, presidenta de la ILCA, muchos expertos médicos creen que para cuando los síntomas de la gripe se hayan manifestado en la madre, su bebé ya ha sido expuesto. Proveerle anticuerpos humanos y otros factores protectores a través de la lactancia materna ayuda a proteger al bebé. Además, está comprobado que la alimentación con fórmula aumenta el riesgo de diarrea en lactantes.
Mientras no haya vacuna específica contra la gripe porcina, las vacunas existentes contra la gripe estacional son seguras y recomendadas para madres que amamantan.
"Instamos a los proveedores de salud y a las familias a promover, proteger y apoyar la lactancia materna durante este y otros momentos de emergencia,” dice Smith. “Las nuevas madres necesitan información precisa y apoyo para continuar proporcionando a sus hijos la mejor protección de todas: la leche materna.”
Los/las Consultores/as Internacionales de Lactancia (International Board Certified Lactation Consultants, IBCLCs) son profesionales de salud acreditados que se enfocan en ayudar a las madres a iniciar y continuar el amamantamiento. Para ayudar a una madre a encontrar un IBCLC en su comunidad, chequee el “Directorio Encuentre un Consultor/a de Lactancia” (“Find a Lactation Consultant Directory”) en la página web de ILCA en http://www.ilca.org/, o comuníquese a la oficina de ILCA en info@ilca.org, o al 919-861-5577.

H1N1: Consideraciones sobre la lactancia (del CDC)

Los lactantes que no amamantan son particularmente vulnerables a la infección y a ser hospitalizados por enfermedad respiratoria severa. Debe animarse a las mujeres que paren, a iniciar el amamantamiento temprano y a amamantar frecuentemente. Idealmente, los bebés deben recibir la mayor parte de su nutrición de la leche materna. Elimine los suplementos de fórmula innecesarios, de modo que el lactante pueda recibir tantos anticuerpos maternos como sea posible.
Si una mujer está enferma, debe continuar amamantando y aumentar la frecuencia de la lactancia. Si la enfermedad materna no permite el amamantamiento seguro al pecho, pero puede extraerse la leche, anímela a hacerlo. Se desconoce el riesgo de transmisión de la influenza porcina a través de la leche materna. Sin embargo, son raros los reportes de viremia en la infección estacional por influenza.
Debe usarse leche extraída en los lactantes demasiado enfermos para lactar directamente del pecho. En ciertas situaciones, los lactantes pueden usar leche humana de donante de un banco de leche certificado de la Human Milk Banking Asocciation of North America http://www.hmbana.org/*.
El tratamiento con medicamentos antivirales ni la profilaxis contraindican la lactancia materna. Instruya a los padres y cuidadores sobre cómo proteger a su hijo de la diseminación de los gérmenes que causan enfermedades respiratorias como el H1N1 (flu porcina):
  • Lavar las manos de adultos y de lactantes frecuentemente con agua y jabón, especialmente después que los lactantes se lleven las manos a la boca.
  • Mantener a los lactantes y a sus madres tan juntos como sea posible y animar al contacto piel a piel precoz y frecuente entre las madres y sus recién nacidos.
  • Limitar el compartir los juguetes y otros artículos que hayan estado en la boca de los bebés. Lavar bien con agua y jabón cualquier artículo que haya estado en la boca de los bebés.
  • Los niños y los adultos no deben introducir en su boca los chupones (incluyendo los mangos o anillos de los chupones) y otros artículos antes de dárselos al bebe.
  • Practicar las reglas de urbanidad (o protocolos) de la tos y el estornudo.

*Los enlaces a organizaciones no federales se proporcionan sólo como un servicio a nuestros usuarios. Estos enlaces no constituyen un respaldo del CDC o del gobierno federal a estas organizaciones ni a sus programas y nadie debe inferirlo. El CDC no es responsable del contenido de las páginas web de la organización individual encontrada en estos enlaces.

Traducido de: CDC Home

martes, 5 de mayo de 2009

Newsletter de Laura Gutman del mes de Mayo

Nunca es tarde
Un día cualquiera aparece un maestro, un libro, un amigo o un pensamiento que cambia el curso de nuestras arraigadas creencias. Dentro de ese viraje personal, lo que hemos hecho con nuestros hijos ya no nos gusta. Hoy no haríamos lo mismo. Nosotros hemos cambiado. Pero lo que no podemos cambiar es el pasado.
Pues bien, llegó el momento de reconocer que ya no nos cabe en nuestro ser interior una modalidad antigua, basada en el prejuicio o el miedo. Tal vez hemos sido demasiado exigentes con nuestros niños, creyendo que hacíamos lo correcto pero alejados de nuestros sentimientos amorosos. Quizás los hemos maltratado sutilmente. Les hemos mentido y hoy son poco confiados. Hemos menospreciado sus sentimientos. Hemos exigido obediencia y nos han respondido con rebeldía. Hemos hecho oídos sordos a sus reclamos y ahora ellos no nos escuchan a nosotros.
Han pasado los años y querríamos rebobinar la vida como una película para hacer las cosas de otro modo. Pues bien, hay algo que sí es posible hacer hoy: darnos cuenta. Luego, hablar sobre ello con nuestros hijos. Incluso si tienen dos años. O cinco. O catorce. O veintiséis. O cuarenta. O sesenta años. Poco importa. Nunca es tarde. Siempre es el momento adecuado cuando humildemente generamos un acercamiento afectivo para hablar de algún descubrimiento personal, de un anhelo, de un deseo o de nuevas intenciones. Para un niño pequeño es alentador escuchar a su madre o a su padre pedirle disculpas, comprometiéndose a ofrecer mayor cuidado y atención. Para un adolescente, es una extraordinaria oportunidad, hablar con alguno de sus padres en una intimidad respetuosa nunca antes establecida entre ellos. Para un hijo o hija adultos, es una puerta abierta para formularse preguntas personales. Para un hijo maduro, es tiempo de confort y de profunda comprensión de los ciclos vitales.
Cualquier instante puede ser la ocasión perfecta para compartir el cambio que uno ha decidido asumir. No hay lección más virtuosa que compartir con los hijos el “darse cuenta” y la intención, la firme intención de devenir cada día mejores personas. Definitivamente, para un hijo es extraordinario encontrarse con la sencilla y blanda humanidad de los padres que buscan su destino, cada día.

viernes, 1 de mayo de 2009

"Esta gripe durará lo que dure en los informativos"


Entrevista publicada en "la Contra" de La Vanguardia.
Marc Siegel, especialista en gripe porcina; profesor de Medicina, Universidad de Nueva York

"Esta gripe durará lo que dure en los informativos"

LLUÍS AMIGUET - 01/05/2009
Tengo 52 años y he vivido y estudiado unas cuantas pandemias: esta es de las suaves. La gripe porcina este año es benigna en todas partes menos en los medios, que sí contagian una epidemia de miedo más virulenta que nunca. Soy judío. Tengo 3 hijos pequeños y ningún temor.
Hoy he llevado a mis tres hijos al cole como cada mañana y he notado que el conductor del autobús al que saludo cada día antes de que salga de ruta tenía ojeras y cara de preocupación......... Me ha dicho que se sentía mal, que tenía miedo de tener la gripe porcina...
¿Qué le ha dicho usted?
¡Que, por Dios, se dejara de virus y cuidara de la vida de mis hijos descansando bien para conducir! Y que si yo tuviera la mínima duda sobre la posibilidad de un contagio, no dejaría que mis hijos fueran al colegio.
Un buen argumento.
El pobre hombre sufría hipocondría causada por los medios de comunicación y esa gripe del miedo me preocupa más que la porcina. Y la están alimentando los estados: ¿Por qué tiene que salir todo un jefe de Estado a hablar por la tele de una vulgar gripe?
Es una oportunidad de lucirse.
Bastaría con un subsecretario; cualquier portavoz médico sería suficiente. Ese pánico irresponsable alimentado por las autoridades está causando mucho más daño que ningún virus y un enorme perjuicio económico en billones de dólares.
La economía mexicana está colapsada.
¡Y ni siquiera está claro que no viajar allí reduzca los contagios! ¡Pobre México! Mire, cuando uno va a México, la gripe porcina es, con mucho, la última en la lista de cosas por las que preocuparse.
¿Tan poco le preocupa esta gripe?
Es incluso más benigna de lo que imaginaba en un principio; está resultando suave: poco contagiosa y poco peligrosa.
Hay muertos.
Como cada año. Cada año la gripe causa miles de muertos sin que merezcan ni un segundo de televisión ni un titular ni siquiera en internet. Les pido que utilicen su circuito humano neuronal de la razón y el sentido común y bloqueen el centro neuronal del miedo que compartimos con los animales.
Ayúdenos, doctor.
Vayamos al epicentro de la pandemia: México DF tiene 20 millones de habitantes; pues bien: apenas ha habido un millar de casos.
Tal vez las autoridades mexicanas no han sido ni precisas ni eficaces.
¡Eso es otra barbaridad: afirmarlo alegremente así sin pruebas! ¡Qué linchamiento moral de todo un país sin más fundamento que los clichés y nuestra pretendida superioridad! Ya veremos quién se ha equivocado.
¿No cree que ha habido mala gestión de la pandemia en sus inicios mexicanos?
No lo sé. Simplemente no lo sé. Y tampoco creo que nadie lo sepa ahora mismo. Me parece injusto que se dé esa impresión sin contrastarla con datos. Lo sabremos más adelante cuando la pandemia no salga en la tele y ya sólo nos interese a los especialistas.
Tal vez sean miles los infectados y los contagios hayan sido ocultados.
Incluso si fueran cinco veces más de lo que han declarado las autoridades, seguirían siendo estadísticamente inapreciables: cinco mil contagios sobre veinte millones. Adecue su temor a esa estimación estadística.
¿Esta gripe no le parece preocupante?
Desde luego no debemos ignorarla: hay que monitorizarla, controlarla y seguir su evolución, pero es de las benignas: ni siquiera superará a la de Hong Kong de 1968.
¿Podría transformarse en muy dañina?
El virus puede evolucionar a peor: eso es posible, pero no entra dentro de mis pronósticos y he estudiado muchas gripes. Este virus no aguanta más de dos contagios y ya está debilitado. Es una pandemia suave.
Con cobertura mediática virulenta.
Eso sí es preocupante: la propagación instantánea del virus del miedo a través de los medios nos está perjudicando más que la gripe. Lo realmente nuevo en este virus es esa cobertura que internet ha convertido en instantánea: ¿cuántas veces al día oímos la palabra gripe o la leemos?
Así no hay quien la olvide.
Esta gripe, la del 2009, durará lo que dure en las teles, radios y portadas de internet y de diarios. Poco a poco los programadores y directores verán que no da audiencia y la relegarán a espacios secundarios y al final no darán nada sobre ella.
¿Porcina es el nombre adecuado?
Está claro que proviene de los cerdos. Esta mañana yo estaba en la tele cuando un ciudadano nos ha enviado un correo: "Dice usted doctor que esta gripe viene del cerdo, tiene similitudes con la gripe aviar y se contagia entre humanos: ¿Eso significa que los cerdos por fin van a volar?"
Tiene gracia, pero no sé si ahora...
Al contrario: desdramaticemos. Sólo así eres capaz de actuar con acierto. El miedo es el que hace bajar la guardia. A ver: recuerde en todo momento que tenemos antivirales que funcionan y que estamos diseñando una vacuna sin problemas si es que al final hace falta. Más o menos como nos pasa cada año con las gripes.
¿Y si el virus se transforma y empeora?
En el peor de los casos, con quedarnos en casa un tiempo desactivaríamos con eficacia su propagación.
Se especula con un virus fabricado.
Si fuera un virus creado por terroristas sería más letal: se lo aseguro. Tampoco está concebido en un laboratorio multinacional: no sería tan benigno. No es tan diferente de otras gripes - muchas ni fueron noticia-de nuestra historia.

miércoles, 29 de abril de 2009

Epidemia de lucro, por Silvia Ribeiro

Hoy recibí un mail de mi amiga Chivy, con este artículo, que comparto con ustedes.



Epidemia de lucro

Silvia Ribeiro*


La nueva epidemia de influenza porcina que día a día amenaza con expandirse a más regiones del mundo, no es un fenómeno aislado. Es parte de la crisis generalizada, y tiene sus raíces en el sistema de cría industrial de animales, dominado por grandes empresas trasnacionales.

En México, las grandes empresas avícolas y porcícolas han proliferado ampliamente en las aguas (sucias) del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Un ejemplo es Granjas Carroll, en Veracruz, propiedad de Smithfield Foods, la mayor empresa de cría de cerdos y procesamiento de productos porcinos en el mundo, con filiales en Norteamérica, Europa y China. En su sede de Perote comenzó hace algunas semanas una virulenta epidemia de enfermedades respiratorias que afectó a 60 por ciento de la población de La Gloria, hecho informado por La Jornada en varias oportunidades, a partir de las denuncias de los habitantes del lugar. Desde hace años llevan una dura lucha contra la contaminación de la empresa y han sufrido incluso represión de las autoridades por sus denuncias. Granjas Carroll declaró que no está relacionada ni es el origen de la actual epidemia, alegando que la población tenía una gripe común. Por las dudas, no hicieron análisis para saber exactamente de qué virus se trataba.

En contraste, las conclusiones del panel Pew Commission on Industrial Farm Animal Production (Comisión Pew sobre producción animal industrial), publicadas en 2008, afirman que las condiciones de cría y confinamiento de la producción industrial, sobre todo en cerdos, crean un ambiente perfecto para la recombinación de virus de distintas cepas. Incluso mencionan el peligro de recombinación de la gripe aviar y la porcina y cómo finalmente puede llegar a recombinar en virus que afecten y sean trasmitidos entre humanos. Mencionan también que por muchas vías, incluyendo la contaminación de aguas, puede llegar a localidades lejanas, sin aparente contacto directo. Un ejemplo del que debemos aprender es el surgimiento de la gripe aviar. Ver por ejemplo el informe de GRAIN que ilustra cómo la industria avícola creó la gripe aviar (http://www.grain.org/).

Pero las respuestas oficiales ante la crisis actual, además de ser tardías (esperaron que Estados Unidos anunciara primero el surgimiento del nuevo virus, perdiendo días valiosos para combatir la epidemia), parecen ignorar las causas reales y más contundentes.


La imagen fue captada ayer en la terminal de autobuses de oriente
Foto María Luisa Severiano
La nueva epidemia no es un fenómeno aislado. Es parte de la crisis generalizada, y tiene sus raíces en el sistema de cría industrial de animales, dominado por grandes empresas trasnacionales. Más que enviar cepas del virus para su secuenciación genómica a científicos como Craig Venter, que se ha enriquecido con la privatización de la investigación y sus resultados (secuenciación que, por cierto, ya fue hecha por investigadores públicos del Centro de Prevención de Enfermedades en Atlanta, Estados Unidos), lo que se necesita es entender que este fenómeno se va a seguir repitiendo mientras prosigan los criaderos de estas enfermedades.
Ya en la epidemia, son también trasnacionales las que más lucran: las empresas biotecnológicas y farmacéuticas que monopolizan las vacunas y los antivirales. El gobierno anunció que tenía un millón de dosis de antígenos para atacar la nueva cepa de influenza porcina, pero nunca informó a qué costo.
Los únicos antivirales que aún tienen acción contra el nuevo virus están patentados en la mayor parte del mundo y son propiedad de dos grandes empresas farmacéuticas: zanamivir, con nombre comercial Relenza, comercializado por GlaxoSmithKline, y oseltamivir, cuya marca comercial es Tamiflu, patentado por Gilead Sciences, licenciado en forma exclusiva a Roche. Glaxo y Roche son la segunda y cuarta empresas farmacéuticas a escala mundial y, al igual que con el resto de sus fármacos, las epidemias son sus mejores oportunidades de negocio.
Con la gripe aviar, todas ellas obtuvieron cientos o miles de millones de dólares de ganancias. Con el anuncio de la nueva epidemia en México, las acciones de Gilead subieron 3 por ciento, las de Roche 4 y las de Glaxo 6 por ciento, y esto es sólo el comienzo.
Otra empresa que persigue este jugoso negocio es Baxter, que solicitó muestras del nuevo virus y anunció que podría tener la vacuna en 13 semanas. Baxter, otra farmacéutica global (en el lugar 22), tuvo un accidente en su fábrica en Austria en febrero de este año. Le envió un producto contra la gripe a Alemania, Eslovenia y la República Checa, contaminado con virus de gripe aviar. Según la empresa, fueron errores humanos y problemas en el proceso, del cual no puede dar detalles, porque tendría que revelar procesos patentados.
No sólo necesitamos enfrentar la epidemia de la influenza: también la del lucro.
* Investigadora del Grupo ETC

miércoles, 22 de abril de 2009

¿Y por casa cómo andamos?



¿Llegar a casa cada noche es un desafío? ¿Se convierte en rutina el hecho de enfadarnos una y otra vez con nuestros hijos? ¿Nos invaden las mismas broncas y no encontramos salida? ¿Cómo organizar una dinámica más alentadora? Cuando nos imponemos retos inalcanzables y no logramos colmar nuestras expectativas… sin darnos cuenta, desviamos esas esperanzas hacia los demás, convirtiendo en exigencias desmesuradas lo que posiblemente nosotros mismos no somos capaces de asumir.

Todos esperamos que nuestros hijos respondan a nuestros deseos: Que sean responsables, que estudien, que sean bondadosos, que respondan con amabilidad, que ayuden en casa, que sean solidarios, que sean pulcros, en fin, que sean perfectos. Pero esas expectativas son tan improbables como ridículas, no porque los niños o adolescentes no puedan ser poseedores de estas cualidades, sino porque posiblemente ellos no comparten la importancia que nosotros le otorgamos a cada una de estas supuestas virtudes. Y además porque en muchos casos, nosotros tampoco alcanzamos esos niveles de excelencia, puntualidad o rectitud.

Desviar expectativas personales, generalmente de modo no consciente, significa que esperamos que los demás hagan, comprendan, respondan y accionen según nuestras necesidades. Si nuestra vida es caótica, es posible que nos obsesionemos con el orden en casa, pretendiendo que nuestros hijos nos satisfagan y sobre todo que sientan lo mismo que nosotros: la necesidad de tener todo bajo control. Ese es el inicio del conflicto: ellos “no sienten” la urgencia por tener sus objetos personales en orden, en cambio nosotros “sentimos” que si reina el caos en nuestra casa, ya no podremos superar el desconcierto interno. Claro que todo esto sería más tolerable si comprendiéramos que se trata de necesidades diferentes, no de falta de respeto de los niños o adolecentes hacia nosotros.

¿Qué podemos hacer para disminuir los enfados innecesarios y para ayudar a crear un clima de convivencia más amable?

En primer lugar, otorguémonos un minuto de silencio. No para convertirlo en un acto sagrado, sino apenas para obtener unos instantes personales y poner nuestros pensamientos en orden. Es impresionante lo que podemos lograr con un solo minuto de silencio: No nos abalanzaremos furiosos sobre lo que el niño o el adolescente han hecho mal. No gritaremos. No liberaremos furias personales. Es decir, observaremos que habrá sido un muy buen primer paso el hecho de calmar nuestra descarga emocional, que es nuestra y que no tiene que ver con lo que los demás hicieron o no.

En segundo lugar, después de habernos tranquilizado y haber entrado en sintonía con nosotros mismos, observémonos y veamos qué vemos. Si estamos molestos, cansados, agobiados, nerviosos o malhumorados. Entonces reconozcamos que eso es lo que nos pasa.
Que nuestra tolerancia está al límite y que quisiéramos ir a dormir y no tener que ocuparnos de nadie.

En tercer lugar, nombremos eso que nos pasa. Podemos explicar con palabras sencillas a los niños o jóvenes que estamos muy cansados, o que tuvimos tal o cual problema, o que tenemos que resolver algunas cuestiones de trabajo o temas familiares pendientes o lo que sea que nos tiene preocupados. Eso nos otorga a todos un panorama sobre cómo están las cosas. Posiblemente el hecho de relatar cómo estamos habilite que otros puedan también contar lo que les pasa. Tal vez uno de los niños tenga una excelente noticia de la escuela, o por el contrario arrastre alguna dificultad difícil de asumir. En ese contexto, donde decimos lo que sucede…todos nos volvemos solidarios. Si la casa está desordenada y nosotros necesitamos cierto orden para sentirnos un poco mejor, podemos hacer ese pedido que seguramente será escuchado porque estamos hablando desde el corazón. Y sobre todo porque los niños también se sienten escuchados, aunque quizás no podamos responder en ese preciso instante a sus requerimientos.

En cuarto lugar, recordemos que quizás hoy no, pero mañana o pasado mañana, o alguna vez, nos corresponderá llegar a casa de buen humor y disponibles para observar a nuestros hijos y reconocer todo lo que ellos sí hicieron a favor de nuestros pedidos. Recordar todas las veces que sí estudiaron, que sí ordenaron, que sí se bañaron sin que les digamos una y otra vez que debían hacerlo. A todos nos gusta ser reconocidos. Está claro que nuestros hijos van a sentirse más reconfortados cuando las palabras de sus padres sean alentadoras y llenas de orgullo.

En quinto lugar, aceptemos aquello que nuestros hijos no toleran en nosotros. Una y otra vez se quejarán de que no los escuchamos, que somos prehistóricos o incluso autoritarios, que no los comprendemos, que no los defendemos, y que el mundo ahora funciona de otra manera. Es evidente que hay aspectos donde nosotros les fallamos a nuestros hijos.

Por último, tengamos en cuenta que si seguimos jugando el juego de “quién tiene razón” (los grandes tenemos razón y por otro lado los niños tenemos razón), constataremos que tener razón no nos sirve para nada. Porque no logramos convivir en armonía. No estamos bien. Dejemos de esperar de nuestros hijos aquello que nosotros mismos no podemos instaurar en nuestra vida cotidiana.

Laura Gutman

sábado, 18 de abril de 2009

El documental completo del comercial de Flex

Aquí está el documental completo del parto y nacimiento en casa de Waira, con el que se hizo el comercial español de las camas Flex.

viernes, 17 de abril de 2009

En España, una marca de colchones muestra en su publicidad un parto en casa

Me ha parecido una publicidad hermosa, y no quería dejar de compartirla con ustedes.



Imperdibles los comentarios que pueden leer aquí, porque más allá de si aceptaríamos o no dinero para que hagan un comercial con nuestro parto, yo me pregunto: hubiera habido tanto alboroto si hubiera sido un parto hospitalario? O es que estamos tan acostumbrados a la medicalización del parto que en ese caso ni nos hubieramos planteado la cuestión de la retribución económica?
Vale la pena también comparar este parto en casa con este otro, de Coca Cola:



Mas allá de lo emotivo que resulta el viejito, verdad que hay una gran diferencia entre un parto en casa, con tu marido, tu hijo y tu partera, que un parto hospitalario, con médicos, enfermeras, vía, oxigeno y terminar con tu bebé en una cuna a metros tuyo?

Ojalá en Argentina tener un parto en casa pronto sea tan normal que tambien se muestre en publicidades.

viernes, 10 de abril de 2009

SALIR DE MATRIX

Seguramente muchos de ustedes habrán visto la famosa trilogía de los hermanos Wachowski, con Keanu Reeves, en la que básicamente, lo que se plantea es un cambio de paradigma sobre lo que uno consideraba como realidad incuestionable.
Cuando participaba del foro de Crianza Natural (CN) una forera empezó a utilizar el término “salir de matrix” para referirse al cambio del paradigma en la crianza, y este expresión resultó tan acertada que se sigue usando en este foro y en otros, como el de la Asociación Criar con el Corazón (ACC).
El paralelismo es sencillo: así como Neo debía elegir entre una pastillita roja y una azul para poder conocer la verdadera realidad del ser humano, o seguir viviendo engañado, de la misma manera en algún punto de la crianza de nuestros hijos nos encontramos con alguien que nos muestra una forma distinta de ver el embarazo, el parto y la crianza, y está en nosotros continuar con el modelo patriarcal que hemos recibido, o dar un giro de 180 grados y encarar otra forma de vivir la gestación, dar a luz y educar a nuestros hijos, basada en el apego y el respeto.
Sin embargo, que el paralelismo sea sencillo no significa que la elección también lo sea, por varios motivos.
En primer lugar, la mayoría de nosotros venimos de una crianza cuyo eje estaba puesto en las necesidades de los adultos, y que los niños nos adaptáramos a ellas. La mayoría de mi generación viene de la cultura del biberón, de la escolarización temprana, del “porque lo digo yo que soy tu madre” y de “en mi casa se hace lo que yo digo y punto”.
No hemos sido respetados, ni escuchados, y tenemos una gran carencia de maternaje, que hoy se refleja en nuestros ataques de pánico, nuestras adicciones y nuestras compulsiones (sobre estos temas les aconsejo la lectura de los libros de Laura Gutman).
Elegir una crianza distinta para nuestros hijos implica reconocer esas carencias, abrazar a nuestro niño interno que aún llora desamparado, y lo que más cuesta, volver a postergarnos para no postergar a nuestros hijos. Es duro y es difícil, y no todos están dispuestos a emprender el cambio, aunque algo dentro les grite que deben hacerlo. Es un camino en el que hay que trabajar día a día, porque es fácil que a la primera dificultad (o a la segunda, o a la tercera) perdamos la paciencia y caigamos en los modelos que llevamos aprehendidos por generaciones, gritando a nuestros hijos, pegándoles un chirlo en la cola o simplemente no escuchando sus necesidades para enfocarnos en las nuestras propias.
Es difícil también porque la sociedad va en contramarcha de este tipo de crianza, por lo que los que elegimos el camino del amor y el respeto a menudo somos acusados de blandos y de dejarnos manipular por nuestros hijos (ni hablar de las acusaciones de falta de responsabilidad y las predicciones de todo tipo de desgracias que tenemos que escuchar quienes hemos optado por un parto en casa).
En mi caso particular, la pastillita roja que mi hizo salir de matrix, juntamente con los foros de CN primero, y ACC después, fueron los libros “La maternidad y el encuentro con la propia sombra”, de Laura Gutman, “Besame mucho”, de Carlos Gonzalez, y “La represión del deseo materno y el estado de sumisión inconsciente”, de Casilda Rodrigañez (quizás el de más dificil lectura, pero imprescindible para quienes quieran emprender esta aventura).
Otra de las cosas que trae aparejadas este cambio de mentalidad es el tener que asistir impavida a ciertos comentarios y sucesos.
Vengo de una familia con una crianza sumamente ortodoxa y patriarcal, donde lo que dicen los padres no se discute, y las necesidades de los niños están siempre supeditadas a las necesidades del adulto. Por lo tanto, no es difícil imaginar que mi forma de encarar el parto y crianza de mis hijos me ha granjeado muchas discusiones, y como ya he caído en la cuenta de que mi opinión no importa y hasta molesta, he optado por no hablar más. Al fin y al cabo, ellos ya saben como pienso.
Un par de días atrás, una ex compañera de colegio a quien reencontré en este mundo cibernético hace muy poquito me decía, asombrada, que no entendía como yo, la hija de un medico, había llegado a tener un parto en casa. La respuesta es: porque salí de matrix. Porque en algún momento, cuando Joaqui era muy chiquito, algo me hizo click. Sentí que no quería continuar con el modelo de crianza y educación que yo había recibido. Sé que mis padres hicieron lo mejor que pudieron, de acuerdo al resto emocional que tenían por la forma en que ellos mismos fueron criados. Pero no quiero repetir ese patrón con mis propios hijos.
Hace muy poquito asistí a una reunión familiar. En ella había una mujer (amiga de un familiar mío) embarazada, ya casi a punto de parir. En un momento, alguien le pregunta donde iba a tener a su bebé, y esta mujer nombra a un renombrado sanatorio de la Capital Federal (con nombre en latín). Entonces una de mis familiares le dice “Yo tuve a mi hijo ahí, es bárbaro, se llevan al bebé toda la noche!!”. A continuación, tuve que escuchar como el resto de las mujeres presentes alababan la clínica con frases como “La hotelería no es muy buena, pero no te joroban para nada” o “Es la única en Buenos Aires que respeta a la madre” (yo pensaba: y quien respeta al bebé?). No dije nada.
Pero esto me llevó a pensar, que alejados que estamos en esta sociedad de nuestros instintos, si una madre puede estar eligiendo el sanatorio para parir, ya no en función de la calidad médica o el confort del lugar, sino en función de que se lleven al bebé, recién nacido, para que “no moleste”.
Excede mi capacidad de asombro que una madre a punto de parir no se detenga a pensar, al menos por un segundo, que el niño que lleva en su vientre pasará su primer noche en este mundo lejos de lo único que conoce: el calor, el olor, la voz y el latido de su madre. Que no le duela imaginar a su bebé solo, en una habitación donde una decena más de bebés lloran, en medio del vértigo de encontrarse solo en una cuna, y donde lo único que encontraran, con suerte, sea una mano fría que les de una mamadera de suero glucosado y les cambie el pañal como quien hace el repulgue de una empanada.
Esas personas viven en matrix. Eligen no ver. Eligen no escuchar. Eligen no sentir.

miércoles, 8 de abril de 2009

Efectos nocivos del control prenatal, por Michel Odent

En el contexto científico de hoy en día, algunos de los factores que influyen en la calidad de la vida fetal ya son mejor comprendidos. Es el caso de los factores emocionales. Las mujeres embarazadas siempre han tenido un conocimiento intuitivo, de que el desarrollo de su bebé en el útero era claramente influenciado por su estado emocional.

INVESTIGACIÓN DE LA SALUD PRIMAL
UNA NUEVA ERA EN LA INVESTIGACIÓN DE LA SALUD
Hoy en día, los fisiólogos pueden interpretar esta influencia. Por ejemplo, cuando una mujer embarazada no es feliz porque está dominada por alguien (por ejemplo, un jefe autoritario) o por una situación (como un embarazo no deseado), tiene la tendencia a segregar niveles elevados de ciertas hormonas como el cortisol, y el cortisol es un inhibidor del desarrollo fetal.
Cuanto más sabemos sobre la importancia de los estados emocionales de la mujer embarazada, más podemos tomar en consideración el posible “efecto nocivo” de los cuidados prenatales.
Parece ser que muchos profesionales de la salud implicados en los cuidados prenatales no han comprendido que uno de sus roles principales es proteger el estado emocional de las embarazadas. En las publicaciones de otoño 1994 (Vol.2 nº 2), y primavera 1995 (vol.2 nº 4), ya habíamos introducido este concepto de los efectos nocivos de los cuidados prenatales. Cinco años más tarde creemos que es urgente volver a plantear este tema.

ANTENATAL SCARE (juego de palabras que no traduciremos por expreso deseo de M. Odent)Care: cuidados Scare: amenaza, daño AMENAZA PRENATAL sería la alternativa.
Constantemente recibo llamadas telefónicas de mujeres embarazadas que se encuentran en estado de ansiedad, incluso de pánico, tras una visita de control prenatal. Normalmente las tranquilizo mediante una serie de informaciones rigurosas a las que es muy fácil acceder en la era de la medicina basada en la evidencia, es decir basada en estudios científicos rigurosos.
Analizando los motivos más frecuentes de estas llamadas, me he dado cuenta que la raiz de tan extendido efecto nocivo en los cuidados prenatales se encuentra generalmente en la ignorancia.
Muchos profesionales parecen incapaces de analizar los valiosos estudios epidemiológicos que ofrece la abundante literatura médica. Esta especie de ceguera está relacionada con un profundo desconocimiento e incomprensión de una de las funciones más importantes de la placenta, el hecho de que la placenta es el abogado del bebé: La placenta manipula constantemente la fisiología materna en beneficio del bebé. La placenta puede enviar mensajes a la madre mediante hormonas, como la HCG, o el Lactógeno Placentario Humano. Así es como la placenta habla a la madre, por ejemplo: “por favor, diluye tu sangre y hazla más fluida, puesto que así fluye más fácilmente allá donde es más necesaria”. La placenta también le puede pedir a la madre “por favor, aumenta tu tensión sanguínea, necesito más sangre”.
Asimismo puede advertir a la madre de la necesidad de incrementar sus niveles de glucosa: esto produce modificaciones transitorias en el metabolismo de los carbohidratos. Los resultados de los estudios epidemiológicos son recordatorios elocuentes de estas funciones de la placenta.
Permitidme ilustrar estas interpretaciones bajo el prisma de las 3 razones más frecuentes de llamadas de pánico tras una visita prenatal:
Primer ejemplo: “tengo una tasa de hemoglobina de 9: estoy anémica”
Cuando una mujer presenta una concentración de hemoglobina entre 9.0, y 9.5 al final de su embarazo, tiene dos posibilidades. La mayoría de veces será que ha encontrado un profesional, sea comadrona o ginecólogo, que no está interesado en los estudios epidemiológicos y que cree que la deficiencia de hierro durante el embarazo puede ser detectada a través de la concentración de hemoglobina. Le dice a la paciente que está anémica y le receta pastillas de hierro. La paciente interpreta que algo no está bien en su cuerpo y debe ser corregido.
Otro caso sería, cuando la mujer embarazada con un valor similar de concentración de hemoglobina encuentra un profesional que está al día de los más importantes estudios epidemiológicos y que se interesa por la fisiología placentaria. Este profesional conoce el exahustivo y autorizado estudio realizado por un equipo londinense, sobre la relación existente entre la concentración de hemoglobina en sangre materna y los resultados de parto. (1)
Fueron analizados los datos de 153.602 nacimientos (el valor medio de hemoglobina utilizado para el estudio fue el más bajo de los niveles obtenidos durante el embarazo). Resultó que, proporcionalmente, la mayoría de bebés correspondían al grupo de mujeres que presentaron tasas de hemoglobina entre 8.5 y 9.5. La conclusión general fue que “el peso del feto al nacer está relacionado con la caída de los niveles de concentración de hemoglobina”. Es un patrón que se repite en todas las etnias. Cuando la concentración de hemoglobina, permanece por encima de 10.5 en las últimas semanas de gestación, se incrementa el riesgo de bajo peso y de parto prematuro.
A conclusiones parecidas han llegado otros estudios epidemiológicos de menor envergadura. (2,3). Este grupo de profesionales también conoce los estudios que no logran demostrar que los suplementos de hierro pueden modificar favorablemente las estadísticas de resultados de nacimiento. (4). Cuando este tipo de profesional sospecha una anemia, su prescripción será realizar tests específicos para determinar los valores de eritrocitoprotoporfirina, saturación de transferrina y ferritina en suero.
La mujer embarazada que durante el cuidado prenatal es tratada partir de estos criterios, puede recibir explicaciones que la tranquilicen. Se le debe explicar que el volumen de sangre de la embarazada necesita aumentar enormemente, y que lo que nos indica la concentración de hemoglobina, es el grado de dilución de la sangre. Esta mujer podrá comprender que los resultados de sus análisis demuestran una buena actividad placentaria y que por lo tanto su cuerpo responde adecuadamente a las instrucciones que recibe de la placenta.
Esto son buenas noticias. Las visitas antenatales deben tener un efecto positivo en el estado emocional de la madre y así repercutirán favorablemente sobre el buen desarrollo de su bebé.
Son millones en todo el mundo las mujeres embarazadas a quienes se les ha dicho equivocadamente que están anémicas y deben tomar suplementos de hierro. Es una tendencia a pasar por alto los efectos secundarios de la administración de suplementos de hierro (estreñimiento, diarrea, cardialgias, etc..), además del hecho de que el hierro inhibe la absorción de otros factores tan importantes como el zinc. (5)Esta interpretación errónea sobre la tasa de hemoglobina durante el embarazo, está extendida como un acto de fe.
A una mujer Japonesa que pasó la primera mitad de su embarazo en Londres y después regresó a Tokyo, una de sus amigas europeas, que ya tenía cuatro hijos, le advirtió que al final del embarazo, le dirian que estaba anémica y le recetarían pastillas de hierro. Adivinen el final de la historia.
Un autorizado equipo de investigadores médicos en Inglaterra, publicó un estudio acerca del tercer período del parto en un prestigioso diario médico. Para separar los embarazos de bajo riesgo, eliminaron todas las mujeres cuya tasa de hemoglobina era inferior a 10 (6). La media obtenida como valor de la concentración de hemoglobina fue de 11.1. . Posteriormente tuve la oportunidad de indicar algunas de las imitaciones de este estudio. (7)La falta de interés en la fisiología placentaria es la base de estas interpretaciones erróneas. Existe la tendencia a confundir una respuesta fisiológica transitoria (la dilución sanguínea), con una enfermedad (la anemia). La obstetricia, si no se basa en la evidencia, puede ser peligrosa.
Segundo ejemplo: “me dan medicamentos para controlar mi tensión arterial”
A medida que la gestación avanza, en bastantes mujeres aumenta la tensión arterial. Se plantean nuevamente dos posibilidades. A muchas de ellas se les presentará como malas noticias. Es más, a algunas se les recetaran medicamentos antihipertensivos. El mensaje que se desprende de ello es que algo va mal y que debe ser corregido.
No obstante, hay profesionales que no presentan el aumento de la tensión sanguínea como una mala noticia.
Estos profesionales, han entendido la diferencia fundamental entre la hipertensión gestacional (”el embarazo induce una cierta hipertensión”), que es una respuesta fisiológica, y la enfermedad llamada pre-eclampsia.Fácilmente pueden tranquilizar a la mujer con ejemplos como: “cuando se tiene un tumor cerebral duele la cabeza, pero cuando duele la cabeza no quiere decir que se tenga un tumor cerebral”. De manera similar cuando se padece pre-eclampsia la tensión sanguínea aumenta, pero un aumento de la tensión sanguínea al final del embarazo no quiere decir que se padezca pre-eclampsia. Los argumentos utilizados por estos profesionales encuentran soporte en numerosos estudios epidemiológicos. El más significativo de ellos, es uno sobre mortalidad perinatal, realizado durante dos años entre la población que acudió al servicio de obstetricia del Nottingham City Hospital (8). Demostró claramente que, comparadas con el conjunto de la población y con las mujeres con pre-eclampsia, los mejores resultados estaban en el grupo de las mujeres con hipertensión gestacional. Resultados parecidos, con poblaciones menores, fueron presentados por Neye (9), por Kilpatrick (10) y por Curtis (11).
Las interpretaciones erróneas de las fluctuaciones de la tensión sanguínea durante el embarazo, están tan difundidas como las interpretaciones erróneas de las tasas de hemoglobina. La revisión de un artículo reciente, identificó 45 controles a través de un estudio randomizado de mujeres con niveles de hipertensión entre bajo y moderado y que tomaban tratamiento hipertensivo (12). Esta inacabable repetición de estudios se ha dado en llamar “epidemiología circular”. Los efectos más significativos del tratamiento antihipertensivo durante el embarazo, es su efecto restricitivo sobre el desarrollo del feto y un aumento de los bebés con bajo peso. Los profesionales que han comprendido la fisiología placentaria, nunca ratarán esta hipertensión con medicamentos, con los peligros que éstos conllevan, puesto que conocen esta respuesta fisiológica y no quieren actuar peligrosamente.
Tercer ejemplo: “Soy diabética”
Muchos profesionales no se dan cuenta del efecto nocivo que el concepto “diabetes gestacional”, puede tener.
Cuando a una mujer se le da este diagnóstico ella cofunde una respuesta transitoria a las necesidades del feto, con una enfermedad crónica grave. La utilización de estas palabras puede transformar en un minuto a una feliz mujer embarazada, en una persona enferma. Lo grave es que este diagnóstico se da inutilmente. El profesor John Jarret de Londres, proclama que la diabetes gestacional, es una “no entidad” (13). En una carta dirigida al American Journal of Obstetrics and Gynecology, lo describió como ” un diagnóstico en busca de una enfermedad”. Hoy en día persiste el debate sobre la necesidad o no de que la mujer embarazada debe pasar un test de tolerancia la glucosa (14). Este diagnóstico es inútil, porque cuando se ha establecido, genera una serie de recomendaciones , que ya deberían ser ofrecidas a todas las embarazadas de manera preventiva, tales como: evitar los azúcares refinados, preferir los hidratos de carbono integrales completos (pasta, pan, arroz, etc..), y hacer suficiente actividad física.
Podríamos escribir varios volúmenes sobre el efecto nocivo del cuidado prenatal. Estos tres ejemplos nos parecen suficientes para entender la magnitud de un fenómeno preocupante, puesto que se produce de manera similar en todo el mundo. Un paseo por nuestro Banco de Datos sobre Salud Primal, ofrece la oportunidad de comprobar la importancia de estos temas.

¿QUÉ ES LA EPIDEMIOLOGÍA “CALLEJON SIN SALIDA”?
Un repaso a nuestro banco de datos, puede revelar otros fenómenos curiosos. Uno de ellos es el contraste entre la epidemiología circular y la epidemiología “cul-de-sac”. La mejor manera de explicar el significado de estas palabras es ofrecerles la reproducción de un texto que he publicado recientemente en Lancet REFERENCIA: Between circular and cul-de-sac epidemiology. Lancet 2000; 355: (Abril 15): 1371 En el nº 12, Febrero, (pág.556), Marilynn Larkin, nos informa: Lewis Kuller condena el echo de que se repitan constantemente estudios epidemiológicos de los que se conoce el resultado de antemano (1). Durante varios años me ha preocupado más el fenómeno contrario a lo que Kuller llama “epidemiología circular”. Es lo que yo llamo “epidemiología cul-de-sac”. (epidmiología del callejón sin salida) Se trata de estudios científicos sobre temas de gran actualidad e interés.
A pesar de la aparición de estas investigaciones en publicaciones científicas autorizadas y de prestigio, sus resultados han sido rechazados por la comunidad médica y por los medios de comunicación. Los estudios epidemiología “cul-de-sac”, no han sido repetidos para su comprobación, ni siquiera por los propios autores quienes raramente han sido reconocidos tras la publicación.
El primer ejemplo que les puedo ofrecer es un estudio sueco, publicado en 1990 por Bertil Jacobson, que llegaba a la conclusión de que ciertas drogas usadas en el momento del parto, son predisponentes a desarrollar la drogadicción cuando estos bebés llegan a la edad adultas (2). Los resultados nunca han sido confirmados o invalidados por nuevas investigaciones. Sin embargo la drogadicción es una de las mayores preocupaciones de nuestro tiempo. Otro ejemplo, es sobre el efecto que ciertas medicaciones usadas en obstetricia tienen como factores de riesgo de desarrollar autismo. Al final de su vida, el premio Nobel Niko Tinbergen, estudió a niños autistas con metodología de patrón etológico. Llegó a la conclusión, de que existen factores de riesgo para el autismo durante el periodo perinatal, tales como la anestesia durante el parto y la inducción del mismo. Estas observaciones solo promovieron un nuevo estudio. Ryoko Hattori (Kumamoto, Japan), descubrió que el “método de la Universidad de Kitasato” aplicado al parto, es un factor de riesgo para el autismo. El método de la U. De Kitasato, se caracteriza por la combinación de sedantes, agentes anestésicos y analgésicos, junto a la planificación de la inducción al parto una semana antes de la fecha prevista. Pero los investigadores no se han visto estimulados por el análisis de este estudio japonés publicado en 1991 (3). A partir de mis conversaciones y correspondencia con estos investigadores (incluído un viaje a Kumamoto), pude enterarme de sucesos similares en epidemiología. Pasado cierto tiempo, todos ellos reconocieron que éstas investigaciones, no eran politicamente correctas. Un análisis pesimista centrado en las dificultades de la epidemiología, puede inspirar la conclusión de que la investigación politicamente correcta, llega a la “epidemiología circular”, mientras que las investigaciones políticamente incorrectas se quedan en un callejón sin salida (epidemiología “cul-de-sac”). Un análisis optimista, puede demostrarnos que es posible, abrirse camino en el fondo de este callejón y salir a una ancha avenida. En otras palabras, los limites de lo politicamente correcto o incorrecto no son inamovibles. Os invitamos a trabajar en una epidemiología que abra caminos.

Dr. Michel Odent
Primal Health Research 59, Roderick Road, Londres NW3 2NP Fax: 44 (0) 171 267 5123 www.birthworks.org/primalhealth Extraído del boletín de Primavera 2000 vol. 7 nº 4. Traducido por Dialègs (www.acuario.org)
Referencias bibliográficas de este artículo publicado en Lancet:
1. Larkin M. Epidemiological studies: overdone or underappreciated? Lancet 2000; 355:556 Jacobson B, Nyberg K, Gronbladh L, et al. Opiate addiction in adult offspring through possible imprinting after obstetric treament. BMJ 1990; 301:1067-70
2. Hattori R, Desimaru M, Nagayama I, Inoue K. Autistic and developmental disorders after general anaesthesic delivery. Lancet 1991; 337:1357-58
ESTUDIOS CIENTÍFICOS MENCIONADOS (texto principal)
3.- Steer P, Alam MA, Wadsworth J, Welch A. Relatio between maternal haemoglobin concentration and weigth in different ethnic groups. BMJ 1995; 310:489-91 Koller O, Sandvei R, Sagen N. High hemoglobin levels during pregnancy and fetal risck. Int J Gynaecol Obstet 1980; 18:53-56
4.- Gran SM, et al. Maternal hematologic levels and pregnancy outcome. Semin Perinatol 1981; 5:155-62
5.- Hemminki E, Starfield B. Routine administration of iron and vitamins during pregnancy. Br J Obst Gynaecol 1978; 85:404-410 •
6.- Valberg LS. Effects of iron, tin, and copper on zinc absorption in humans. Am J Clin Nutr 1984; 40:536-41
7.- Rogers J, Wood J, et al. Active versus expectant management of third stage of labour: the Hinchingbrooke randomised controlled trial. Lancet 1998; 351:693-99
8.- Odent M. Active versus expectant management of third stage of labour. Lancet 1998; 351:165 9Symons Em. Aetology of pre-eclampsia. A review. J R Soc Med 1980, 73:871-75
9.- Naeye EM. Maternal Blood pressure and fetal grwth. Am J Obstet Gynecol 1981; 141:780-87
10.- Kilpatrick S. Unlike pre-eclampsia, getational hypertension is not associated with increased neonatal and maternal morbiiidity except abruptio. SPO abstracts Am J Obstet Gynecol 1995; 419:376
11.- Curtis S, et al. Pregnancy effects of non-proteinuric gestational hypertensión. SPO Abstracs. Am J. Obst Gynecol 1995; 418:376
12.- Von Dadelszen P, Ornstein MP, et al. Fall in mean arterial pressure and fetal growth restriction in pregnancy hypertension: a meta-analysis. Lancet 2000; 355:87-92
13.- Jarret Rj. Gestational diabetes: a non-entity? BMJ 1993; 306:27-38
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15.- Odent M. Primal Health. Century-Hutchinson. London 1986 (out of print) Seymour-Reichlin. Neuroendocrine-inmune interaction. Nengl J Med 1993;329:1246-53

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